Los resultados de la prueba PISA 2025 mostraron un descenso en el rendimiento educativo promedio de los alumnos en todo el mundo. Más pronunciado en la Argentina. Esa caída coincidió con el período de mayor expansión del uso de celulares, redes sociales e Inteligencia Artificial en toda la población.
El dato habilitó diversas hipótesis acerca de los efectos de las pantallas sobre las habilidades cognitivas de los chicos. Ahora, un nuevo estudio, realizado por expertos de la Universidad Austral, parece sumar evidencia a esas conjeturas.
Con herramientas estandarizadas, los investigadores midieron la actividad cognitiva de los estudiantes, entre 2013 y 2023. Una década, en la que se expandió fuerte el uso de pantallas. Encontraron que se produjo una caída de 8,4 puntos en las capacidades verbales de los alumnos.
Esas habilidades son una de las principales herramientas con las que cuentan las personas para comprender lo que leen y escuchan, incorporar conocimientos, seguir consignas, explicar ideas y elaborar razonamientos.
El estudio de la Universidad Austral se hizo con 849 estudiantes de escuelas privadas, de entre 8 y 15 años, de distintas camadas.
Otro dato importante que encontraron es que, a igual edad, los evaluados en 2023 obtuvieron, en promedio, 3,6 puntos menos de coeficiente intelectual total (CI) que los evaluados en 2013.
Menor rendimiento. Lo muestran las sucesivas evaluaciones en la que participan los estudiantes argentinos. Foto: Los Andes
La caída en el CI llama la atención, porque va a contramano del llamado “efecto Flynn”, por el que históricamente el coeficiente intelectual de la población mundial venía aumentando al ritmo de unos 3 puntos por década. Dicho de otro modo, ésta sería la primera generación -en décadas-, cuyos hijos tienen menor coeficiente intelectual que sus padres.
Ya en 2020, el neurocientífico francés Michel Desmurget había alertado sobre esto en su libro “La fábrica de cretinos digitales”, donde responsabilizaba a las pantallas por la caída del Coeficiente Intelectual en las nuevas generaciones.
El factor pantallas
Ahora, ¿Cuánto tienen que ver las pantallas respecto a esta caída de las capacidades cognitivas?
Clarín se lo consultó a Florencia Daura, profesora titular de la Universidad Austral, investigadora adjunta del CONICET y una de las autoras del estudio, quien dijo que “lo relevante es que tanto en PISA (una evaluación internacional a gran escala) como nuestra investigación (un estudio psicométrico individual) señalan la misma dirección: un deterioro que golpea particularmente las habilidades verbales/lingüísticas: comprensión lectora en PISA, CI verbal en nuestro estudio”.
El bajo rendimiento coincide con el período en el que se expandió fuertemente el uso de celulares, pantallas y redes sociales.
“Esa coincidencia entre instrumentos distintos fortalece la hipótesis de que se trata de un fenómeno real y no de una sola prueba, y es compatible con la hipótesis de reversión o desaceleración del ‘efecto Flynn’”, señala Daura.
Con respecto a las razones, Daura señala: “Sabemos que, según PISA 2025, más del 55% de los estudiantes argentinos reporta que sus compañeros se distraen por dispositivos digitales en la mayoría o todas las clases de Ciencias, casi el doble del promedio OCDE (28%). Los que reportan esa distracción obtienen un menor rendimiento”.
“Dicho esto, el informe es cauto: se trata de un fenómeno multicausal, y una de las hipótesis que se plantea (no la única) es el impacto del uso de tecnologías, ya observado primero en la generación Millennial y ahora potencialmente más marcado en la generación Z/Alfa, nativos digitales desde la primera infancia. No hay en el informe una estimación de “cuánto” explica el celular sobre la caída total; lo que sí hay es una asociación consistente entre mayor distracción digital y menor desempeño”, agrega la investigadora.
Cecilia Adrogué, otra autora del estudio coincide en que las razones de la caída de las capacidades verbales y cognitiva son “múltiples”. “La expansión del uso de celulares y redes parece una razón de peso, que afecta la atención de los chicos, un elemento indispensable para el aprendizaje”, señala.
Diferencias entre escuelas públicas y privadas
¿Hay diferencias entre escuelas públicas y privadas? Para saberlo, los investigadores de la Universidad Austral también compararon en 2023 el desempeño de 89 estudiantes de escuelas públicas y 184 de escuelas privadas de la provincia de Buenos Aires, de entre 10 y 12 años.
Encontraron una diferencia de 25,89 puntos en CI verbal, 22,17 en CI no verbal y 26,79 en CI total a favor de los alumnos de las escuelas privadas.
Los investigadores advierten que estos resultados no permiten atribuir causalidad al tipo de gestión escolar, ya que la asistencia a una escuela pública o privada está asociada con múltiples condiciones sociales, económicas, familiares, educativas y contextuales no incorporadas en los modelos.
“La brecha que encontramos es muy significativa, pero sería un error interpretarla como un efecto directo de la escuela pública o privada. La institución educativa forma parte de un entramado mucho más amplio de condiciones en las que crecen y aprenden los estudiantes. Lo que nuestros resultados muestran es la magnitud de una desigualdad que merece ser estudiada en profundidad: necesitamos comprender cuánto de esta diferencia se relaciona con las oportunidades educativas, cuánto con las condiciones socioeconómicas y familiares y cuánto con otros factores del contexto”, señalan las investigadoras.
¿Cómo mejorar?
¿Qué hacer frente a estos resultados? ¿Se pueden mejorar las capacidades cognitivas?
Florencia Daura sugiere avanzar en cuatro iniciativas:
- Ampliar la pregunta de "cuánto aprenden" los estudiantes a "bajo qué condiciones aprenden" y qué capacidades necesitan para sostener esos aprendizajes.
- En línea con ello, fortalecer explícitamente capacidades que hoy aparecerían erosionadas: cognitivas (razonamiento abstracto), de dominio específico (comprensión lectora), ejecutivas (autorregulación) y motivacionales (Grit/perseverancia); todas capacidades que se desarrollan o se erosionan según el estímulo del entorno y que en otros países se las están estimulando en forma muy concreta y preventiva, con propuestas transversales a la currícula escolar. En este sentido, no basta con proponer acciones alternativas, optativas y externas a los contenidos netamente académicos.
- Fortalecer políticas y prácticas desde los primeros años, para reducir desigualdades y proteger estas capacidades, en lugar de limitarse a compensar déficits una vez instalados.
- Identificar y sistematizar con evidencia experiencias educativas que logran buenos resultados incluso en contextos adversos, para transformarlas en conocimiento acumulable y políticas transferibles.
Adrogué propone la regulación del uso de dispositivos en el horario escolar, que le parece “una política indispensable”. “También considero que es necesario contar con estudios basados en evidencia que permitan poner de manifiesto el efecto y concientizar, no solo a los hacedores de políticas, sino también a las familias”, cerró la investigadora.
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