A miles de kilómetros de Eduardo Castex, Ezequiel Castillo cumple un sueño que comenzó mucho antes de subir a un avión. El joven artista castense llegó hasta Alanya, una ciudad costera de Turquía, en cercanías de Antalya, para integrar un espectáculo internacional junto a un grupo de alrededor de 20 artistas argentinos.
Malambo, boleadoras, bombos y danza son parte de una propuesta que durante aproximadamente 40 minutos busca acercar al público extranjero algunas de las expresiones más representativas de Argentina.
“Acá nos llaman el grupo de Argentina. Es muy importante porque estamos mostrando nuestra cultura y nuestra patria”, contó Ezequiel a Castex Online desde Turquía.
Los escenarios donde se presenta también reciben artistas de diferentes lugares del mundo. Brasil, África y Mongolia son algunas de las delegaciones con las que los argentinos comparten jornadas, generando un intercambio que trasciende las presentaciones.
Un sueño que comenzó en Castex
Para llegar hasta Turquía hubo un largo camino. Ezequiel comenzó a vincularse con la danza desde distintas disciplinas y transitó por la danza urbana, clásica y contemporánea, hasta encontrar en el folclore un lugar especial.
Durante sus estudios del Profesorado de Danza Folclórica en Santa Rosa, la profesora Alejandra Rovira tuvo un papel importante en su formación. Paralelamente, Ezequiel fue profundizando sus conocimientos en malambo, zamba, boleadoras y percusión.
Videos, ensayos, prácticas y muchas horas de entrenamiento fueron parte de un proceso que se construyó con curiosidad y constancia.
Cada aprendizaje fue sumando experiencia hasta que apareció una oportunidad que le permitió llevar todo ese trabajo mucho más lejos: primero fuera de Castex y finalmente fuera del país.
Argentina sobre el escenario
El espectáculo reúne diferentes disciplinas y destrezas criollas. El malambo, las boleadoras, los bombos y las coreografías forman parte de una presentación que busca sorprender a turistas llegados desde distintos rincones del planeta.
Para Ezequiel, además, cada función representa la posibilidad de compartir aquello que aprendió durante años y llevar consigo una parte del lugar donde nació.
La experiencia no termina arriba del escenario. Entre ensayos y funciones también hay tiempo para conocer las calles turcas, descubrir nuevos paisajes, disfrutar del mar y compartir con compañeros argentinos provenientes de distintas provincias.
“Cada uno trae su calidad de trabajo y siempre aprendés algo nuevo”, puntualizó.
Una experiencia que sigue hasta noviembre
La estadía de Ezequiel en Turquía se extendería hasta noviembre. Durante ese tiempo continuará participando de las presentaciones y aprovechando cada oportunidad para seguir creciendo dentro del mundo artístico.
Después llegará el momento de pensar en el próximo destino. Pero, por ahora, el joven castense disfruta de una experiencia que combina trabajo, aprendizaje, viajes y nuevos escenarios.
Un pedacito de Castex al otro lado del mundo
Detrás de las luces, los aplausos y las fotografías tomadas a miles de kilómetros existe una historia que comenzó mucho más cerca: en Eduardo Castex.
Es la historia de un joven que encontró en la danza una forma de expresarse, de crecer y de conocer el mundo sin dejar atrás sus raíces.
Cada bombo que suena, cada boleadora que gira y cada zapateo llevan consigo años de aprendizaje, esfuerzo y sueños.
Desde Castex hasta Turquía hay miles de kilómetros, pero algunas cosas no conocen de distancias. Ezequiel Castillo viajó con su talento y sus sueños y, en cada escenario, también lleva consigo un pedacito de su pueblo.

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