05/09/2026 20:07
Eduardo Castex
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Impacto Castex
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Milei reasignó US$ 142 millones del presupuesto para la base naval de Ushuaia pero faltaría más del doble para terminarla

Milei reasignó US$ 142 millones del presupuesto para la base naval de Ushuaia pero faltaría más del doble para terminarla

La obra tiene un retraso de 30 años e incluye también mejoras en la base Petrel de la Antártida. En la semana, el ministro de Defensa y el jefe del Estado Mayor Conjunto definirán

El Gobierno reasignó, a través del DNU 867 firmado por el presidente Javier Milei, "$217.959 millones -unos US$142 millones- del Presupuesto nacional para el Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, destinados principalmente a avanzar con la construcción de la Base Naval Integrada (BNI) de Ushuaia y a finalizar la Base Petrel", en la Antártida, según fuentes militares consultadas por Clarín.

El decreto también contempla otras partidas para afrontar los aumentos salariales de los militares y otros compromisos vinculados con la Defensa, entre ellos el contrato por los aviones de combate F-16 adquiridos por la Argentina.

En los hechos, se trata de más de $200.000 millones destinados a Defensa: $206.373 millones corresponden a un ítem denominado “adelantos a proveedores de Defensa y contratistas”, mientras que otros $11.581 millones fueron asignados a gastos corrientes y de capital, precisaron las fuentes ante la falta de información oficial detallada sobre el destino específico de cada partida.

Una fuente del bloque de diputados de La Libertad Avanza estimó que "solo la construcción del puerto, el complejo naval y las viviendas personal costará unos 70 millones de dólares". La idea es no usar el actual muelle de la ciudad que en el verano queda totalmente ocupado por los cruceros.

Pero detrás del anuncio presidencial hay una obra que acumula años de demoras, cambios de gobierno y promesas incumplidas.

Una obra que arrastra años de demoras

Durante la gestión del ex ministro de Defensa Luis Petri se construyó la platea de hormigón destinada a los primeros galpones, cerca del lugar donde su antecesor, Jorge Taiana, había colocado la piedra inaugural. Después, la obra volvió a quedar paralizada.

El proyecto busca convertir a la BNI en un “Centro Logístico para el Sostenimiento de la Actividad Antártica” y establecer un eje de navegación entre Ushuaia y la Base Petrel. Un render que circula en el Gobierno muestra una idea de lo que sería la base terminada.

La apuesta es estratégica: hasta ahora, el acceso a las bases argentinas en la Antártida depende, en buena medida, de vuelos de aviones Hércules hacia pistas de barro o del rompehielos Almirante Irízar, y las operaciones están condicionadas por las características del invierno antártico.

La nueva infraestructura pretende modificar esa ecuación y permitir una logística más permanente durante todo el año.

Base Naval Integrada significa, en términos militares, que incluirá la actual base naval de la Armada y unidades del Ejército y de la Fuerza Aérea.

En medio de la polémica política generada por el anuncio, el canciller Pablo Quirno y la jefa del bloque de senadores de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich, aclararon que el término “integrada” refiere a la participación de las tres Fuerzas Armadas argentinas y no a una sociedad con los Estados Unidos, como habían planteado legisladores de Unión por la Patria. Washington se opuso sí a que China construyera un puerto en Tierra del Fuego por la competencia estratégica entre ambos países.

El anuncio de Milei y el misterio sobre el plan

El jueves, durante el discurso transmitido por cadena nacional, Milei anunció que firmaría “hoy mismo” un DNU para ampliar los recursos del Ministerio de Defensa.

El objetivo, explicó el Presidente, será “construir una base naval integrada en Tierra del Fuego e incrementar nuestras capacidades en telecomunicaciones”.

“Esta base nos convertirá en el polo logístico más importante del Atlántico Sur y será fundamental para la proyección geopolítica de la Argentina”, sostuvo.

La transmisión tuvo un promedio de alrededor del 30 puntos de rating televisivo, un dato que reflejó el impacto que tuvo el anuncio en la agenda política y en la conversación pública.

Sin embargo, hasta este sábado el Gobierno no había presentado públicamente un plan detallado de construcción de la BNI ni de la Base Petrel, ni el ministro de Defensa, teniente general Carlos Pestri, había explicado en profundidad el alcance y los plazos de las obras anunciadas por Milei. Se sabe que la semana próxima Pestri se reunirá con el jefe del Estado Mayor Conjunto, almirante Marcelo Alejandro Dalle Nogare, para definir la prioridad de los gastos.

Ese vacío de información abre una serie de interrogantes: cuánto costará finalmente el proyecto, qué parte de los fondos será ejecutada durante este año, cuáles serán las etapas de construcción y qué empresas estarán a cargo de cada una de las obras.

Un proyecto que podría costar hasta US$500 millones

Marcelo Seghini, asesor del bloque de diputados radicales y especialista en temas militares, señaló que después de la construcción de la platea, el año pasado, “la obra quedó parada”.

Según Seghini, un informe interno correspondiente a 2025 registra apenas un 9,13% de avance físico y un 19,40% de ejecución de los recursos financieros, para un proyecto cuyo costo total podría ubicarse entre "US$400 millones y US$500 millones". Y envió una foto que muestra el parate.

La platea de la futura base naval de Ushuaia para poner los primeros galpones.

La diferencia entre el nivel de avance físico y los recursos financieros ejecutados también constituye uno de los puntos que deberán ser explicados por el Gobierno, particularmente ahora que el Presidente decidió inyectar una cifra millonaria al proyecto.

Satélites, Malvinas y la inteligencia

El DNU también asigna $117.275 millones a la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) y otros $30.519 millones a la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE).

Por ahora, el Gobierno no explicó oficialmente si parte de la primera partida estará destinada a nuevos satélites o sistemas de observación capaces de monitorear el Atlántico Sur, una de las capacidades estratégicas que Milei mencionó en su discurso.

En paralelo, la SIDE, conducida por Cristian Ezequiel Auguadra y bajo la órbita del asesor presidencial Santiago Caputo, elaboró un informe reservado que llegó al Presidente y que habría contribuido a endurecer la posición del Gobierno sobre la explotación de recursos en el Atlántico Sur.

El presidente Javier Milei y la comandante del Comando Sur de los Estados Unidos, Laura Richardson, posan junto al embajador de Estados Unidos en Argentina, Marc Stanley, y al ministro argentino de Defensa, Luis Petri, durante la reunión en Ushuaia, el año pasado.

Según fuentes oficiales, el informe alertó sobre los movimientos de las petroleras Rockhopper Exploration, de origen británico, y Navitas Petroleum, vinculada a Israel, que tienen previsto "sacar petróleo los próximos meses" en la zona de Sea Lion, próxima a las Islas Malvinas.

La cuestión adquiere una dimensión adicional porque la oposición y sectores aliados del oficialismo bloquearon en el Congreso distintos intentos de ampliar los recursos destinados al sistema de inteligencia en los últimos dos años.

Así, el paquete de medidas anunciado por Milei combina Defensa, infraestructura antártica, vigilancia del Atlántico Sur, inteligencia y política energética en una misma estrategia de proyección territorial y geopolítica.

Una obra con 30 años de historia

El proyecto de la Base Naval Integrada tiene, en rigor, una historia mucho más larga que el actual Gobierno y acumula alrededor de tres décadas de iniciativas, anuncios y postergaciones.

La discusión política incluso enfrentó a dos de los últimos ministros de Defensa.

El ex ministro Jorge Taiana responsabilizó a su sucesor Luis Petri por el retraso de las obras. Petri, en cambio, sostuvo que el gobierno de Alberto Fernández se había limitado a colocar la piedra inaugural y que durante su gestión se consiguió financiar y ejecutar la platea de hormigón.

La empresa estatal Tandanor construyó esa estructura destinada a sostener un enorme galpón modular. Después, la obra volvió a detenerse.

El ministro de Defensa Jorge Taiana y el gobernador Melella pone la pieda fundamental de la base naval integrada de Ushuaia en el 2023.

El proyecto de la Base Naval Integrada de Ushuaia arrancó formalmente el 4 de marzo de 2022, cuando Taiana encabezó la ceremonia inaugural. En aquella oportunidad, el entonces ministro aseguró que la obra se realizaría “con fondos propios”.

Esos fondos, sin embargo, no llegaron nunca durante la gestión de Alberto Fernández y Cristina Kirchner.

Los antecedentes del polo logístico de la Antártida

La idea de convertir a Ushuaia en un centro logístico para la actividad antártica se remonta a los años 90. Desde entonces, distintos gobiernos de Tierra del Fuego reclamaron que la ciudad asumiera un papel central en la logística hacia la Antártida.

En 2011, la provincia presentó formalmente el proyecto de “Enclave Logístico Multimodal”, con financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo.

Años después, en 2017, el entonces senador fueguino Matías Rodríguez impulsó el denominado Polo Logístico Antártico (PLA), con una concepción de carácter civil y comercial y una fuerte participación de operadores privados.

El actual gobernador K Gustavo Melella también viene impulsando la iniciativa desde sus tiempos como intendente de Río Grande, donde funciona una instalación de la Infantería de Marina.

Con el paso de los años, la idea fue mutando: de un polo logístico con participación comercial a un proyecto con una fuerte impronta militar y la integración de las tres Fuerzas Armadas.

Qué se supone que tendrá la Base Naval Integrada

En el diseño original, el primer tramo de la obra contemplaba el traslado de la actual Base Naval Ushuaia hacia un predio ubicado en la península de la ciudad, en el sector donde funcionaba la antigua estación aérea.

El proyecto incluye la construcción de un muelle, viviendas para el personal naval, una planta de tratamiento de efluentes y otras instalaciones destinadas al funcionamiento del complejo.

Durante el gobierno de Alberto Fernández, la iniciativa adquirió una creciente importancia geopolítica. La idea era aprovechar la ubicación de Ushuaia como puerta de entrada a la Antártida y reforzar la presencia argentina en el extremo sur del continente.

La estrategia también tenía un componente regional. Chile, por entonces, avanzaba en el fortalecimiento de su infraestructura naval y logística antártica, con Punta Arenas como uno de sus principales centros de operaciones.

Vista del centro Ushuaia en durante el acto de Taiana en 2023.

En ese contexto, Ushuaia aparece como una pieza clave para la estrategia argentina en el Atlántico Sur y frente a la Antártida.

Los números que quedaron en los presupuestos

En el frustrado Presupuesto 2022 figuraba un rubro específico para la “construcción de un muelle e incorporación de equipo en la Base Naval Ushuaia”.

Para ese año se habían previsto $2.746 millones. Para 2023 estaban contemplados otros $2.443 millones y para 2024, $1.924 millones, que no se ejecutaron.

La magnitud de esas partidas permite dimensionar la diferencia entre el proyecto original y el desembolso que ahora anuncia Milei: en apenas un DNU, el Gobierno reasignó recursos por un monto que multiplica varias veces las partidas originalmente previstas para las primeras etapas de la obra aunque falta para la finalización completa.

La decisión de relanzar el proyecto también busca darle a la Argentina mayor peso en la discusión sobre el futuro del Atlántico Sur y la Antártida, en un escenario de creciente competencia estratégica por las rutas marítimas, los recursos naturales y la presencia territorial.

FONDEF, Tandanor y el financiamiento que no alcanzó

El proyecto fue concebido como una obra integral de las tres Fuerzas Armadas, con participación de la empresa estatal Tandanor y financiamiento del Fondo Nacional de la Defensa (FONDEF) creado por la Ley 27.565.

Seghini recordó que el Gobierno había enviado en septiembre de 2025 una propuesta para eliminar el FONDEF en el Presupuesto 2026.

En la primera etapa, el ejecutor de las obras fue el astillero Tandanor, junto con el Complejo Industrial y Naval Argentino (CINAR).

El presupuesto inicial contemplaba $2.746 millones para la construcción del muelle y otras tareas. De acuerdo con un informe de 2024, se habían registrado avances de entre el 80% y el 100% en algunas tareas preliminares y de alrededor del 50% en los trabajos de hormigón.

Pero, en términos concretos, lo que quedó terminado fue fundamentalmente la platea.

La obra tenía una fecha estimada de finalización para 2027. Con el nuevo esquema anunciado por Milei, ese plazo probablemente deberá ser revisado.

La variable decisiva será, una vez más, el dinero

Y también la continuidad política: la Base Naval Integrada de Ushuaia lleva décadas atravesando gobiernos, presupuestos, anuncios y cambios de estrategia. Ahora Milei decidió ponerla nuevamente en el centro de la política de Defensa. El desafío será determinar si los $217.959 millones reasignados alcanzarán para convertir el proyecto en una infraestructura logística operativa o si, como ocurrió durante los últimos 30 años, quedará otra vez a mitad de camino.

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