05/09/2026 03:12
Eduardo Castex
Titulares
María José Valero, madre biológica y de acogida y a los 55 años: “Mi objetivo nunca ha sido que la bebé que acogemos se quede conmigo, sino que se vaya feliz, segura y llena de amor” Aranda y Palacios pegan jonrones y Rays se sobreponen a grand slam de Rangers para imponerse por 7-6 Bazzana impulsa en la 10ma la carrera del triunfo de Guardianes, 4-3 ante Tigres Colombia: detienen a un francotirador del ELN por planificar un atentado contra el presidente De la Espriella Roger Federer, 45 años: “He pasado por cinco operaciones, merezco descansar, ahora compito jugando al golf con Rafa Nadal, pero está tan por encima de mí que aún no existe rivalidad” Yainer Díaz pega jonrón de 3 carreras y Astros se imponen a Diamondbacks por 3-1 Álvarez pega 2 vuelacercas y Mets conectan 5 para apoyar a McLean en triunfo 10-6 ante Gigantes Nvidia no “especula”: fabrica cosas y hace la 4° Revolución Industrial María José Valero, madre biológica y de acogida y a los 55 años: “Mi objetivo nunca ha sido que la bebé que acogemos se quede conmigo, sino que se vaya feliz, segura y llena de amor” Aranda y Palacios pegan jonrones y Rays se sobreponen a grand slam de Rangers para imponerse por 7-6 Bazzana impulsa en la 10ma la carrera del triunfo de Guardianes, 4-3 ante Tigres Colombia: detienen a un francotirador del ELN por planificar un atentado contra el presidente De la Espriella Roger Federer, 45 años: “He pasado por cinco operaciones, merezco descansar, ahora compito jugando al golf con Rafa Nadal, pero está tan por encima de mí que aún no existe rivalidad” Yainer Díaz pega jonrón de 3 carreras y Astros se imponen a Diamondbacks por 3-1 Álvarez pega 2 vuelacercas y Mets conectan 5 para apoyar a McLean en triunfo 10-6 ante Gigantes Nvidia no “especula”: fabrica cosas y hace la 4° Revolución Industrial
Impacto Castex
NACIONALES

María José Valero, madre biológica y de acogida y a los 55 años: “Mi objetivo nunca ha sido que la bebé que acogemos se quede conmigo, sino que se vaya feliz, segura y llena de amor”

María José Valero, madre biológica y de acogida y a los 55 años: “Mi objetivo nunca ha sido que la bebé que acogemos se quede conmigo, sino que se vaya feliz, segura y llena de amor”

Valero tuvo a su hija biológica hace 21 años y, hace poco, su familia decidió acoger a niños en situación de desprotección.

La primera vez que María José Valero oyó hablar del acogimiento familiar supo que había encontrado su camino. La propuesta le llegó de manera inesperada tras compaginar su trabajo en un supermercado y con la fundación de su propia tienda de moda sostenible. Ella ya había colaborado como voluntaria y monitora de comedor y siempre había sentido una fuerte conexión con los niños. Por eso, no necesitó mucho tiempo para decidirse.

Ahora, a sus 55 años, reparte su tiempo entre su hija biológica, Edith, de 21 años, y la bebé que acogió de urgencia, una modalidad pensada para ofrecer un hogar a niños mientras se estudian las circunstancias de su familia de origen. No es una tarea menor en un sistema de protección que todavía necesita más familias. Según el Ministerio de Juventud e Infancia, 20.000 niños y niñas crecen en centros tutelados de nuestro país, de los cuales 1.242 tienen entre 0 y 6 años. Al mismo tiempo, cada vez hay menos familias acogedoras, casi un 32% menos que en años pasados, como indica el citado ministerio.

En el caso de Catalunya, en julio de 2026, hubo 883 familias acogedoras en todo el territorio, de las cuales 92 fueron de urgencia y diagnóstico (UID), según cifras facilitadas a La Vanguardia por el Departament de Drets Socials i Inclusió. Unos datos que demuestran una evolución positiva, aunque es necesario seguir incorporando familias a este modelo de protección. En esta entrevista, Valero cuenta qué ha supuesto el acogimiento para ella y su familia y la importancia que tiene esta medida para los niños que necesitan un hogar.

Valero cuenta qué ha supuesto el acogimiento para ella. Foto: IG/meryacogidadeurgencia

¿Cómo llegasteis a ser familia de acogida de urgencia?

Siempre me han gustado los niños y, de alguna manera, siempre buscaba la forma de ayudar. Había hecho voluntariados, fui monitora de comedor… Era algo que siempre había estado ahí.

¿En qué momento decidisteis dar el paso?

Un día, hablando con mi prima hermana, que es educadora social, me dijo: “A ti que te gustan tanto los niños y que de alguna manera siempre has intentado ayudar, ¿por qué no te planteas ser familia de acogida de urgencia? Hacen falta muchas familias.” Y recuerdo perfectamente lo que pensé: “Por fin he encontrado mi camino.” No necesité meses para pensarlo. Fue simplemente esa sensación de: “Esto es lo que quiero hacer. Esto es lo que puedo aportar”.

¿Cómo se lo tomó tu familia?

Ese mismo día, cuando mi marido, Juan Carlos, llegó a casa, se lo conté. Nosotros siempre hemos estado bastante involucrados en ayudar y colaborar con ONG, así que le pareció genial. Cuando se lo contamos a nuestra hija, que tenía 21 años, sonrió y me preguntó: “¿Y cuándo llega?”

¿Cómo es el proceso para convertirse en familia acogedora?

Tuvimos una primera entrevista por Zoom y después varias entrevistas más. Vinieron a casa, hablaron con nuestra hija y al poco tiempo ya teníamos la idoneidad. La verdad es que fue bastante rápido.

¿Por qué elegisteis la tipología de urgencia?

Cuando mi prima me lo explicó entendí que había bebés y niños pequeños que necesitaban una familia de manera inmediata mientras se estudiaba su situación. Elegimos la urgencia porque sentimos que podíamos aportar algo muy concreto: dar un hogar a un bebé justo cuando más lo necesita.

Tuvimos una primera entrevista por Zoom y después varias entrevistas más. Foto: IG/meryacogidadeurgencia

¿En qué consiste?

Durante el tiempo que el bebé está contigo, se estudia cuál puede ser su futuro: si puede volver con su familia de origen, si puede pasar a familia extensa o si necesita otra medida de protección. Y para mí es muy importante que, siempre que sea posible, un bebé pueda vivir ese tiempo en un entorno familiar y no en un centro. También significa estar disponible 24 horas al día, 7 días a la semana. Una vez tienes la idoneidad, pueden llamarte de un día para otro. Aunque se habla de unos plazos determinados, en la realidad los procesos pueden alargarse bastante dependiendo de cada caso.

Tú ya eras madre biológica. ¿Qué diferencias encontraste entre una maternidad y la otra?

A nivel práctico, ahora ya tienes experiencia: sabes cambiar pañales, preparar biberones, esterilizar…Y además ahora tengo más tiempo y paciencia. Cuando nació Edith yo trabajaba y mi marido y yo nos íbamos turnando. Ahora la bebé está prácticamente todo el día conmigo y mi marido y mi hija me ayudan muchísimo.

¿Y a nivel emocional?

Creo que la diferencia fundamental es que cuando vas a ser madre, te preparas para recibir a alguien que esperas que forme parte de tu vida para siempre. Cuando acoges, sabes desde el principio que ese bebé puede marcharse. La verdadera preparación es emocional. Tienes que estar preparada para querer muchísimo a un bebé sin hacer planes de futuro con él. Y también para recibir a un niño que puede venir de una situación complicada y cuyas necesidades pueden ser diferentes.

Entonces, ¿el vínculo también fue distinto?

Es diferente desde el principio. Cuando nació mi hija Edith, Juan Carlos y yo habíamos decidido que ya era el momento de ser padres. Tuve un embarazo tranquilo y un parto rápido y natural. Era otra etapa de mi vida. Con una bebé de acogida, en cambio, yo ya sabía desde el principio que no era mi hija. Cuando la cogí por primera vez sentí muchísimo amor y ternura, pero no fue exactamente el mismo sentimiento que cuando nació Edith. Y creo que es importante decirlo porque son dos maternidades diferentes.

Ahora la bebé está prácticamente todo el día conmigo y mi marido y mi hija me ayudan muchísimo. Foto: IG/meryacogidadeurgencia

¿Qué pensabas que sabías de la maternidad antes de empezar a acoger y qué has descubierto después?

Pensaba que sabía bastante porque ya había sido madre. Pero he descubierto que puedes estar locamente enamorada de una bebé, quererla con toda tu alma y darle un amor absolutamente incondicional sabiendo que un día se irá. Es muy difícil de explicar. Así que he aprendido que amar no siempre significa quedarse. Puedes cuidar y querer muchísimo a un bebé sin confundir el lugar que ocupas en su vida. Amar, a veces, significa cuidar con todo tu corazón para dejar ir.

¿Qué necesita un bebé que llega tras haber vivido una separación de su familia de origen o situación de desprotección?

Sobre todo, necesita calma, seguridad, paciencia y mucho amor. Hay bebés que pueden llegar después de situaciones muy complicadas e incluso con síndrome de abstinencia, y necesitan mucha atención, piel con piel y tranquilidad. Nuestra bebé llegó cuando era muy pequeña y recuerdo perfectamente sus primeros momentos. Lo primero que hice fue cambiarle la ropita del hospital por un trajecito que tenía preparado para ella. Como lloraba un poquito, me senté, la cogí y la mecí hasta que se durmió.

En casa hemos intentado mantener nuestro hogar como siempre, pero procurando que sea un ambiente tranquilo. Luces suaves, hablamos bajito, hacemos nuestras rutinas…También intento darle libertad. La dejo en el suelo, observo lo que hace y dejo que explore, siempre pendiente de ella.

¿Cómo son las visitas con su familia biológica?

Las hemos intentado vivir con absoluta naturalidad. Aunque sea un bebé, le digo: “Venga, hoy vamos a ver a tus papás”. Ahora que está creciendo y empieza a ser más consciente, todavía creo que es más importante que todo se haga con respeto, cariño y naturalidad. Al final, un bebé que ha vivido una separación necesita sentir que el mundo vuelve a ser un lugar seguro.

¿Cómo crees que será su partida?

Esta es nuestra primera acogida, así que todavía no hemos vivido una despedida. Pero sé que va a ser muy duro para mí. Sé que cuando llegue ese momento lloraré muchísimo y la echaré muchísimo de menos. Mi mayor miedo no es solamente echarla de menos, sino pensar que algún día ella pueda interpretar que nosotros también la hemos abandonado. Por eso creo que la despedida tiene que hacerse de manera progresiva, siempre que las circunstancias lo permitan. Tenemos que conocer a las personas con las que se va y acompañar ese proceso para que ella pueda marcharse tranquila y feliz.

Lo primero que hice fue cambiarle la ropita del hospital por un trajecito que tenía preparado para ella. Foto: IG/meryacogidadeurgencia

¿Se puede pasar este duelo y, al mismo tiempo, celebrar que el bebé avance hacia otra etapa?

Creo que se pueden hacer las dos cosas a la vez. Puedo llorar porque la voy a echar de menos y al mismo tiempo estar feliz porque ella avanza hacia una nueva etapa. Mi objetivo nunca ha sido que se quede conmigo. Quiero que cuando se vaya, se vaya feliz, segura y llena de amor. Creo que los primeros meses de vida son muy importantes y que todo lo que un bebé recibe en esa etapa, como seguridad, cariño, estabilidad y cuidados, puede dejar una huella importante en su desarrollo. Por eso, creo que el éxito de una familia de acogida no es que el bebé se quede contigo. El éxito es que pueda irse bien.

¿Qué se puede hacer para compaginar ambas emociones?

Para mí, lo más importante es vivir el presente. No pensar cada día cuánto tiempo estará contigo, sino pensar: “Hoy me necesita y hoy estoy aquí”. Y creo que eso es lo más difícil y también lo más bonito: amar sin posesión y entender que tu papel es acompañar, no quedarte.

¿Y vuestra hija biológica cómo lo gestiona?

Creo que lo entiende incluso mejor que yo. Ella sabe que la echará de menos, pero lo que más quiere es que la bebé esté bien y que no lo pase mal. Además, todos hemos practicado y hecho cursos de Vipassana y creo que eso nos ha ayudado mucho a entender el desapego: dar sin esperar nada, querer sin poseer y aceptar que las cosas cambian. Para mí, desapego no significa querer menos. Significa querer muchísimo y entender que ese amor no te da derecho a quedarte con alguien.

Entonces, ¿consideras que una familia de acogida puede reparar, aunque sea durante unos meses, las heridas de un bebé?

Nuestra bebé llegó cuando era muy pequeña. Los primeros días fueron difíciles, pero enseguida se hizo a nosotros. Y ahora es maravillosa, siempre está sonriendo. Creo que también es porque nosotros le hacemos muchísimas tonterías. Nos abrazamos, bailamos, pintamos, hacemos excursiones, vamos a la playa… Desde que llegó no hemos parado. No sé si utilizaría la palabra reparar, porque no podemos borrar lo que ha ocurrido antes ni sabemos qué consecuencias tendrá en el futuro. Pero sí creo que podemos ofrecerle una experiencia diferente. Que cuando llore alguien responda. Que cuando tenga miedo, alguien la coja. Que tenga rutinas, estabilidad, cariño y unos brazos que siempre estén ahí.

No podemos cambiar su historia, pero sí podemos conseguir que, a partir de que llega a nosotros, viva una experiencia de seguridad y de amor. Y me gusta pensar que, aunque nosotros no seamos el destino final de su vida, podemos ser un capítulo bonito de su historia. No somos el destino, sino un lugar seguro en el camino.

Jara Bravo

Comentarios

Debes iniciar sesion o registrarte con una cuenta de lector para comentar.

Todavia no hay comentarios aprobados.