30/08/2026 07:14
Eduardo Castex
Impacto Castex
NACIONALES

Estudió Derecho para que el abusador de su hermana vaya preso y lo lograron tras 14 años: cayó por un tatuaje

Estudió Derecho para que el abusador de su hermana vaya preso y lo lograron tras 14 años: cayó por un tatuaje

Alberto Martín del Valle tenía pedido de captura internacional desde 2012 por el abuso sexual agravado de su hijastra de 11 años, a la que embarazó e intentó hacer abortar. La víct

"Estoy hace dos días sin dormir", dice Yamila Segovia (30) que viajó a Bahía Blanca para abrazar a su mamá y a su hermana. Pasaron 17 años desde el día en que denunciaron a Alberto Martín del Valle (56) por abusar de una nena 11 años, que además transitó un intento de aborto forzado y un embarazo.

Lo detuvieron el domingo en Florencio Varela.

Alberto del Valle tardó apenas dos años en formar una nueva familia después de arrasar con la vida de otra. Yamila tenía 13 cuando su hermana de 11 contó la tortura a la que su padrastro la sometía. Amenazas con armas, violaciones y la historia de "un monstruo" que la atacaba en la calle fueron algunos de detalles que la nena relató.

Apenas horas pasó detenido el hombre después de que se formalizara la denuncia en Puan, un pueblo del sudoeste bonaerense, a 165 kilómetros de Bahía Blanca. Durante ese lapso de tiempo le tomaron una muestra de sangre que más tarde sería contrastado con el ADN del bebé que la niña abusada había gestado.

Pero el juzgado de Garantías N° 1 de Bahía Blanca lo indagó y lo dejó en libertad: del Valle se escapó y recién el domingo fue detenido en Bosques, Florencio Varela.

La búsqueda fue incansable, la mamá de Yamila nunca dejó de preguntar en la fiscalía ni de rastrear los movimientos del abusador. Recién tres años después de la denuncia la Justicia pidió la orden de captura internacional y desde 2012 hasta 2026 pasó por Brandsen, La Boca, Mar de Ajó y Florencio Varela.

A del Valle lo habían denunciado hace 17 años.

Supieron quién era su nueva pareja y la mamá de Yamila la encontró. Le contó, con calma, pero con firmeza, los detalles del calvario por el que había pasado su familia. Intentó protegerla y le pidió que lo entregara. Pero no lo hizo. Del Valle tuvo otra hija con esa mujer.

Lo vieron llevándola a la escuela en Mar de Ajó. También yendo a una iglesia evangélica. Lo siguieron por Brandsen, pero se cree que porque contó con ayuda para esconderse, nunca lograron detenerlo. Hasta ahora.

Tanto tiempo pasó que aquella niña que vio sufrir a su hermana estudió Derecho y se recibió de abogada. El Juzgado de Garantías N° 1 que consideró que la acción penal estaba prescripta, apeló a la decisión y la Cámara de Apelaciones N° 1 de Bahía Blanca revirtió el fallo porque del Valle cometió otros delitos: incumplió con su deber de cuidado y falsificó documentación pública para eludir a la justicia.

"Mi intención era seguir el curso del proceso y cuando me corren el traslado de una posible prescripción, dije: 'esto es una locura', solamente pensar que esta persona podía quedar impune con la cantidad de pruebas que hay, me parecía terrible", le contó Yamila a Clarín.

Fue entonces que ella decidió grabar un video y contar lo que estaba pasando en redes sociales: "No fue solo por la historia de mi familia, fue sobre todo por el funcionamiento de la Justicia: tenían todo probado y aun así no hicieron nada", se indigna.

Yamila decidió hacer su historia pública para que "la gente pueda entender cómo funciona, que hay víctimas que sufren y un sistema que deja expedientes juntando polvo en una fiscalía".

La mujer vio los videos de los operativos. Volvió a ver a del Valle, al tatuaje de sus manos, y el cambio físico con el que intentó esconderse de la Policía.

"Estoy hace dos días sin dormir, me interpela desde lo familiar. Es mi hermana, mi familia, que todos estos años sufrieron por todo lo que hizo. Vine a Bahía Blanca en rol de hermana", le cuenta a Clarín.

Esperaba, entre nervios y ansiedad, ver al abusador de su hermana entrar esposado a la fiscalía. Esa imagen se había repetido en su cabeza durante los 17 años y que aún no pudo concretarse.

"Es algo que toda la vida esperé. Por mí, por mi hermana, por mi mamá que estuvo rota. Cuando me enteré se me vino a la cabeza el día que mi hermana contó todo, que se animó a hablar", repasa sobre el momento en que supo de la detención.

Yamila se recibió de abogada en 2024 y enseguida se convirtió en parte del expediente judicial. Sabe, con dolor, que esta detención es apenas el principio.

"Tengo una mezcla de sentimientos, entre alegría y, a la vez, esta sensación de que esto recién empieza. Estamos hablando de un tipo que está detenido y que su defensa va a pelear en la causa, y es su derecho, pero estamos preparados para que del Valle no salga y sea condenado", expresó con firmeza.

En paralelo lucha para que se apruebe en el Congreso Nacional el Proyecto Segovia, que propone modificar las reglas de prescripción de los delitos sexuales cometidos contra niños, niñas y adolescentes, para evitar que el paso del tiempo impida que estos casos lleguen a juicio.

La iniciativa busca, además, que un acusado no pueda beneficiarse de permanecer prófugo durante años y que la demora en localizarlo no termine extinguiendo la acción penal.

La detención

La captura de Alberto Martín del Valle, albañil y padre de una nena de 14 años fue concretada por la DDI de Dolores que rastreó sus movimientos entre el partido de La Costa y el Conurbano.

En abril, personal de la Oficina de Búsqueda de Personas y Antecedentes Penales de Bahía Blanca lo ubicó en Mar de Ajó, junto a su pareja, Fanny M. y la hija de ambos.

A pesar de la vigilancia, nadie lo veía. Luego descubrieron que un hermano del prófugo pertenecía a una fuerza policial. "Se abrió de inmediato una línea de investigación ante la firme sospecha de que este familiar directo le facilitaba información de inteligencia o recursos para eludir la acción de la justicia", explicaron las fuentes consultadas.

Para mayo ya estaba en Florencio Varela. En junio, la División Unidad Operativa Federal Avellaneda de la Policía Federal Argentina ejecutó allanamientos en San Francisco Solano (Quilmes) y en Mar de Ajó, pero no lo encontraron.

Con una recompensa de 10 millones de pesos anunciada por la Provincia de Buenos Aires los llamados al 911 empezaron a cercarlo. El 5 de agosto, volvieron a realizar cuatro allanamientos en San Francisco Solano, ejecutados por las DDI de Dolores, la del partido de La Costa, Chascomús y Quilmes, secuestraron 11 teléfonos, pero no lo encontraron.

Ofrecían una recompensa de $ 10.000.000 por del Valle.

Fue un testigo de identidad reservada el que lo ubicó en una casa de Bosques y el domingo lo detuvieron efectivos de la DDI Dolores y del Grupo de Apoyo Departamental (GAD) en una casa de Combate de San Lorenzo 2265.

Lo vieron salir, lo interceptaron e intentó dar una identidad falsa, pero un tatuaje en la mano terminó por delatarlo. Tenía cinco celulares y una foto de su hija.

El lunes lo trasladaron a Castelli donde lo indagó por videollamada la fiscal Leila Scavarda, y se negó a declarar. Esperan un cupo en la Unidad Penitenciaria Nº 4 de Villa Floresta, en Bahía Blanca para trasladarlo.

Fuentes judiciales confirmaron a Clarín que fue indagado por el delito de abuso sexual agravado por acceso carnal, tentativa de aborto, incumplimiento de los deberes de asistencia familiar y falsificación de documento público.

El caso

El derrotero empezó cuando Daniela, la mamá de Yamila, realizó la denuncia penal en Bahía Blanca después de que su hija de 11 años contara lo que estaba sufrieron.

Todo ocurría en Puan, donde del Valle convivía con su familia. Haciendo uso de su deber de cuidado y de su rol de padrastro, el acusado sometió a su hijastra de 11 años a sistemáticos abusos.

Para garantizar impunidad, la aterraba con amenazas de muerte, armas y golpes, la apuntaba directamente a la cabeza con un revólver.

Le impuso a la nena un relato falso que debía repetir si alguien le preguntaba por sus heridas o su estado de ánimo: la niña debía decir que un "monstruo" desconocido la había atacado en la calle mientras regresaba de la escuela.

La situación alcanzó un punto de extrema gravedad cuando la víctima, producto de los abusos reiterados, quedó embarazada. Del Valle la llevó a realizarse un aborto clandestino que terminó aterrándola todavía más por lo que se animó a contar lo que estaba pasando.

MG

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