BOSTON (AP) — El cambio climático ha sido el telón de fondo de toda la vida de Charles Hughes, desde las lecciones en el jardín de infantes sobre hábitats hasta el humo de los incendios forestales que se colaba en el aire que respiraba mientras crecía en Colorado. Pero ahora que es estudiante universitario en Massachusetts, el calentamiento global rara vez es un tema prioritario.
“Honestamente, no sale tanto”, expresó Hughes, quien preside el capítulo estatal de los Demócratas Universitarios.
Qué diferencia hacen seis años.
Durante el primer mandato del presidente Donald Trump y, especialmente, durante las primarias demócratas para determinar quién se postularía para enfrentarlo en 2020, los demócratas hablaban constantemente del cambio climático. Lo usaban para movilizar a votantes jóvenes como Hughes, alimentando protestas y demandas contundentes para rehacer la economía con propuestas como el Green New Deal.
Pero se ha producido un giro nacional en la conversación tan marcado que algunos investigadores lo llaman “silencio climático". El Searchlight Institute, un centro de pensamiento demócrata, instó al partido a dejar de mencionar el cambio climático porque no es una prioridad para los votantes. El Sunrise Movement, un grupo de izquierda que impulsó el calentamiento global como un tema principal para los jóvenes, cambió su misión el otoño pasado hacia un mandato más amplio de combatir al presidente republicano.
El cambio queda reflejado en la primaria demócrata para el Senado en Massachusetts, que se celebra el martes, mientras el titular del cargo, Ed Markey, de 80 años, intenta contener un desafío del representante Seth Moulton, de 47. Aunque Markey todavía habla de haber patrocinado el Green New Deal, su campaña se centra más en otros asuntos para reforzar sus credenciales de izquierda y demostrar a los votantes que no es demasiado mayor para el puesto.
Es el ejemplo más reciente de cómo el cambio climático ha quedado eclipsado por temas como el costo de vida, el apoyo a Israel y, sobre todo, cómo enfrentar a Trump.
“Hace seis años, lo único que mencionaba Ed Markey era el Green New Deal. Eso ya no ocurre”, afirmó Mary Anne Marsh, una estratega demócrata veterana en Massachusetts. “Se trata de quién es el mejor para pelear. Punto y final. Todo cae bajo eso”.
‘La gente está cada vez más alterada por otros temas’ Si bien el debate político sobre el cambio climático se ha apagado, el planeta no. Los científicos señalan que aumenta la probabilidad de que el 2026 sea el año más caluroso registrado, o casi. Se pronostica un fenómeno El Niño extraordinariamente fuerte, disparando las temperaturas globales.
Algunos defensores esperan que el tema vuelva al centro del escenario si los demócratas recuperan la Cámara de Representantes en noviembre y los desastres provocados por el clima dominan el invierno.
El senador Sheldon Whitehouse, de Rhode Island, una voz demócrata destacada sobre el cambio climático, sostuvo en una entrevista que ignorar el tema es un “error” estratégico importante.
“El cambio climático ha pasado del departamento de ciencias al departamento de economía”, explicó. “Ahora está golpeando el seguro de vivienda de la gente, el valor de las propiedades, las preocupaciones del bolsillo. Así que creo que es un argumento muy poderoso”.
Trump ha afirmado falsamente que el cambio climático es “una farsa”, y su partido se ha burlado con regularidad de propuestas demócratas como el Green New Deal.
El Sunrise Movement, fundado en 2017 para movilizar a votantes jóvenes en torno a temas climáticos, anunció en octubre que estaba virando hacia la lucha contra el “fascismo”. El director ejecutivo del grupo, Aru Shiney-Ajay, indicó que fue una decisión premonitoria debido a reportes de que agentes federales se infiltraron en reuniones de protesta durante las redadas migratorias en Minneapolis.
“Simplemente vivimos en un país significativamente más autoritario. Por eso, muchas de las primarias demócratas tratan sobre preguntas más existenciales”, señaló Shiney-Ajay, cuya red generalmente respalda a demócratas de izquierda, en una entrevista. “No es tanto que a la gente le importe menos el clima, sino que la gente está cada vez más alterada por otros temas”.
Aproximadamente 6 de cada 10 demócratas dicen que el cambio climático es “un problema muy grande” para el país, según una encuesta del Pew Research Center de abril. Eso es más o menos lo mismo que en 2016. Aun así, el clima a menudo ha quedado en segundo plano frente a otras prioridades de los demócratas, como la inflación, el costo de la atención médica y el papel del dinero en la política.
Las preocupaciones por el costo de vida han dominado el debate político este año.
McKenzie Wilson, de Blue Rose Research, una firma demócrata de datos, declaró que los votantes han pedido cambios de gran alcance en respuesta al descontento económico, mostrando un nivel de enojo no visto en años.
“En ese tipo de entorno es difícil pensar en problemas existenciales de largo plazo”, manifestó Wilson. “Si no hablamos y no enfocamos nuestra atención en el primer tema para el electorado, como vimos en 2024, no vamos a conectar con ellos”.
'No digas cambio climático' Esa postura quedó resumida por el Searchlight Institute, un centro de pensamiento demócrata que el año pasado difundió una sugerencia provocadora: “La primera regla para resolver el cambio climático: no digas cambio climático”.
Sostuvo que los votantes lo veían como un tema tan intimidante y complejo que los demócratas tenían más probabilidades de ganar si se enfocaban en otros asuntos, lo que les permitiría recuperar el poder y abordar la crisis de la que no estaban hablando.
Leah Stokes, politóloga de la Universidad de California en Santa Barbara y autora de “The Carbon Wave”, un libro sobre la agenda interna del presidente demócrata Joe Biden, explicó que le resultaba “irritante” cuando los políticos hacían del tema una prioridad menor.
“La crisis climática se está acelerando y realmente no podemos dejar de hablar de ella durante, digamos, una década, porque el planeta estará aún más en llamas si hacemos eso”, advirtió.
Anthony Leiserowitz, director del Yale Program on Climate Change Communication, coincidió con esas preocupaciones.
“Lo que ocurra a lo largo de la próxima década moldeará profundamente la habitabilidad del planeta durante literalmente miles de años”, afirmó.
Algunos están convirtiendo el clima en un tema de costo de vida El clima ha surgido como parte de la reacción nacional contra los centros de datos, pero es solo una parte de la conversación sobre el impacto de esos proyectos. Muchos activistas están ajustando la manera en que hablan del tema, subrayando cómo la energía verde puede bajar los precios y aliviar los costos de los seguros.
“Lo que estamos viendo ahora es que, ya sea que estés defendiendo una reforma de salud o acción climática o algún tema tecnológico específico, todo se filtra a través de un marco de costos”, opinó Jared Leopold, un estratega demócrata que desde hace tiempo se ha enfocado en el cambio climático.
Así fue como el Green New Deal apareció en un debate reciente entre Markey y Moulton, cuando un votante preguntó cómo reduciría cada candidato los precios de la energía. Cabe destacar que quien preguntó habló de aumentar la generación nuclear o de gas, no de energía limpia, para abordar el costo. Markey aprovechó la oportunidad para lanzar un ataque contra el presidente.
“Había un plan en marcha para tener un futuro energético sólido, limpio y asequible para nuestra mancomunidad”, indicó Markey, “y Trump lo atacó”.
Tatishe Nteta, politólogo de la Universidad de Massachusetts Amherst, señaló que así es como Markey ha utilizado el cambio climático en esta elección: para señalar su disposición a enfrentar a Trump, así como su alianza con el ala izquierda que ha encadenado una serie de victorias en primarias este año. Pero otros temas se han vuelto aún más útiles para lograrlo.
“La definición de dónde estás en términos de ser un candidato progresista y un funcionario electo progresista es tu punto de vista sobre Israel”, apuntó Nteta. “Ya no se escucha tanto 'yo soy el candidato que va a proteger y salvar nuestro planeta'”.
El verano de Massachusetts ha sido el más caluroso que Eileen Cefail puede recordar en los 30 años que ha trabajado en la oficina del sindicato Roofers Local 33. “Los techadores son duros como clavos, y trabajan muchísimo, y su trabajo es agotador”, comentó. “Este calor ha sido horrendo para ellos”.
Cefail apoya a Markey en la primaria, pero, según dijo, el clima no fue la razón principal.
“Siempre ha sido un hombre de sindicatos”, afirmó Cefail. “Simplemente está del lado de los trabajadores”.
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