Un viejo sueño de infancia terminó convirtiéndose en un proyecto de ingeniería artesanal que dio la vuelta al mundo. James Greenberger, un piloto comercial residente en Darwin, en el norte de Australia, construyó completamente solo un aerodeslizador de fibra de vidrio en el garaje de su casa.
Después de 11 meses de trabajo, la embarcación surcó las aguas a gran velocidad y el video de las pruebas se hizo viral con más de 939.000 visualizaciones.
El proyecto comenzó a partir de planos técnicos bidimensionales, que Greenberger fue transformando en piezas reales mediante un proceso completamente artesanal. El constructor explicó que aprovechó prácticamente todo su tiempo libre para avanzar en la fabricación, alternando el trabajo entre el garaje de su vivienda y un taller comunitario de la ciudad.
Un sueño que nació en la adolescencia
La idea de fabricar un aerodeslizador no era nueva. Cuando tenía apenas 12 años, Greenberger soñaba con construir un pequeño modelo impulsado por un motor de cortadora de césped. Sin embargo, su padre consideró que era demasiado peligroso y el proyecto quedó archivado durante unos 15 años.
Cuando este constructor tenía 12 años, Greenberger soñaba con armar un pequeño modelo impulsado por un motor de cortadora de césped.
Ya convertido en piloto comercial, retomó aquel viejo objetivo. Su pasión por las máquinas relacionadas con el vuelo fue el impulso definitivo para comenzar la construcción del vehículo que terminaría llamando la atención de todo Darwin.
Uno de los mayores desafíos fue trabajar con fibra de vidrio, un material que nunca había utilizado. Aprendió la técnica durante el propio proceso de fabricación y tuvo que lidiar con otro inconveniente: el intenso calor tropical de Darwin hacía que la resina endureciera aproximadamente en la mitad del tiempo habitual, reduciendo el margen para corregir errores.
A eso se sumó la dificultad para conseguir materiales en el remoto norte australiano. El propio Greenberger aseguró que la logística para abastecerse de determinados insumos fue el principal obstáculo de toda la obra. La publicación original no detalla el costo del proyecto ni las especificaciones técnicas completas del aerodeslizador.
Las pruebas que sorprendieron a toda una ciudad
Tras casi un año de trabajo, llegó el momento de botar la embarcación. Durante una mañana de pruebas en la costa de Darwin, el aerodeslizador comenzó a desplazarse rápidamente sobre el agua y dejó desconcertados a quienes lo observaban. Muchos vecinos no sabían si estaban viendo un barco, una aeronave o algún vehículo experimental, por lo que rápidamente comenzaron a filmarlo con sus teléfonos.
Muchos vecinos no sabían si estaban viendo un barco, una aeronave o algún vehículo experimental.
Las imágenes publicadas por ABC Darwin en Facebook superaron las 939.000 reproducciones en poco más de una semana y acumularon miles de comentarios. El proyecto también recibió elogios de aficionados especializados en hovercraft, quienes destacaron el acabado y el rendimiento del vehículo, aunque no existe una medición oficial de su velocidad.
La repercusión llegó incluso a las autoridades. Greenberger contó que varios policías se acercaron para observar las pruebas, pero finalmente comprobaron que no existía ninguna infracción e incluso fotografiaron la embarcación. Según la Autoridad de Seguridad de la Aviación Civil de Australia, los hovercraft no son considerados aeronaves, sino embarcaciones, por lo que se rigen por la normativa marítima correspondiente.
Aunque el primer objetivo ya estaba cumplido, el constructor aseguró que todavía tenía planes para su creación. Su intención era volver a pintarla, realizar nuevas horas de pruebas y utilizarla para salir de pesca en el Top End australiano, convencido de que aquel proyecto nacido en un garaje todavía tenía muchas aventuras por delante.
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