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De Alemania 2006 a Qatar 2022: la historia de la amistad de Scaloni y Aimar que cambió la carrera de Lionel Messi en la Selección

De Alemania 2006 a Qatar 2022: la historia de la amistad de Scaloni y Aimar que cambió la carrera de Lionel Messi en la Selección

El "Payasito" fue el futbolista ídolo de la infancia de la "Pulga". El "Gringo" encontró el funcionamiento y rendimiento que los anteriores entrenadores no habían conseguido.

Lionel Messi tuvo dos personas importantes en su vida futbolística con la Selección que lo acompañaron en el inicio y en el cierre de su mágico recorrido con la camiseta argentina, que duró 21 años. Lionel Scaloni y Pablo Aimar estuvieron ahí, al lado de Leo y de un modo u otro, ambos se convirtieron en baluartes fundamentales para ayudarlo a que su historia celeste y blanca termine con una felicidad eterna.

Scaloni y Aimar fueron compañeros cuando todavía era una "Pulga" en el primer Mundial que el astro argentino jugó, que fue el de Alemania 2006. Ambos formaron parte del plantel conducido por José Néstor Pekerman y cada uno ayudó al zurdo a su manera.

Aimar fue la inspiración a Leo. Es que el Payasito fue el ídolo de Messi, en su infancia rosarina cuando miraba los partidos de River por televisión. El zurdo era -y es- hincha de Newell’s pero se sentaba a ver los encuentros del equipo de Núñez para admirar la magia del cordobés, al que también seguía en la Selección, por supuesto, y luego en Europa.

"A mí me gustaba mucho Aimar. Me encantaba su manera de jugar, lo seguía en un River que tenía un gran equipo y él destacaba mucho. Yo empecé a ver más fútbol europeo cuando fue Aimar", contó Messi alguna vez en una charla con Zinedine Zidane.

Scaloni contiene a Aimar tras el gol de Messi ante México. Foto captura

“A mí me llena de orgullo. En algún momento, cuando era chico, escuché que Zidane había dicho algo parecido de Enzo Francescoli. Yo era chico y dije 'qué sentirá Enzo, que alguien que juega así al fútbol haya dicho esas cosas tan lindas'. A mí me llena de orgullo haber escuchado en algún momento a Leo decir eso", expresó Aimar en una entrevista a la FIFA.

Y agregó: "Llegamos a jugar juntos, también en contra. Es algo medio tácito en la relación, que es de mucho afecto, por lo menos de mi parte hacia él. Es alguien que, además de toda la admiración que tengo, y no solo por lo futbolístico, siento un gran afecto".

El Payasito también intuye por dónde pudo haber estado la conexión futbolística para que Leo lo admirara. “En una época, cuando él era adolescente, justo en esa etapa yo en River era muy rápido, gambeteador, miraba siempre para adelante. Supongo que me idolatró por lo vertical, por ese afán de agarrar la pelota y atacar. Y porque nunca perdí esa alegría por jugar al fútbol", comentó Pablito.

Justamente, hay archivos de un Messi adolescente, ya en Barcelona, en los que dice que “cuando recibe rápido, Aimar ya sabe lo que tiene que hacer, me fascina la velocidad que tiene y cómo distribuye el juego, las bochas que mete”.

El tiempo hizo que después sea Aimar el que quedara maravillado con todo lo que Messi hiciera en la cancha. Y alguna vez dejó un comentario que marca a las claras porque Leo es un extraterrestre. “Se levanta a la mañana y sabe si gana o no. En el fútbol siempre dependés de tus compañeros, salvo que seas Messi. Decide 9 de 10 partidos y quizás me quedo corto. Él decide cómo termina el partido", afirmó. Y señaló: "Si jugaras con él, se la querrías dar porque la pelota lo busca. Cuanto antes se la des, mejor”.

De las concentraciones en la Selección como jugadores, los partidos que disputaron juntos y como rivales hasta el reencuentro para la génesis de la Scaloneta pasaron años y en esta gloriosa etapa la relación entre ambos se fortaleció muchísimo.

Lionel Messi con el cuerpo técnico de la Selección Ayala Aimar Samuel Scaloni Tocalli y los preparadores fisicos foto AFA

Scaloni también ayudó bastante a Messi pero más desde afuera de la cancha. En el Mundial de Alemania 2006, el único que el hombre de Pujato jugó, estuvo pendiente de lo que le pasaba a un joven Lionel de apenas 19 años, con el que compartían algunas cosas más que el nombre.

“Era un nene muy especial porque había vivido muchas cosas juntas que otros no habíamos vivido ni la mitad”, comentó Scaloni sobre Leo en una entrevista hace muchos años. Y contó cómo lo ayudó en aquella cita mundialista: “Tenemos algo en común, que los dos jugamos en Newell's, hay muchas cosas de las que podíamos hablar. Y a las noches me quedaba charlando con él y con (Oscar) Ustari ellos, los hacía correr y me contaban cosas”.

Y más: “Hice lo posible para que se le dieran la 19 y estuviera contento porque él quería ese número de camiseta. El Profe Salorio accedió. Son cosas que uno va haciendo para que él esté bien y se vaya uniendo al grupo”. Un anticipo de lo que sería su gestión como entrenador.

Scaloni estuvo literalmente desde el principio de la era Messi. El hombre de Pujato jugó el amistoso contra Hungría, el 17 de agosto de 2005, en el que Messi, con 18 años, debutó en la Mayor. Y, con la camiseta 4, fue uno de los que encabezó el reclamo al árbitro alemán Markus Merk, que le sacó la roja a Leo a los 47 segundos de haber ingresado por un manotazo a Vilmos Vanczák que lo agarró de la camiseta desde atrás.

El tiempo pasó y Scaloni volvió a aparecer en la vida de Messi otra vez en la Selección. Esta vez como uno de los ayudantes del cuerpo técnico de Jorge Sampaoli. De hecho, el gringo aparece en escena para salir corriendo primero que todos a abrazar a Leo en Quito tras su tercer gol a Ecuador para sellar la angustiante clasificación a Rusia 2018.

Aquel Mundial terminaría muy mal para la Selección y Messi -sin dar declaraciones públicas- volvería a alejarse del equipo argentino. Hasta que volvió a aparecer Scaloni. ¿Y con quién? Con Aimar, el ídolo de Messi.

Una vez que quedaron al mando de la Selección, Scaloni y Aimar hicieron una videollamada con Messi desde Valencia, donde estaba dirigiendo la Sub-20 en el Torneo de L’Alcudia. La intención era que Leo se enterara de la boca de ellos la nueva noticia.

“Lo llamamos, le dijimos que íbamos a asumir, su primera reacción fue reírse porque además estaba Pablo, con quien tiene una gran relación. Nos dijo ‘me parece bárbaro, espero que les vaya bien’ y lo primero que le dijimos fue ‘te esperamos, te esperamos con los brazos abiertos”, contó Scaloni. Y palabras más, palabras menos, le comentó que iban a citar a nuevos jugadores, que la idea era encontrar un equipo para que Leo se sintiera cómodo y disfrutara.

Scaloni no sólo empezó a armar un equipo nuevo, sino también un grupo. Y cuando Leo se sumó, en la fecha FIFA de marzo de 2019, fue clave para ablandar al resto y hacerles entender que tenían que bajar del póster a Messi. Que era un compañero más y que le tenían que hablar y tratarlo como a cualquier otro, sin reverencias. Así, Scaloni entendía que a Leo se le quitaría la pesada mochila de que tuviera que salvar a todos, con lo cual empezaría a sentirse cada vez mejor. Y así fue. Llegaron los títulos, la ansiada y deseada Copa del mundo y la historia cambió por completo.

“Messi es el mejor ejemplo que puede haber”, afirmó Scaloni, quien forjó una gran relación con Leo, más allá de la pelota ya que tienen charlas profundas y de vida. Sus abrazos sentidos y cargados de emoción tras cada consagración, o luego de ganar un partido importante, lo demuestra.

“Mi mayor deseo es que sea feliz”, anheló el entrenador durante el Mundial, con motivo del cumpleaños 39 de Leo. Un Mundial en el que su socio, Aimar, gritó desaforado el segundo gol de Leo ante Austria y ambos se emocionaron por todo lo que hizo Leo, hasta llevar su físico a más del límite. Los dos buscaron que Leo se potenciara y disfrutara con la Selección. La misión está cumplida.

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