María Eugenia Vidal lleva casi diez meses dedicada a la actividad privada, brindando asesoría en asuntos públicos a empresas que contratan sus servicios y en su rol de directora de la Maestría de políticas públicas del Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA).
Ex gobernadora de la provincia de Buenos Aires y ex diputada nacional por la Ciudad, mixtura una mirada crítica del gobierno de Javier Milei con algunos elogios a la gestión económica, pero plantea que el PRO es la alternativa principal de cambio.
A cargo de la Fundación Pensar, el think tank partidario, habla en el séptimo capítulo de Cara a Cara, el ciclo audiovisual de entrevistas que se publica de manera semanal en Youtube y la web de Clarín.
-En seis años pasaste de gobernar la Provincia a ser diputada en la Ciudad y luego al sector privado. ¿Estás bien o fue todo muy rápido?
-Estoy muy contenta. Hubo mucho aprendizaje sobre todo. Esto de dar el salto sin red de la política al sector privado después de 25 años, de decir un día "me voy a quedar sin trabajo", de salir a buscar ese trabajo por LinkedIn porque el 10 de diciembre vencía mi mandato y yo vivía de mi sueldo. Me sorprendí con la cantidad de respuestas que tuve, por lo que empecé un proceso de selección en una consultora de recursos humanos que me llevó, después de muchas entrevistas, a ocupar un cargo en el ITBA.
-¿Dónde te sentís más cómoda? ¿Público o privado?
-No hay uno sin el otro. Es algo que aprendí sobre todo este año. En otros países está mucho más entendido que la universidad, el sector público y el privado tienen que trabajar juntos. Es un círculo que cuando funciona bien es virtuoso y que da trabajo.
María Eugenia Vidal, en la entrevista con Clarín. Foto: Ariel Grinberg.
-Sos presidenta de la Fundación Pensar, el think tank del PRO. ¿Para qué sirve?
-La Fundación forma dirigentes del futuro. Y hacemos algo que no hace ningún otro partido político en la Argentina. Acordamos con tres universidades muy prestigiosas, como San Andrés, Di Tella y Austral, una diplomatura de un año para universitarios líderes que se van a formar y que van a ser nuestros futuros diputados, senadores, gobernadores e intendentes. Para el PRO estar preparado para asumir un cargo público es muy importante. También recorremos el país con una mirada productiva. El 14 de octubre tenemos nuestro encuentro en Neuquén, en Vaca Muerta y ahí nos vamos a reunir, no solo con las grandes empresas de energía, sino también con pymes que se desarrollaron a partir del yacimiento. Y publicamos informes mensuales que transmiten la mirada del PRO sobre determinados temas, donde hay diagnóstico sobre la gestión actual del Gobierno y propuestas a futuro.
-Algunos son más filosos; otros destacan logros de gestión.
-La lógica es que los que formamos parte del partido queremos que el cambio en la Argentina triunfe: no Milei, ni el PRO, sino el país. Eso supone apoyar con fuerza cada vez que el Gobierno hace algo que está bien, y al mismo tiempo poner una alerta amarilla cuando pensamos que hay algo que requiere atención. El aplauso siempre es menos valorado que la crítica.
-¿La mirada de María Eugenia Vidal como parte del PRO es la misma que la de Mauricio Macri, que es el presidente?
-Hay algo que todos los que formamos parte del PRO tenemos en común: queremos lo mejor para el país y cada vez que nos sentamos es desde ese lugar que pensamos nuestro aporte. Hay muchas cosas que creemos que el Gobierno hizo bien, y otras en las que pensamos que falta y tenemos nuestras diferencias, sobre todo acerca de la mejor manera de defender el cambio. Algunos dicen la mejor manera es ir todos juntos con el Gobierno el año que viene para que el kirchnerismo no tenga ninguna chance de ganar; otros decimos que para que el kirchnerismo no vuelva es bueno tener una segunda alternativa.
-Entonces creés que el PRO no tiene que ir junto con el Gobierno en las próximas elecciones.
-Yo creo que lo mejor que podríamos hacer para el país es que los argentinos tengan que elegir entre una opción como La Libertad Avanza y una opción como el PRO para no tener que elegir entre Javier Milei y Axel Kicillof.
-¿La única manera de lograr eso es a través de una PASO?
-La PASO es una buena herramienta, pero mejorable. De hecho, cuando fui diputada presenté un proyecto para que fuera PAS y no PASO, para que la gente no estuviera obligada a ir, para que no tuviera financiamiento de publicidad y para reducir los gastos. Ahora, con Boleta Única, no necesitamos imprimir millones de boletas, por lo que todo el sistema electoral se vuelve menos costoso. La PASO es una manera de evitar los aparatos y su peso en una interna partidaria. Da más opciones.
María Eugenia Vidal, en la entrevista con Clarín. Foto: Ariel Grinberg.
-Si el Gobierno no accede a dar una discusión interna, ¿el PRO tiene que presentar un candidato igual?
-Son decisiones que tenemos que tomar en marzo. En estos días me viene haciendo mucho ruido ver a Axel Kicillof lanzado como candidato a presidente, o al Gobierno enfocado en la reelección. Falta un año todavía, y los argentinos nos han demostrado en este tiempo un enorme sacrificio y esfuerzo frente a un ajuste que era necesario para salir de donde estábamos, pero que no por eso es menos doloroso. Es contraproducente, y está mal, que los políticos estemos todo el tiempo especulando sobre el año que viene cuando hay millones de argentinos a los que les cuesta llegar a fin de mes. Que no quieren que vuelva el kirchnerismo, pero no les alcanza la plata en el bolsillo y tienen miedo de perder el trabajo.
-¿Qué es lo que no te gusta de este cambio que significó el gobierno de Milei? ¿O el verdadero cambio lo hizo el PRO?
-Sin dudas la semilla del cambio la sembró el PRO. Preparó el terreno a La Libertad Avanza, que también hizo cosas importantes. Dicho esto, sí tenemos diferencias. Por ejemplo en obra pública, que para nosotros no es sinónimo de corrupción, nuestro gobierno hizo miles de obras sin denuncias, con transparencia, obras que le cambiaron la vida a la gente, como rutas u hospitales. Por ejemplo, hoy hay mucha plata en el Estado que se va en empresas privatizadas. En la Ley Bases votamos por la concesión y privatización de ocho empresas. Todavía no se avanzó. También hemos tenido diferencias institucionales, como cuando el Presidente se expresa contra los periodistas.
-¿Qué te pasa a vos con ese tema puntualmente?
-No es un tema en particular con el Presidente. Yo creo que cuando alguien grita o insulta, eso esconde falta de argumentos. Vos podés ser muy firme y muy tranquilo y defender tu postura. Podés marcarle a un periodista que se equivocó, pero eso no significa que el 95% de los periodistas son ensobrados. Corrupción hay en todas partes.
-¿Hubo corrupción en este Gobierno?
-Es un hecho que hubo casos denunciados de corrupción: Libra, ANDIS, Adorni. Me parece saludable que la Justicia avanza tanto con los casos del Gobierno, como Adorni en esta primera etapa, y con los juicios de Cristina Kirchner. Los argentinos necesitamos sentir que no hay impunidad.
María Eugenia Vidal, en la entrevista con Clarín. Foto: Ariel Grinberg.
-¿Te molesta cuando Milei le pega al PRO? Suele recordar que le tiraron piedrazos en el Congreso, por ejemplo, o que no hizo el ajuste que debió hacer.
-No le dedico energía a eso. Me preocupa mucho más discutir con el Gobierno que bajemos los impuestos a los créditos en el caso de los morosos. Por una cuota de un crédito, vos pagás casi 30% de impuestos, entre los nacionales, provinciales y municipales. ¿Por qué no se alivian esas cuotas? Eso depende de los políticos.
-¿Hay insensibilidad de parte del Gobierno con temas como discapacidad y morosidad?
-No se entiende bien qué quiere hacer el Gobierno con discapacidad. Mandó una cosa, después la corrigió... Cuando se discute sobre discapacidad se discute sobre un colectivo muy vulnerable, que es nada menos que el 10% de las personas de este país. El tema del nomenclador, que define el precio de la prestación, no puede ser discutible. Hay personas con discapacidades muy severas y otras muy leves, hay que considerar todo eso, discutirlo con más rigurosidad.
-¿Es negociable la Ciudad para el PRO? ¿Es el límite del PRO en un acuerdo con La Libertad Avanza?
-La Ciudad tiene muchos años de una buena gestión del PRO, una historia de desarrollo. Los porteños viven mejor desde que gobierna el PRO. Pero eso es materia de discusión el año que viene. En las mesas de conversación las discusiones son legislativas. La prioridad es blindar el cambio.
-¿Qué te parece la candidatura presidencial de Hernán Lacunza?
-Me parece muy bien que Hernán tenga esta vocación. Ojalá haya más vocaciones dentro del PRO de presentarnos como alternativa y ofrecerle al país esto: una segunda opción que no sea el kirchnerismo, que sea racional. Mucha gente piensa: "¿Qué pasa si me animo a apostar y el año que viene gana Kicillof?" Eso frena. Si la opción fuera "si gana Milei, Mauricio Macri o Hernán Lacunza hay cosas que se van a mantener en el camino y no va a haber un giro de 180 grados".
Su salida de la política bonaerense y qué provincia le dejó a Kicillof
María Eugenia Vidal, en la entrevista con Clarín. Foto: Ariel Grinberg.
De 2015 a 2019, Vidal se convirtió en la única gobernadora no peronista en la provincia de Buenos Aires desde 1987, después de un histórico triunfo del PRO sobre el kirchnerismo.
Tras un arranque de gestión con buen impulso, quedó atrapada en la derrota del macrismo a nivel nacional y perdió de manera contundente la elección con Axel Kicillof, el actual gobernador.
Vidal eligió abrirse de la política bonaerense. A partir de ahí, se refugió políticamente en la ciudad de Buenos Aires y en el armado nacional del PRO. A la distancia, hace un análisis de esos años.
"Sí, me fui demasiado rápido de la política bonaerense. Pero fue más por una cuestión familiar, personal, que por motivos políticos", reflexiona la ex gobernadora.
"Viví cuatro años en una base militar, enfrentando amenazas. Nosotros vivíamos en un barrio común, la vida nos cambió. Cuando el vuelto a las decisiones te lo bancás vos misma no es un problema, porque vos lo elegiste. Pero cuando se lo bancan tus padres y tus hijos, es otra cosa", agrega Vidal.
Sobre su gestión, dice que "la Provincia fue un lugar de mucha pelea para mí y valió la pena". Entre algunos de esos recuerdos de tensión política, resalta la discusión con el sindicalista Juan Pablo "Pata" Medina.
"Nos denunciaron, nos hicieron causas falsas. El tipo dijo que iba a quemar la Provincia, estaba atrincherado en el sindicato y le pedía coima a todas las empresas", sostiene. Y destaca que "costó más de 10 años que la Corte provincial dijera que no es inocente y que abriera la causa de nuevo para que vaya a juicio oral".
No obstante, Vidal descarta un regreso a la política provincial. "Hoy vivo en la ciudad de Buenos Aires, trabajo acá y trato de colaborar todo lo que puedo con la gestión de Jorge Macri", comenta. Pero deja un mensaje a los bonaerenses que todavía la saludan en la calle y le dicen que la "extrañan". "Yo también los extraño", sonríe.
Sobre la Provincia que le dejó a Kicillof, dice: "Le dejé una provincia que no era tan cruel. Y te voy a poner un ejemplo que a mí me duele en particular. Kicillof el año pasado decidió no entregarle más una caja con 600 alimentos a muchas familias pobres, que era clave".
Su vida en familia ensamblada con "Quique" Sacco y el cuidado de su salud
Casada desde hace tres años con Enrique "Quique" Sacco, Vidal dice estar pasando un momento muy "pleno y feliz" que comparte con sus tres hijos, que todavía viven con ella, y con los dos "del corazón" que tiene el periodista.
"A veces nos juntamos todos, con los novios y novias de ellas, y somos una familia muy grande", relata sobre ese ensamble que, dice, disfruta porque todavía "no tuve que vivir esa sensación del nido vacío" que dejan los hijos cuando se van.
Vidal cuida su salud haciendo deporte y practicando la meditación. "A pesar de que yo soy muy vaga, trato de ponerme una disciplina también por la edad porque ya tengo más de 50 y hay que hacer actividad física y cuidarse más en la alimentación", explica.
Y cuenta que "yo siempre tuve subidas y bajadas de peso muy abruptas, problemas con la obesidad", por lo que inició hace tiempo un tratamiento con una nutricionista "ya no por una cuestión estética" sino por temas de salud.
Vidal también hace meditación, actividad que recomienda, y dice que allí "encuentro un espacio para mí, un espacio de calma, de cuidado personal, porque es un momento chiquito del día que dedico para mí, que paro la pelota".
Ping Pong
Un amigo de la política: Horacio Rodríguez Larreta, aunque hoy pensamos diferente y evitamos hablar de política.
Un dirigente del peronismo: Daniel Arroyo, que fue ministro de Desarrollo Social de Alberto Fernández, y los hermanos Passaglia, que vienen del PJ, y hacen un gran trabajo en San Nicolás.
¿Con quién no te tomarías un café?: No podría compartirlo con alguien corrupto como Cristina Kirchner. Sobre ella no hay una sospecha, está condenada.
Una serie: Cautiva, la estoy mirando en Flow. Muestra un lado no tan luminoso de la Iglesia.
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