La capitana de Las Leonas asistió al evento Olé Summit 2026, donde habló sobre el Mundial en el que se consagró campeona y sobre sus historias en el Jockey. En una entrevista con Clarín, Alonso se refirió a cómo vivió, cómo imaginó y de qué manera se sintió al convertirse en campeona del mundo con Las Leonas.
Hay una escena que Agostina Alonso conoce bien: el momento previo a salir a la cancha, cuando ya no queda nada por hacer salvo jugar. Atrás quedaron los entrenamientos, las horas de preparación, los análisis del rival y las conversaciones en el vestuario. Adelante, una final. La camiseta de Las Leonas. Y la certeza de que todo lo trabajado durante meses se resume en 60 minutos.
Para una jugadora que ya sabe lo que significa ser campeona del mundo, esos instantes no dejaron de generar nervios. Tampoco emoción. Lo que cambió fue la manera de transitarlos.
Cristina Cosentino y Agostina Alonso en el Olé Summit 2026.
“Primero, mucha emoción, pero a la vez la tranquilidad de saber: ‘Che, entrenamos y nos preparamos para esto’. Estábamos convencidas de que era el lugar en el que teníamos que estar”, cuenta Alonso al recordar la previa de una definición con Argentina.
La tranquilidad no significaba ausencia de presión. Todo lo contrario. Las Leonas llegaban a ese partido sabiendo que enfrente estaba el número uno del mundo y que, para quedarse con el título, necesitaban rozar la perfección. Pero la experiencia acumulada y la preparación permitían que esa presión no paralizara al equipo.
“Entender que teníamos que hacer un partido casi perfecto, entender que estábamos preparadas para hacerlo. Solo quedaba un partido y había que hacerlo”, explica.
En ese escenario, la experiencia también juega su partido. Alonso sabe que incluso las jugadoras más acostumbradas a las grandes competencias sienten los nervios. Negarlo sería desconocer una parte de lo que significa jugar un Mundial.
“A la vez, internamente, había una emoción, una alegría y unos nervios. No te voy a mentir, eran importantes”, admite.
Ese aprendizaje es parte de su recorrido con Las Leonas. Porque convertirse en una referente no tiene que ver solamente con la cantidad de partidos disputados o con haber levantado un trofeo. También con la capacidad de entender qué sucede en esos momentos y transmitir tranquilidad cuando afuera todo parece acelerarse.
Agostina Alonso en la Usina del Arte por el Olé Summit 2026.
Alonso, además, construyó una mirada sobre el deporte que excede al resultado. Cuando imagina la posibilidad de volver atrás y hablar con aquella chica que alguna vez soñó con llegar a donde finalmente llegó, no le hablaría de títulos ni de estadísticas. Le hablaría de confianza.
“Creo que le diría que confíe en ella, que fluya y siga el camino, que sea constante, perseverante y luche por sus sueños”, dice.
Y después agrega una frase que parece resumir el recorrido que la llevó hasta la camiseta argentina: “Si lo hace y cree en ella sobre todas las cosas, va a llegar. Las cosas buenas llegan”.
En esas palabras aparece una idea que atraviesa su carrera: el talento puede abrir una puerta, pero la constancia es la que permite sostener el camino. En el alto rendimiento, donde las oportunidades son pocas y la competencia es permanente, aprender a insistir también es una forma de avanzar.
Ser campeona del mundo, entonces, no modifica la exigencia. La transforma. Después de alcanzar el título, el desafío deja de ser llegar y pasa a ser mantenerse. Cada convocatoria vuelve a empezar de cero. Cada torneo trae nuevos rivales y nuevas dificultades. Y la camiseta de Las Leonas conserva la misma responsabilidad.
Alonso lo sabe. Por eso, cuando piensa en lo que viene, no habla de conformarse con lo conseguido. El título forma parte de su historia, pero no es el punto final.
“La exigencia está siempre, pero queremos seguir manteniendo a Argentina allá arriba, en lo más alto, y queremos otro título”, sostiene.
Ese es también el lugar que ocupa dentro de un seleccionado que históricamente estuvo acostumbrado a competir por todo. Las Leonas no solamente juegan por un resultado: cargan con una tradición construida durante décadas y con la expectativa de un país que sigue al hockey con una intensidad particular.
Para Alonso, ser parte de esa historia implica asumir esa presión sin perder de vista aquello que la llevó originalmente hasta ahí. Volver a confiar. Volver a entrenar. Volver a competir. Y entender que la experiencia de haber sido campeona del mundo sirve, sobre todo, para afrontar mejor el próximo desafío.
Para una campeona del mundo como Agostina Alonso, la próxima meta está otra vez adelante. Y el mensaje que se repite es el mismo que le daría a aquella niña que soñaba con llegar: confiar, ser constante, perseverar y seguir luchando por los sueños.
Todavia no hay comentarios aprobados.