El tercer año de Javier Milei en el poder se encamina hacia su finalización con una paradoja que desvela a los mercados y altera nervios del Gabinete y la tropa libertaria. El Presidente llega a esta instancia mejor plantado que Alberto Fernández en 2022 y Mauricio Macri en 2018. Sus pergaminos son la estabilidad de la macroeconomía y el descenso de la inflación.
Pero existe algo en su psicología del poder que le impediría salir de una luna de miel perpetua con su propia observación de la realidad y la narrativa que surge de ella. Se trata claramente de una desventaja respecto de sus antecesores en el cargo. El ingeniero recurrió a un torniquete económico después de que el gradualismo se agotó. Alberto sobrellevó un naufragio consciente y entregó el timón político y económico a Sergio Massa, convertido además en candidato presidencial. Ambos reaccionaron sobre la marcha, aunque supieron que la reelección estaba muerta.
Milei, en cambio, sorprende con su espíritu de infalibilidad. Asume que cualquier presunto desajuste constituye solo una perversión del resto. La oposición que lo quiere debilitado, el Congreso que le coloca trabas y los periodistas cuya maldad, según sus últimas estimaciones, engloba al 96% de ellos.
Su diagnóstico es compartido estoicamente por Karina, por Federico Sturzenegger, el ministro de Desregulación y, con matices, por los Caputo. Luis, el ministro de Economía, no oculta su inquietud por la demora de la economía cotidiana en enviar señales positivas. Santiago, el joven, se alarma porque sus tretas en la comunicación dejaron de tener en redes sociales el efecto positivo de otros tiempos.
Existe una constatación general. De acuerdo con la consultora Ad Hoc en las mediciones de agosto el sentimiento social hacia Milei registró casi un 56% de dominio negativo. Vale repasar tres episodios. El golpe de efecto que representó el giro malvinero presidencial se diluyó casi en una semana.
Las inconsistencias para haber pretendido otra cosa jugaron en contra.
El líder libertario aseguró que el tema se había venido trabajando con Donald Trump hace tres años. El mandatario republicano llegó a la Casa Blanca en 2025. Algo no estaría cerrando. En paralelo, Milei declaró que el conflicto se disparó luego de que Trump hizo público su fastidio con el Reino Unido por haberle retaceado el apoyo en la guerra contra Irán. Su primera mención ocurrió en abril. La segunda a comienzo de este mes.
Tampoco tuvo la onda expansiva favorable esperada el video que lanzó la Casa Rosada con un gentío en la calle Corrientes el sábado 12 por la noche. Esfuerzo por neutralizar a quienes subrayan la caída del consumo y las carencias en el bolsillo de los ciudadanos. Llovieron críticas y memes. La estocada ocurrió con el índice de la inflación mayorista del 2,1% en agosto que comunicó el Indec. Milei había alardeado que si se repetía el 0.8% de julio realizaría otro recital de rock con su banda para celebrarlo. Por ahora ha sido cancelado.
Milei, a juicio de libertarios que no diariamente habitan la Casa Rosada y circulan por el Congreso y la calle, empiezan a temer que la conducción del Gobierno haya caído en la trampa del “todo marcha bien”.
El ex presidente de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó, que ahora fatiga la idea de que en 2027 la Argentina abandone su péndulo electoral, suele ensayar una interpretación sobre el fenómeno que se observa.
A su entender el equívoco oficial provendría de aquel gran triunfo en las legislativas del 2025. El Presidente y su círculo cercano lo leyó como una especie de consagración definitiva ante la sociedad. El ex diputado y ex funcionario del PRO sostiene que aquella victoria habría resultado solo “preventiva”. Una votación masiva favorable para bloquear cualquier intento de regreso del pasado. Del kirchnerismo, que un mes antes había propinado una paliza a La Libertad Avanza en los comicios provinciales en Buenos Aires. Aún en un contexto que desde aquel momento se ha modificado, el Gobierno seguiría contando todavía con el mismo hándicap.
Hay un estudio de la consultora ARESCO que ilustra aquella mutación. El 46% de los ciudadanos opina que el mayor inconveniente en la actualidad radica en la falta de trabajo y de actividad económica. Si se añade la inquietud por la inflación (17%), que ocupa el tercer escalón debajo del delito y la inseguridad, la agenda de la economía ocuparía al 63% de la sociedad.
Observando el mismo informe se advierte que la valoración desfavorable del gobierno de Milei trepa hoy al 58%. La favorable continúa en niveles elevados: 41%. Aunque en ese volumen cabría una disección interesante. El 27%, llamado núcleo invulnerable, manifiesta que acompañará a la gestión libertaria hasta el final más allá de la valoración de los resultados. En cambio, un 14% condiciona el respaldo a si las cosas mejoran. Refiere a la economía. Porcentual que podría ser determinante para la suerte de la reelección presidencial.
El obstáculo ahora es que Milei permanece atado al mástil de su dogma innegociable. El rumbo no se debate. Fue lo que escucharon los diputados y senadores que estuvieron con él. También, el espíritu que reinó en la reunión de la mesa política. Sturzenegger se erige como su escudo principal. El ministro de Desregulación descree que el Gobierno pueda estar sufriendo un goteo de apoyo en los sectores sociales más vulnerables. Verdadero misterio de percepción de el “Coloso”, como lo ha bautizado Milei.
Pero debajo del mástil del Presidente afloran evidencias difíciles de ser camufladas por un dogma o por la épica digital.
El Indec informó que la economía argentina cayó 0,6% en el segundo trimestre afectada sobre todo por el retroceso del consumo y de la inversión. Llevan cinco trimestres consecutivos de baja y se mantienen en un nivel parecido al de la salida de la pandemia. El consumo privado declinó un 2,4%.
El desempleo escaló hasta 7,9%. Apenas por encima del primer trimestre. Un mapeo explica el promedio y la forma asimétrica en que se estaría desenvolviendo la actividad. El gran Rosario marca un 11,5%, el gran Córdoba un 10,5%, el conurbano un 8,2%. Contrasta con el 4,3% del NOA, el 5,9% de Cuyo o el 6,3% de la Patagonia.
De acuerdo con estudios de la consultora ABECEB, la inversión productiva se ubica ahora entre el 14% y 17% del PBI. La tasa de inversión mínima para una recuperación firme debería rondar el 25% del PBI. Solo en el primer semestre cerraron 8.734 empresas en la Argentina. Resta el informe sobre pobreza que el Indec difundirá la próxima semana. Sería otro mal trago para el oficialismo.
El Gobierno, ante ese panorama enfrenta tres dificultades. La primera es que para Milei la realidad posee otro colorido. La segunda radica en que las estimaciones del Presupuesto están lejos de poder estimular expectativas. La tercera es que se repiten los desacoples en la gestión y se multiplican las internas en el mundo libertario.
Las premisas del Presupuesto suelen ser una utopía en la Argentina. No solo con Milei. Prevé una inflación anual del 18% para 2027. Había fijado el 10% en 2026 y superó a esta altura largamente el 20%. Promete un 4% de crecimiento del PBI. Estableció un 3% para el año que corre que también difícilmente se cumpla.
De nuevo, el aspecto más saliente se centra en el ajuste del gasto. Con recortes en la Universidad, congelamiento de la Asignación Universal por Hijo (AUH) y disminuciones en la Ley de Emergencia en Discapacidad. Propuestas que empiezan a detonar los primeros conflictos. Públicos y palaciegos.
Patricia Bullrich le envió un mensaje nada amistoso a “Toto” Caputo por considerarlo responsable de aquellos añadidos en el Presupuesto sin haber recibido una notificación previa. Ella, como jefa del bloque libertario, deberá administrarlo en el Senado una vez que lo trate Diputados. “De esta manera las relaciones se resienten”, disparó. Apuntó contra la mesa política, el corazón del mileísmo. Los hermanos del poder jamás la confrontan.
Bullrich no para de marcar diferencias con la Casa Rosada desde que estalló el escándalo de Manuel Adorni. Repitió tres veces que la economía de la vida cotidiana necesita una mejora que no se verifica. Los Milei temen porque en manos de la ex militante del PRO está la llave de la única reforma electoral que interesa al Gobierno: la eliminación de las PASO. La senadora insiste que con el actual comportamiento libertario le resultará difícil conseguir los votos para cumplir el objetivo. ¿Está Bullrich conjeturando su candidatura en una interna si Milei se continúa desgastando?
Las podas que se advierten en el Presupuesto en áreas sensibles contrasta con gastos destinados al área militar. Justificados por la gesta malvinera en que se embarcó el Presidente. Miles de millones para reforzar la Secretaría de Malvinas, avanzar en la construcción de la Base Naval Integrada en Tierra del Fuego, adquirir helicópteros navales, submarinos y fragatas. Para estos dos últimos casos US$ 3.500 millones.
Ese pretendido fortalecimiento militar empalma con la Ley de Defensa de la Soberanía que asoma repleta de alertas y contradicciones. En el primer caso, la prisión contra quienes “manipulen a la opinión pública mediante campaña coordinadas de desinformación masiva”. Correo para el periodismo. En el segundo caso, la sanción contra empresas que operen en la zona de Malvinas. La británica Harbour Energy fue inhabilitada por 15 años en 2013. La nueva ley podría hacer perder vigencia a la sanción. En la actualidad participa en la exploración de gas en Vaca Muerta.
Todos esos movimientos coinciden con el cambio de fisonomía en la residencia de Olivos. Por orden de Milei existió una purga de empleados civiles que fueron reemplazados por militares. Se adujo razones de seguridad y espionaje. Pasan cosas demasiado raras.
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