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Soja 2026/27: más hectáreas, mejores precios y un mercado mundial que sostiene la demanda

Soja 2026/27: más hectáreas, mejores precios y un mercado mundial que sostiene la demanda

La superficie crecería llegaría a 17 millones de hectáreas. El Niño podría mejorar los rindes, pero también generar anegamientos y dificultades logísticas. La producción mundial se

La soja se prepara para una recuperación moderada en la campaña 2026/27. Después de varios ciclos en los que perdió superficie frente a otros cultivos, la oleaginosa volvería a ocupar unas 17 millones de hectáreas en la Argentina, de acuerdo con la primera estimación de precampaña presentada por la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BdeC). Se trata de 200.000 hectáreas más que las 16,8 millones del ciclo anterior, un crecimiento del 1,2% que permitiría recuperar el promedio de las últimas cinco campañas.

Soja área proyectada 2026 - 2027 BdeC

El dato fue presentado por Selma López, analista del departamento de Estudios Económicos de la BdeC en la charla organizada por la Asociación de la Cadena de la Soja Argentina (ACSOJA) el 10 de septiembre, en la que especialistas de distintas entidades bursátiles del país analizaron las perspectivas productivas, climáticas y económicas de la nueva campaña.

De acuerdo con la especialista, la expansión de la soja tendrá un marcado componente regional. El aumento estará concentrado fundamentalmente en el NOA y el NEA, donde parte de las hectáreas que tradicionalmente podían destinarse al maíz pasarían a soja debido al avance de Dalbulus maidis, la chicharrita, que reduce el atractivo del cereal en esas regiones. “Parte de la superficie destinada al maíz podría desplazarse hacia la oleaginosa”, explicó López, quien agregó que en esas zonas también aparece una relación de márgenes brutos más favorable para la soja.

La situación cambia hacia el centro del país. En la zona núcleo norte y centro-este de Entre Ríos, el maíz temprano tendría mejores perspectivas que la soja de primera bajo las condiciones climáticas previstas. En otras áreas, en cambio, como la núcleo sur y parte de Entre Ríos, la soja de primera podría beneficiarse de la menor superficie de cultivos de fina que hubo este año. Hacia el oeste y centro de Buenos Aires y el sur de la región agrícola, la competencia del girasol y el maíz limitaría la expansión. Así, el crecimiento del norte compensaría las caídas previstas en otras zonas.

La Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) plantea un escenario algo diferente en magnitud: 16,7 millones de hectáreas para soja 2026/27, con una producción preliminar de 47,8 millones de toneladas, frente a las 51,5 millones del ciclo anterior. El cálculo de la BCR contempla un rinde promedio de 29,1 quintales por hectárea, contra 32,1 quintales en 2025/26.

Soja oferta 2026 - 2027 BCR

"Hay renovadas expectativas principalmente porque los precios internacionales han crecido, lográndose mejores relaciones insumo producto, en general, y por los pronósticos climáticos favorables, que incentivan el incremento de las siembras y la aplicación de tecnología para mayores rendimientos", expresó Rodolfo Rossi, presidente de ACSOJA, en diálogo con Clarín Rural.

Rodolfo Rossi, presidente de Acsoja.

Un Niño con dos caras

El clima será probablemente el factor que más pueda alterar estas primeras proyecciones. El escenario previsto está dominado por fenómeno climático El Niño, que se desarrollaría gradualmente y alcanzaría su máxima expresión durante el verano, dejando lluvias superiores a lo normal en la mayor parte del país.

La primera señal es positiva: buena parte de la región central comenzaría la campaña con perfiles de humedad adecuados. Pero el mismo fenómeno puede convertirse en un problema si las precipitaciones exceden la capacidad de los suelos. López advirtió por posibles anegamientos, dificultades para ingresar a los lotes y pérdida de ventanas óptimas de siembra. Durante el período crítico de la soja de primera, además, podría aumentar la presión sanitaria en el norte de la Mesopotamia y el norte pampeano. Hacia el otoño, el riesgo se trasladaría a la cosecha.

La experiencia histórica permite, de todos modos, mirar el Niño con cierto optimismo productivo. En Córdoba, Gonzalo Agusto, economista jefe de la Bolsa de Cereales provincial, mostró que los años Niño suelen generar mejores rendimientos y que, bajo esos escenarios, los márgenes pueden ser 20% superiores a los de años más secos.

“Tenemos un buen precio de cosecha, entonces, eso hace que el resultado económico sea positivo en gran parte de la provincia de Córdoba”, señaló Agusto. Pero inmediatamente marcó la otra cara: “La gran incógnita es cuán fuerte será el fenómeno del Niño y cuántas complicaciones puede llegar a traer en algunas zonas, o cuánto puede beneficiar en términos de rendimiento la soja”.

En Entre Ríos, la evidencia histórica es aún más favorable. Lautaro Albarracín, de la Bolsa de Cereales provincial, señaló que en los últimos 15 años hubo cuatro campañas Niño. En comparación con el promedio, los rindes fueron 14% superiores en soja de primera y 8% en soja de segunda.

Mas allá de la coyuntura, es una deuda volver a crecer en oferta en Argentina, sostiene la BCR.

La provincia también muestra cómo la competencia entre cultivos puede modificar el mapa. Para 2026/27 se proyecta una caída de 132.000 hectáreas de trigo, junto con bajas de unas 25.000 hectáreas de sorgo y 4.000 de girasol. El maíz de primera crecería apenas 15.000 hectáreas. Con ese movimiento, Albarracín estima que la soja podría sumar alrededor de 14.000 hectáreas.

En la zona de influencia de la Bolsa de Cereales y Productos de Bahía Blanca, que comprende 45 partidos del sudeste bonaerense y el este de La Pampa, la soja ocupa en promedio unas 2,6 millones de hectáreas. Sin embargo, la campaña 2025/26 terminó con una superficie sembrada de 2,25 millones de hectáreas, 13% por debajo del promedio histórico, principalmente por los anegamientos registrados durante la ventana de siembra. Así lo explicó Gabriel Abregos, responsable del área de Estudios Agronómicos de la entidad. Por eso, para la nueva campaña, el clima vuelve a ser una variable decisiva. Los pronósticos para los próximos tres meses anticipan lluvias superiores a lo normal y temperaturas inferiores a lo normal en buena parte de la región. Eso “podría complicar nuevamente con anegamientos y retrasar las labores de siembra”, advirtió. Además, las temperaturas bajas podrían demorar la emergencia y el desarrollo inicial de los cultivos.

De acuerdo con las consultas realizadas por la Bolsa entre referentes zonales, el girasol aparece como el cultivo con mayores expectativas de ganar superficie. “Tiene dos campañas consecutivas con buenos resultados económicos y rendimientos que han sorprendido”, explicó Abregos. La oleaginosa ocupa actualmente unas 800.000 hectáreas, frente a las 2,5-2,6 millones de soja y una superficie similar de maíz. Para soja y maíz, en cambio, “hay incertidumbre todavía en la elección”, señaló.

Mejores precios y costos que aprietan

El escenario de precios aparece como otro de los argumentos a favor de la soja. Según López, en septiembre el precio promedio internacional de la oleaginosa se ubica en torno de US$479 por tonelada, un 28% por encima del año anterior. El aceite de soja muestra una mejora del 38% interanual, con US$1.561 por tonelada y la harina, del 24%, con US$377 la tonelada.

Precios locales de la soja.

En el mercado local, la posición mayo de 2027 se ubicaba en US$358 por tonelada, un 21% más que en la campaña anterior y 12% por encima del promedio de los últimos cinco años. Esa mejora permitió que la soja recuperara competitividad frente al maíz.

Pero producir también cuesta más. El combustible es el principal foco de presión: entre julio y septiembre registra una suba interanual del 50,5% y se encuentra 44% por encima del promedio de los últimos cinco años. Los herbicidas aumentaron 29,2% interanual y los fertilizantes 9,5% respecto de la campaña anterior.

Soja: relación insumo producto. BdeC,

A eso se suma la logística. En Santa Fe, Agustín Rodríguez, responsable de Estimaciones Agrícolas de la Bolsa de Comercio de esa provincia, señaló que el costo del transporte desde el norte santafesino hacia el Gran Rosario puede representar alrededor del 15% del valor de la soja. En departamentos como Vera y 9 de Julio, el costo puede ser casi tres veces superior al de las zonas cercanas al Gran Rosario.

Rodríguez también advirtió que un Niño fuerte podría agravar el problema: caminos rurales deteriorados, dificultades para ingresar a los lotes, estadías en puerto y eventuales congestiones podrían recortar todavía más los márgenes. A nivel tributario, estimó una presión cercana al 43% sobre el margen bruto considerando impuestos provinciales y municipales, y superior al 60% cuando se incorporan los derechos de exportación.

En términos económicos, el análisis de la Bolsa de Bahía Blanca muestra una mejora relativa para la soja. Para un planteo de manejo medio, Abregos estimó un costo directo de producción de US$341 por hectárea, contra US$311 de la campaña anterior, un aumento cercano al 10%. Con un precio futuro de referencia de US$358 por tonelada, el rendimiento de indiferencia se ubica en torno de los 2.370 kilos por hectárea, frente a los 2.498 kilos necesarios el año pasado. Es decir, hoy se necesitan unos 126 kilos menos por hectárea, aproximadamente un 5% menos, para alcanzar el equilibrio.

"Los márgenes han mejorado en todas las regiones, a pesar de costos mayores y en relación con maiz. De todas maneras cualquier cálculo que se hace en soja, con precios castigados por los derechos de exportación, en lo absoluto y relativo a los cultivos competidores, no permiten recobrar las áreas de siembra que nos permitan mayores márgenes, similares a cualquier país competidor, y también abastecer a una agroindustria cuya limitante son los volúmenes escasos de producción a nivel país", analizó Rossi.

Un mundo con más soja y más demanda

La producción mundial 2026/27 fue proyectada en un récord de 442 millones de toneladas, 3% más interanual y 11,3% por encima del promedio de las últimas cinco campañas. Estados Unidos aportaría unas 123 millones de toneladas y Brasil, 186 millones.

Pero la oferta adicional no se traduciría íntegramente en stocks. El crushing mundial se acercaría a 385 millones de toneladas, con un crecimiento de casi 3%, impulsado especialmente por la demanda de harina y aceite. Los stocks finales bajarían levemente hasta 124 millones de toneladas, con una relación stock/consumo de 28,1%.

Ese aumento del procesamiento es clave para entender por qué los precios no necesariamente deberían desplomarse ante una cosecha mundial récord. La demanda de aceite está vinculada, entre otros factores, al crecimiento de los biocombustibles, mientras que la harina mantiene una demanda firme, con China como uno de los principales compradores.

Argentina ante una oportunidad industrial

Para la Argentina, Bruno Ferrari, economista jefe de la Bolsa de Comercio de Rosario, puso el foco en el crushing. La oferta total de soja para 2026/27 podría ubicarse en 60,6 millones de toneladas, prácticamente en línea con la campaña anterior y por encima del promedio de los últimos cinco años, estimado en 53,8 millones.

Espacio para el crecimiemto en prodcucción, procesamiento y exportación de harina y aceite de soja.

El consumo interno podría alcanzar 49,3 millones de toneladas, mientras que el crushing llegaría a 44,6 millones, el segundo mayor volumen de la historia, apenas por debajo de las 45,1 millones de 2014/15. Las exportaciones de poroto, en cambio, podrían bajar de 6 millones a unos 5,5 millones de toneladas, aunque ese dato dependerá en buena medida de la relación comercial entre Estados Unidos y China.

El crushing de soja podría crecer significativamente.

Ferrari planteó además una oportunidad de largo plazo. Si la Argentina avanzara hacia un escenario de derechos de exportación cero, estimó que podría alcanzar unas 54 millones de toneladas de crushing hacia 2030/31, un crecimiento del 23%. Esa expansión estaría alineada con las perspectivas de la FAO, que anticipa un crecimiento sostenido de la demanda mundial de harinas y aceites.

La demanda de soja a nivel global se mantiene firme a nivel de los países tradicionalmente importadores, incluso en la demanda interna en los exportadores, tanto para la harina de soja para la producción interna de proteínas animales, como en el aceite por los planes de aumentos de cortes en sus plataformas de biodiesel. Esto asegura que la Argentina mantenga su posición firme en ambos productos de exportación.

"Si bien no son volúmenes significativos, la demanda de mayores alimentos y usos industriales sostenibles a base de soja sigue creciendo en todo el mundo. Estos mismos factores harían que para el país se activen los usos internos de la soja y sus subproductos, para generar mayores exportaciones, mayor creación de valor interno y demanda de trabajo a nivel federal", destacó Rossi.

¿Qué factores serán determinantes en la próxima campaña?

Dentro de los factores financieros, Rossi consideró "importante la toma de coberturas en los pisos de precios, que se han vigorizado tanto por las menores cosechas de Estados Unidos , la posible solución a las barreras arancelarias, como la expectativa de que el clima no sea tan beneficioso en algunas regiones sojeras del Brasil".

En lo agronómico, el presidente de ACSOJA destacó que las expectativas climáticas promueven mayores respuestas a las tecnologías de insumos y procesos. "A la vez debemos ser precavidos ante excesos hídricos y a las complicaciones logísticas que pueden suceder", advirtió.

También recomendó prestarle especial atención a cuestiones como la elección de las variedades de mayor potencial de rendimientos; el uso de semillas certificadas con tratamientos inteligentes; al ajuste de las fechas de siembra óptimas de acuerdo a la región, lote y rotación; la nutrición de los cultivos, aumentando los tradicionales niveles de fertilizantes; los monitoreos de plagas y enfermedades; el aprovisionamiento en tiempo y forma de los equipos e insumos para el control de malezas y enfermedades de fin de ciclo y cualquier acción preventiva ante demoras de cosecha, en cuanto a almacenaje y al movimiento de la producción.

Desafíos

"La cadena de soja viene siendo muy clara en sus reclamos sobre la presión impositiva y especialmente los derechos de exportación, que frenan y no permiten crecer de manera sostenible, como base de la rotación y abasteciendo a la industria, que viene apostando al crecimiento", manifestó Rossi. El directivo aseguró que "las razones agronómicas están intactas" y cada vez son mayores las ofertas tecnológicas para producir más y mejor, que" por temas de costos no se capitalizan".

"Tenemos superficie disponibles, para que crezcan todos los cultivos, con un balance similar al actual en cuanto a rotaciones , adonde todo el agrosistema se beneficie, en los productivo, lo social y lo ambiental", remarcó el presidente de ACSOJA.

El desafío no es solamente producir más soja. También implica disponer de más materia prima para la industria, reducir costos logísticos, mejorar infraestructura, cerrar brechas tecnológicas y generar condiciones para utilizar una mayor proporción de la capacidad instalada.

La superficie podría crecer, los precios de cosecha son mejores que un año atrás y el mercado mundial mantiene una demanda firme. Por su parte, El Niño puede llegar a ser un aliado para los rindes, pero también complicar la siembra y la cosecha con excesos de agua. Y, mientras el mundo avanza hacia un mayor procesamiento de soja, la Argentina tendrá que resolver cuánto de esa oportunidad logra capturar con producción, industria y competitividad.

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