La harina de soja volvió a convertirse en el principal motor del mercado de oleaginosas. En la rueda de este jueves 17 de septiembre, el contrato diciembre 2026 en Chicago llegó a moverse en torno de los US$371,5 por tonelada, con una suba diaria cercana al 1,6%, de acuerdo con las cotizaciones de CME Group. Los futuros de la harina de soja repuntaban este mediodía entre 9 y 11,30 dólares en los plazos más cortos.
Si se observa la evolución de las últimas ruedas, el contrato diciembre se ubicaba en torno de US$350,6 por tonelada el 10 de septiembre, avanzó a US$356,2 el 14 del mes y a US$365,4 el 15, llegando a superar los US$370 por tonelada el 17. En apenas una semana, la recuperación se aproxima así a US$20 por tonelada, alrededor del 6%. La rueda de hoy llevó además los valores intradiarios hasta aproximadamente US$372,9 por tonelada en algunas referencias de mercado.
Harina de soja: evolución del precio.
La harina de soja, el producto que se encuentra a la cabeza de las exportaciones argentinas, está mostrando una dinámica propia dentro del complejo sojero. Según el especialista en mercados agrícolas, Esteban Moscariello, "la harina de soja vuelve a liderar el complejo en Chicago, con subas superiores a US$9 por tonelada en las posiciones cercanas y niveles máximos desde julio de 2024".
El analista explicó que el principal respaldo aparece en una molienda estadounidense que, aunque fue récord para agosto con 5,6 millones de toneladas, quedó 5,2% por debajo de julio y debajo de lo esperado por el mercado, generando preocupación sobre la disponibilidad de harina.
Esteban Moscariello, analista del mercado de granos.
A esto se suman las posibles demoras de cosecha por lluvias en EE.UU., una expansión más limitada del área sojera de Brasil y una mayor demanda forrajera de harina en EE.UU. y Europa. Las compras de China también están elevando las exportaciones estadounidenses de soja y podrían reducir la disponibilidad para la molienda.
En Estados Unidos, además, la demanda externa de soja volvió a ganar protagonismo por las compras chinas. China adquirió alrededor de 1 millón de toneladas de soja estadounidense durante la semana del 10 de septiembre, según Reuters, llevando sus compras a cerca de la mitad de los 25 millones de toneladas anuales que Washington sostiene que Beijing se comprometió a adquirir hasta 2028.
El informe de ventas de exportación del USDA publicado esta mañana mostró operaciones de soja de 1,7 millones de toneladas métricas (MMT) para la campaña 2026/27 durante la semana del 10 de septiembre, cifra que se sitúa entre las estimaciones de los analistas, que oscilaban entre 0,9 y 2,4 MMT. Esto representa casi el doble de las ventas de la misma semana del año anterior.
El mercado viene incorporando una combinación de factores de demanda y oferta. Por un lado, la molienda mantiene un nivel elevado y la utilización de harina como fuente proteica para la alimentación animal continúa dando sostén al consumo. Por otro, el mercado internacional comenzó a prestar mayor atención a la disponibilidad efectiva de soja para molienda en los próximos meses.
China, una pieza clave
La mayor actividad china funciona como uno de los elementos de respaldo para el complejo. El gigante asiático es el principal comprador mundial de soja y una parte significativa de esa oleaginosa termina transformándose en harina y aceite.
Las compras de soja estadounidense están ocurriendo mientras todavía persisten restricciones comerciales. Reuters informó que China mantiene un arancel adicional del 10% sobre productos estadounidenses, aunque las empresas estatales vienen realizando compras y existe expectativa sobre posibles cambios en las condiciones comerciales.
A esto se suma la próxima visita del presidente chino Xi Jinping a Estados Unidos, prevista para fines de septiembre según los anuncios estadounidenses, que mantiene al mercado atento a eventuales novedades comerciales.
Oferta y balance
El mercado está pasando de preocuparse exclusivamente por el volumen de soja disponible a prestar mayor atención a qué proporción de esa producción puede terminar convertida en harina y aceite y a qué ritmo será absorbida por la demanda. En ese contexto, una demanda firme de molienda puede sostener los márgenes de las fábricas y mejorar el valor relativo de los subproductos.
Así, una combinación de fuerte demanda de molienda estadounidense, compras chinas y riesgos climáticos para la campaña 2026/27 podía generar un escenario de stocks más ajustados, aun con cosechas grandes en EE.UU. y Brasil.
Argentina, gran beneficiados
Para Argentina, este aumento de precio es muy importante porque es el principal exportador mundial de harina de soja.
Los valores locales reflejan la mejora internacional. Según la Bolsa de Comercio de Rosario, al 16 de septiembre el precio FOB de la harina de soja argentina para embarques cercanos se ubicaba en US$ 426,1 por tonelada mientras que las posiciones de septiembre y octubre alcanzaban alrededor de US$ 518 por tonelada.
También la soja disponible en Rosario mostraba una recuperación: la Cámara de Rosario registraba $558.000 por tonelada el 16 de septiembre, mientras que la referencia de Matba-Rofex para soja Rosario septiembre se ubicaba en US$371,5 la tonelada.
Hacia 2027
La Unión Europea se encamina hacia una aplicación más estricta de las exigencias de trazabilidad asociadas a la normativa de deforestación, mientras que el mercado mundial de alimentos balanceados continúa demandando grandes volúmenes de proteínas vegetales.
Para Argentina, cualquier modificación en los flujos internacionales de harina tiene una importancia mayor que para otros productores porque el país posee una industria de crushing de enorme escala y depende fuertemente de la exportación de subproductos.
Los datos de comercio exterior de la BCR muestran, de hecho, el peso que tiene la harina dentro del complejo: en agosto se embarcaron 2,74 millones de toneladas, y la harina fue protagonista del crecimiento mensual de las exportaciones del complejo soja.
La incógnita es si la harina puede sostener los niveles alcanzados o si la llegada de la nueva cosecha estadounidense generará una corrección de las cotizaciones.
Por el lado alcista, el mercado cuenta con una demanda internacional firme, compras chinas que volvieron a ganar ritmo y una disponibilidad más ajustada de soja sudamericana hasta la llegada de la próxima cosecha brasileña.
Por el lado de la oferta, Estados Unidos está ingresando en la cosecha y una producción abundante podría aumentar la disponibilidad de poroto para la molienda. Además, Brasil mantiene una producción elevada, un factor que limita la posibilidad de proyectar una escasez mundial de soja.
Por eso, el mercado enfrenta ahora una disputa por el ritmo de utilización de la oleaginosa y por el valor de sus dos principales subproductos.
La señal de Chicago en las últimas ruedas fue clara: mientras el poroto recuperó terreno, la harina pasó a liderar el movimiento. Y para Argentina, donde la mayor parte del valor industrial de la soja se genera precisamente a través de la molienda y la exportación de harina y aceite, la continuidad de esta tendencia puede tener un impacto directo sobre el precio que la industria está dispuesta a pagar por la materia prima.
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