La Voz
El mismo día en que se conoció que Techint quedó afuera de una licitación internacional ganada por una empresa de la India, la Cámara Argentina del Acero (CAA) encendió una señal de alerta sobre el impacto creciente de las importaciones en la industria siderúrgica local.
En su balance 2025 y perspectivas 2026, la entidad planteó que, más allá de la estabilización macroeconómica, el principal condicionante para el sector es la presión importadora derivada de una fuerte sobreoferta global de acero, con China como actor dominante.
El informe describe un escenario internacional caracterizado por un exceso estructural de capacidad productiva. China exporta volúmenes que duplican el consumo total de América Latina y, en diciembre de 2025, alcanzó niveles de exportación similares a los máximos registrados en 2015.
“Ese flujo creciente de acero se canaliza hacia mercados abiertos o con menores barreras, entre ellos la región, presionando precios y desplazando producción local”, recalcó.
Según la CAA, en los últimos 15 años las exportaciones chinas de acero hacia América Latina crecieron 233%. La entidad sostiene que ese avance se explica por una serie de subsidios encadenados y financiamiento a tasas preferenciales.
También, exenciones impositivas y regulaciones ambientales más laxas, que permiten colocar productos en el mercado internacional a precios por debajo de los costos reales de producción.
Ese fenómeno, advierten, configura una situación de comercio desleal con impacto directo sobre el empleo y la actividad industrial regional.
En Argentina, la presión importadora se da en un contexto de demanda interna todavía débil. La economía mostró un comportamiento dispar. Los sectores extractivos, como energía y minería, traccionaron la actividad siderúrgica, mientras que la industria tradicional y el consumo interno continuaron ajustándose.
Los datos productivos reflejan esa tensión. En diciembre, la producción de acero crudo cayó 23,5% respecto de noviembre, aunque registró una suba interanual de 11,9%. Los laminados en caliente, en tanto, retrocedieron 13,6% mensual, con un crecimiento interanual de 26,9%.
El impacto de las importaciones también se observa en los sectores demandantes de acero hizo notar la Cámara. La construcción sigue sin una recuperación sostenida, afectada por la parálisis de la obra pública y una reactivación privada lenta.
El sector automotor cerró 2025 con una caída acumulada del 3,1% en la producción, mientras que la metalmecánica sufrió el efecto combinado de menor consumo y mayor apertura importadora.
Incluso en energía, uno de los motores de la actividad, la CAA advirtió que la presión importadora podría afectar la provisión local de insumos para nuevos proyectos.
Es el caso de la licitación que perdió Techint frente a un proveedor de la India para una obra que se realizará en Argentina.
De cara a 2026, la entidad considera imprescindible avanzar en mejoras de productividad y reducción de costos, pero advierte que esas estrategias no alcanzan si no se corrigen las asimetrías competitivas.
En ese sentido, reclamó la eliminación de impuestos distorsivos y una reducción de la carga tributaria sobre la industria, junto con una estrategia comercial e industrial coordinada con países y regiones que comparten reglas de mercado similares, como Estados Unidos y Europa.
El mismo día en que se conoció que Techint quedó afuera de una licitación internacional ganada por una empresa de la India, la Cámara Argentina del Acero (CAA) encendió una señal de alerta sobre el impacto creciente de las importaciones en la industria siderúrgica local. En su balance 2025 y perspectivas 2026, la entidad planteó que, más allá de la estabilización macroeconómica, el principal condicionante para el sector es la presión importadora derivada de una fuerte sobreoferta global de acero, con China como actor dominante.El informe describe un escenario internacional caracterizado por un exceso estructural de capacidad productiva. China exporta volúmenes que duplican el consumo total de América Latina y, en diciembre de 2025, alcanzó niveles de exportación similares a los máximos registrados en 2015. “Ese flujo creciente de acero se canaliza hacia mercados abiertos o con menores barreras, entre ellos la región, presionando precios y desplazando producción local”, recalcó.Según la CAA, en los últimos 15 años las exportaciones chinas de acero hacia América Latina crecieron 233%. La entidad sostiene que ese avance se explica por una serie de subsidios encadenados y financiamiento a tasas preferenciales.También, exenciones impositivas y regulaciones ambientales más laxas, que permiten colocar productos en el mercado internacional a precios por debajo de los costos reales de producción. Ese fenómeno, advierten, configura una situación de comercio desleal con impacto directo sobre el empleo y la actividad industrial regional.En Argentina, la presión importadora se da en un contexto de demanda interna todavía débil. La economía mostró un comportamiento dispar. Los sectores extractivos, como energía y minería, traccionaron la actividad siderúrgica, mientras que la industria tradicional y el consumo interno continuaron ajustándose.Los datos productivos reflejan esa tensión. En diciembre, la producción de acero crudo cayó 23,5% respecto de noviembre, aunque registró una suba interanual de 11,9%. Los laminados en caliente, en tanto, retrocedieron 13,6% mensual, con un crecimiento interanual de 26,9%. El impacto de las importaciones también se observa en los sectores demandantes de acero hizo notar la Cámara. La construcción sigue sin una recuperación sostenida, afectada por la parálisis de la obra pública y una reactivación privada lenta. El sector automotor cerró 2025 con una caída acumulada del 3,1% en la producción, mientras que la metalmecánica sufrió el efecto combinado de menor consumo y mayor apertura importadora. Incluso en energía, uno de los motores de la actividad, la CAA advirtió que la presión importadora podría afectar la provisión local de insumos para nuevos proyectos. Es el caso de la licitación que perdió Techint frente a un proveedor de la India para una obra que se realizará en Argentina.De cara a 2026, la entidad considera imprescindible avanzar en mejoras de productividad y reducción de costos, pero advierte que esas estrategias no alcanzan si no se corrigen las asimetrías competitivas. En ese sentido, reclamó la eliminación de impuestos distorsivos y una reducción de la carga tributaria sobre la industria, junto con una estrategia comercial e industrial coordinada con países y regiones que comparten reglas de mercado similares, como Estados Unidos y Europa.

Más historias
El Presidente fue recibido en Mar del Plata y encabeza el “Tour de la Gratitud”
Para Caffaratti, 40 colectivos de Tamse se vendieron a un tercio de su valor
Natalia de la Sota descarta nuevas alianzas en el Congreso y lanza su propia construcción nacional