Casi como en el sur de Italia, pero en el centro mendocino, se encuentra la primera pizzería napolitana certificada “Pizza DOC” de la provincia. Con ingredientes italianos de máxima calidad–harina Caputo, salsa de tomate gustarosso–, desembarcó en 2021 de la mano de Federico Ardito, formado en la Scuola Pizzaiolo de Nápoles.

Federico Ardito es el artífice de la pizzería que rescata la auténtica tradición napolitana

“Siempre fue mi pasión la pizza”, confiesa Ardito, un publicista que no tenía experiencia previa en gastronomía. Cuando vendía hornos napolitanos de pizza en Chile, le propusieron una capacitación con los pizzaiolos napolitanos. “Primero fue por Zoom y después viajé a Nápoles”, recuerda. Al volver, supo que tenía que hacer algo con ese saber adquirido y surgió la idea de montar este pintoresco local sobre la avenida Sarmiento -rodeado de restós consagrados de menús de pasos- con un toldo y mesas en la vereda, ambiente relajado y música italiana.

Pizza de panceta y funghi: mozzarella, provolone estacionado, panceta ahumada, portobello, ciboulette, sal de hongos negros y aceite de trufa blanca italiano

Al público local, habituado a pizzas altas y rebosantes de mozzarella, le costó al principio adaptarse a la masa finita y elástica (fermentada durante dos días y estirada a mano) con el típico cornicione (borde grueso y aireado) y un escaso 2% de mozzarella fior di latte. Pero pronto adoptaron esta receta y hoy cosecha muchos fans que hacen cola para entrar al local, junto a los turistas que también valoran una propuesta simple y deliciosa frente a los menús sofisticados de las bodegas.

El show de los pizzaiolos revoleando la masa estirada a mano antes de llevarla al  horno de piedra refractaria fabricado a mano en Nápoles.

Entre las recomendadas de la carta, destacan la de pistacho y mortadela, la marinara (tomate San Marzano con ajo, albahaca y oliva), la de trufa, burrata y prosciutto di Parma San Michele, la diavola (salame siciliano, pepperoni y sriracha) y la tricolore (tomates cherrys asados, pesto y stracciatella). También apuestan a las pizzas veganas -zapallo y alcauciles o portobello y remolacha- y hay una “más argenta” llamada Boscaiola, con provolone estacioando, chorizo argentino asado, cebolla colorada, salsa criolla y albahaca.

El servicio en la pizzería es ágil y descontracturado

“Todas nuestras pizzas napolitanas se hornean entre 60 y 90 segundos entre 450 y 500 grados, en un horno de piedra refractaria fabricado a mano en Nápoles. Nuestro forno está alimentado a leña y gas para darle el aroma ahumado y característico», explica Ardito.

La pizza de burrata y prosciutto di Parma San Michele, maridada con vino

Para maridar, en lugar de la clásica cerveza (aunque ofrecen la Peroni), proponen una buena selección de vinos mendocinos, cocktails y licores italianos. Y como cierre goloso, el tiramisú napoletano, con queso 100% mascarpone y el hit de la casa: la pizza con nutella, banana, frutilla y salsa de chocolate.

Bigalia

Av. Sarmiento 776, ciudad de Mendoza.

Abre todos los días de 11.30 a medianoche.

​Su creador se capacitó en Nápoles para importar la tradición de la vera pizza a la tierra de las bodegas  

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