En un episodio que escaló rápidamente de la protesta social al ámbito judicial federal, el activista William Kelly fue arrestado por el FBI y el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) tras irrumpir en una ceremonia religiosa en la ciudad de Saint Paul, Minnesota.
El arresto se produjo días después de que Kelly desafiara públicamente a la Fiscal General de los Estados Unidos, Pamela Bondi, a que presentara cargos en su contra, obteniendo una respuesta viral y contundente por parte de la funcionaria.
El incidente en la Iglesia del Redentor
El pasado domingo, Kelly ingresó a los gritos a la Iglesia del Redentor durante una misa luterana, mientras transmitía la secuencia en vivo a través de sus redes sociales,. Según los registros de su propia transmisión, el manifestante recorrió los pasillos del templo insultando a los feligreses y al pastor David Easterwood, a quien acusaba de ser un líder local del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
Durante su discurso, Kelly increpó a los asistentes calificándolos de “supuestos cristianos” y criticando su presunta indiferencia ante el sufrimiento de los inmigrantes latinos y somalíes, mientras los niños son “arrastrados a campos de concentración”. Esta acción se enmarca en un clima de fuerte tensión en Minnesota, tras la muerte de Renée Nicole Good, una mujer que falleció a principios de enero por disparos de un agente del ICE.
Un desafío con respuesta inmediata
Tras la incursión en el templo, Kelly publicó un video en el que retó directamente a la Fiscal General: “¿Sabes qué, Pam Bondi? ¿Querés venir y arrestarme? ¿Querés venir y presentar cargos? Hacelo”. La respuesta de Bondi fue un frío y escueto “Ok”, acompañado de un video que recopilaba los fragmentos de las agresiones de Kelly en la iglesia.
Este jueves, las autoridades cumplieron con la advertencia. La secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, confirmó que Kelly fue detenido y acusado de conspiración para privar de derechos, un delito federal. Noem subrayó que “la libertad religiosa es fundamental en Estados Unidos” y que no existe un derecho amparado por la Primera Enmienda que permita impedir a otros practicar su religión.
En un episodio que escaló rápidamente de la protesta social al ámbito judicial federal, el activista William Kelly fue arrestado por el FBI y el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) tras irrumpir en una ceremonia religiosa en la ciudad de Saint Paul, Minnesota. El arresto se produjo días después de que Kelly desafiara públicamente a la Fiscal General de los Estados Unidos, Pamela Bondi, a que presentara cargos en su contra, obteniendo una respuesta viral y contundente por parte de la funcionaria.El incidente en la Iglesia del RedentorEl pasado domingo, Kelly ingresó a los gritos a la Iglesia del Redentor durante una misa luterana, mientras transmitía la secuencia en vivo a través de sus redes sociales,. Según los registros de su propia transmisión, el manifestante recorrió los pasillos del templo insultando a los feligreses y al pastor David Easterwood, a quien acusaba de ser un líder local del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).Durante su discurso, Kelly increpó a los asistentes calificándolos de “supuestos cristianos” y criticando su presunta indiferencia ante el sufrimiento de los inmigrantes latinos y somalíes, mientras los niños son “arrastrados a campos de concentración”. Esta acción se enmarca en un clima de fuerte tensión en Minnesota, tras la muerte de Renée Nicole Good, una mujer que falleció a principios de enero por disparos de un agente del ICE.Un desafío con respuesta inmediataTras la incursión en el templo, Kelly publicó un video en el que retó directamente a la Fiscal General: “¿Sabes qué, Pam Bondi? ¿Querés venir y arrestarme? ¿Querés venir y presentar cargos? Hacelo”. La respuesta de Bondi fue un frío y escueto “Ok”, acompañado de un video que recopilaba los fragmentos de las agresiones de Kelly en la iglesia.Este jueves, las autoridades cumplieron con la advertencia. La secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, confirmó que Kelly fue detenido y acusado de conspiración para privar de derechos, un delito federal. Noem subrayó que “la libertad religiosa es fundamental en Estados Unidos” y que no existe un derecho amparado por la Primera Enmienda que permita impedir a otros practicar su religión. La Voz

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