En medio de opiniones cruzadas a partir de la infidelidad de Luciano Castro a Griselda Siciliani y la posterior separación, Sabrina Rojas salió a defender su postura en Intrusos (América TV).

La conductora de SQP (América TV) fue consultada por su postura frente a las actitudes de Castro, su expareja, y Siciliani que se convirtieron en el foco de la polémica durante las últimas semanas.

En ese sentido, fue sincera sobre el desgaste que le implica: “No, es que hace falta desintoxicarme porque de verdad yo me asqueo de mí. Digo, al tener dos programas en vivo, que es inevitable tocar el tema…”, reconoció.

“Yo sé que lo que digo trae coletazo, pero si encima después de eso se hace la nota de… Uno tiene que hacerlo para estar agradecida, pero no se termina más”, agregó, admitiendo su cansancio frente a la insistencia de la prensa por obtener su opinión sobre el tema.

Más adelante, intentó marcar una diferencia en esta nueva etapa profesional: “Yo ya estoy de este lado y lo estoy disfrutando”. “Yo no llevo y traigo info, yo solamente opino lo que la producción presenta”, agregó.

Sin embargo, Sabrina reconoció: “A veces, la opinión puede ser peor. Yo lo hago desde el sentido común con lo que sucedió con Luciano y Griselda. Yo opino con la verdad, que eso el tiempo lo demuestra. Luego, desde lo vivido, lo aprendido y lo que vemos todos. Sé que la mía, al estar involucrada, suena más fuerte que la de otros”.

En cuanto a la comparación con otras figuras femeninas del espectáculo y la reacción frente a la infidelidad, Sabrina fue contundente: “Hay que desdramatizarlo también. Viste que es todo un tema. Ayer veía una nota de Yanina Latorre cuando pasó lo de Diego, con la verdad que ella atraviesa eso y se hace cargo de lo que le pasó, no es algo que generó ella, pero lo atraviesa”.

Mencionó casos de mujeres que, desde su perspectiva, lograron empoderarse y asumir el dolor públicamente: “Después vemos otras mujeres, como Moria Casán con Ferrer Vázquez, que lo habían encontrado no sé dónde, o Griselda, que son mujeres más empoderadas, que les cuesta poder, poder decir: ‘Sí, me engañaron. Sí, me quiero morir. Me duele’”.

​En medio de opiniones cruzadas a partir de la infidelidad de Luciano Castro a Griselda Siciliani y la posterior separación, Sabrina Rojas salió a defender su postura en Intrusos (América TV).La conductora de SQP (América TV) fue consultada por su postura frente a las actitudes de Castro, su expareja, y Siciliani que se convirtieron en el foco de la polémica durante las últimas semanas.En ese sentido, fue sincera sobre el desgaste que le implica: “No, es que hace falta desintoxicarme porque de verdad yo me asqueo de mí. Digo, al tener dos programas en vivo, que es inevitable tocar el tema…”, reconoció.“Yo sé que lo que digo trae coletazo, pero si encima después de eso se hace la nota de… Uno tiene que hacerlo para estar agradecida, pero no se termina más”, agregó, admitiendo su cansancio frente a la insistencia de la prensa por obtener su opinión sobre el tema.Más adelante, intentó marcar una diferencia en esta nueva etapa profesional: “Yo ya estoy de este lado y lo estoy disfrutando”. “Yo no llevo y traigo info, yo solamente opino lo que la producción presenta”, agregó.Sin embargo, Sabrina reconoció: “A veces, la opinión puede ser peor. Yo lo hago desde el sentido común con lo que sucedió con Luciano y Griselda. Yo opino con la verdad, que eso el tiempo lo demuestra. Luego, desde lo vivido, lo aprendido y lo que vemos todos. Sé que la mía, al estar involucrada, suena más fuerte que la de otros”.En cuanto a la comparación con otras figuras femeninas del espectáculo y la reacción frente a la infidelidad, Sabrina fue contundente: “Hay que desdramatizarlo también. Viste que es todo un tema. Ayer veía una nota de Yanina Latorre cuando pasó lo de Diego, con la verdad que ella atraviesa eso y se hace cargo de lo que le pasó, no es algo que generó ella, pero lo atraviesa”.Mencionó casos de mujeres que, desde su perspectiva, lograron empoderarse y asumir el dolor públicamente: “Después vemos otras mujeres, como Moria Casán con Ferrer Vázquez, que lo habían encontrado no sé dónde, o Griselda, que son mujeres más empoderadas, que les cuesta poder, poder decir: ‘Sí, me engañaron. Sí, me quiero morir. Me duele’”.  La Voz

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