Irán atraviesa una de las crisis sociales más profundas de los últimos años. Las protestas que estallaron a fines de diciembre, inicialmente motivadas por el deterioro económico, se transformaron en un levantamiento masivo al régimen teocrático encabezado por el ayatolá Alí Jamenei, líder supremo desde 1989.
La represión, las restricciones a las comunicaciones y la presión externa configuran un escenario de alta inestabilidad.
Del reclamo económico a las protestas contra el régimen
El detonante de las protestas fue el desplome de la moneda nacional. El rial superó la barrera de 1,4 millones por dólar, lo que paralizó la actividad comercial en el Gran Bazar de Teherán y otros mercados del país.
Los comerciantes, un sector históricamente influyente, iniciaron huelgas y cierres ante la imposibilidad de operar.
Ese mismo día, el régimen intentó avanzar con fuertes aumentos en la electricidad y la gasolina para cubrir el déficit fiscal, en un contexto marcado por el regreso de sanciones internacionales.

Lo que comenzó como un reclamo por el costo de vida derivó en manifestaciones contra el sistema político instaurado tras la Revolución Islámica de 1979.
Escalada represiva: cuántas víctimas hay
Las protestas se extendieron por todo el país y derivaron en enfrentamientos con las fuerzas de seguridad. Las organizaciones humanitarias denuncian que al menos 2.500 personas murieron desde el inicio de las manifestaciones, aunque advierten que la cifra podría ser mayor.
La violencia se intensificó en los últimos días, con denuncias de uso de munición letal contra manifestantes.
Algunos testimonios recogidos por familiares en el exterior describen ciudades incendiadas, controles permanentes y detenciones masivas.
Aislamiento informativo: sexto día sin Internet en Irán
El régimen iraní impuso fuertes limitaciones al acceso a Internet y a las comunicaciones internacionales, lo que dificulta la verificación independiente de los hechos.
Los datos de conectividad muestran que el uso del mismo cayó al 1% del tráfico normal a partir del 8 de enero de 2026. El país quedó sumido en un apagón de Internet, mientras las protestas antigubernamentales se extendían por todo el territorio.
Algunos ciudadanos lograron comunicarse mediante el servicio satelital Starlink y relataron una situación de extrema represión.

Organismos de derechos humanos alertan que estas restricciones buscan limitar la difusión de imágenes y testimonios sobre la respuesta del régimen frente a las protestas.
La respuesta del régimen y del liderazgo religioso
Masoud Pezeshkian, nombrado presidente por el régimen, reconoció la crisis económica y anunció un pago mensual equivalente a unos 7 dólares para la mayoría de los ciudadanos. También designó a un nuevo director del Banco Central y llamó a evitar “comportamientos violentos”.
Sin embargo, las autoridades endurecieron el discurso y las medidas. La Justicia del régimen anunció juicios rápidos y posibles ejecuciones para manifestantes detenidos.
Alí Jamenei afirmó que no cederán y calificó a los manifestantes como “vándalos” que buscan favorecer al presidente estadounidense Donald Trump.
Presión internacional: qué tiene que ver Estados Unidos
Las protestas se desarrollan en un contexto de creciente tensión con Estados Unidos e Israel, tras bombardeos a instalaciones nucleares iraníes en junio de 2025 y un fuerte despliegue militar estadounidense en el Caribe.

Washington sostiene que se trata de operaciones contra el narcotráfico, mientras Teherán las denuncia como una amenaza directa.
Trump afirmó que Estados Unidos está “listo para actuar” si se mantiene el uso de fuerza letal contra civiles, aunque no confirmó una decisión final. Israel, por su parte, aseguró que sigue de cerca la situación y expresó apoyo a los manifestantes.
Por otro lado, el embajador de Irán en la Organización de las Naciones Unidas (ONU) acusó al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de violar el derecho internacional tras publicar un mensaje en Truth Social, su red social, en el que animó a los iraníes a seguir protestando y a “tomar sus instituciones”.
De acuerdo con el embajador, Estados Unidos e Israel “tienen responsabilidad jurídica directa e innegable por la consecuente pérdida de vidas civiles inocentes, en particular entre los jóvenes”.
Irán culpa de esas infiltraciones a Israel y Estados Unidos, asegurando que buscan generar violencia para justificar una intervención militar de Washington similar a la que tuvo lugar en 1953, cuando la CIA organizó una operación que sacó del poder al primer ministro socialista Mohamad Mosaddeq y llevó de vuelta al shah Mohamed Reza Pahlavi a Irán.
Según, la versión oficial miles de armas fueron distribuidas entre los infiltrados para atacar a las fuerzas de seguridad y objetivos institucionales además de a los propios manifestantes.
Un conflicto abierto
Las protestas también reactivaron el debate sobre una eventual alternativa política, con llamados del exiliado Reza Pahlevi, el hijo exiliado del último shah de Irán, derrocado por la Revolución Islámica de 1979, a profundizar las movilizaciones y las huelgas.
Además, el último shah instó a los miembros de las Fuerzas Armadas iraníes a proteger a la ciudadanía y unirse a la ola de manifestaciones en todo el país; y al pueblo iraní a continuar protestando contra el régimen que depuso a su padre hace más de 46 años.
Pahlavi se convirtió en un rostro conocido de la oposición en los últimos años a pesar de que no haya regresado a la república desde que su padre fue derrocado.
“El mundo no solo ha visto y escuchado su voz y coraje, ahora está respondiendo”, afirmó.
También destacó los recientes mensajes de apoyo del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a los manifestantes iraníes, repitiendo las palabras del mandatario: “La ayuda está en camino”.
Mientras tanto, el régimen enfrenta un escenario interno e internacional cada vez más complejo, con un desenlace aún incierto y consecuencias que podrían extenderse más allá de las fronteras iraníes.
Testimonios desde dentro de Irán
Según CNN España, un médico iraní dio un inusual testimonio sobre escenas caóticas tanto en hospitales como en las calles tras la represión del Gobierno contra los manifestantes, relatando cómo atendió a decenas de pacientes con heridas de bala y de perdigones durante varios días.
El médico, que ya abandonó el país, lo que le permite compartir su historia, no quiere ser identificado por motivos de seguridad para él y su familia.
Según relató, la situación en el hospital “se desbordó” la noche del jueves, cuando comenzó el corte de internet, en una entrevista con el medio reformista IranWire, compartida en exclusiva con CNN.
Según el mismo medio, el médico tuvo que clasificar a los pacientes y decidir a quién intentar salvar, según quién tenía más probabilidades de sobrevivir hasta que hubiera un quirófano disponible.
Durante la noche del jueves al viernes, el tipo de heridas que atendía cambió. “Parecía que se había dado la orden de usar munición real”, dijo.
Irán atraviesa una de las crisis sociales más profundas de los últimos años. Las protestas que estallaron a fines de diciembre, inicialmente motivadas por el deterioro económico, se transformaron en un levantamiento masivo al régimen teocrático encabezado por el ayatolá Alí Jamenei, líder supremo desde 1989.La represión, las restricciones a las comunicaciones y la presión externa configuran un escenario de alta inestabilidad.Del reclamo económico a las protestas contra el régimenEl detonante de las protestas fue el desplome de la moneda nacional. El rial superó la barrera de 1,4 millones por dólar, lo que paralizó la actividad comercial en el Gran Bazar de Teherán y otros mercados del país. Los comerciantes, un sector históricamente influyente, iniciaron huelgas y cierres ante la imposibilidad de operar.Ese mismo día, el régimen intentó avanzar con fuertes aumentos en la electricidad y la gasolina para cubrir el déficit fiscal, en un contexto marcado por el regreso de sanciones internacionales. Lo que comenzó como un reclamo por el costo de vida derivó en manifestaciones contra el sistema político instaurado tras la Revolución Islámica de 1979.Escalada represiva: cuántas víctimas hay Las protestas se extendieron por todo el país y derivaron en enfrentamientos con las fuerzas de seguridad. Las organizaciones humanitarias denuncian que al menos 2.500 personas murieron desde el inicio de las manifestaciones, aunque advierten que la cifra podría ser mayor.La violencia se intensificó en los últimos días, con denuncias de uso de munición letal contra manifestantes. Algunos testimonios recogidos por familiares en el exterior describen ciudades incendiadas, controles permanentes y detenciones masivas.Aislamiento informativo: sexto día sin Internet en IránEl régimen iraní impuso fuertes limitaciones al acceso a Internet y a las comunicaciones internacionales, lo que dificulta la verificación independiente de los hechos.Los datos de conectividad muestran que el uso del mismo cayó al 1% del tráfico normal a partir del 8 de enero de 2026. El país quedó sumido en un apagón de Internet, mientras las protestas antigubernamentales se extendían por todo el territorio.Algunos ciudadanos lograron comunicarse mediante el servicio satelital Starlink y relataron una situación de extrema represión.Organismos de derechos humanos alertan que estas restricciones buscan limitar la difusión de imágenes y testimonios sobre la respuesta del régimen frente a las protestas.La respuesta del régimen y del liderazgo religiosoMasoud Pezeshkian, nombrado presidente por el régimen, reconoció la crisis económica y anunció un pago mensual equivalente a unos 7 dólares para la mayoría de los ciudadanos. También designó a un nuevo director del Banco Central y llamó a evitar “comportamientos violentos”.Sin embargo, las autoridades endurecieron el discurso y las medidas. La Justicia del régimen anunció juicios rápidos y posibles ejecuciones para manifestantes detenidos. Alí Jamenei afirmó que no cederán y calificó a los manifestantes como “vándalos” que buscan favorecer al presidente estadounidense Donald Trump.Presión internacional: qué tiene que ver Estados UnidosLas protestas se desarrollan en un contexto de creciente tensión con Estados Unidos e Israel, tras bombardeos a instalaciones nucleares iraníes en junio de 2025 y un fuerte despliegue militar estadounidense en el Caribe. Washington sostiene que se trata de operaciones contra el narcotráfico, mientras Teherán las denuncia como una amenaza directa.Trump afirmó que Estados Unidos está “listo para actuar” si se mantiene el uso de fuerza letal contra civiles, aunque no confirmó una decisión final. Israel, por su parte, aseguró que sigue de cerca la situación y expresó apoyo a los manifestantes.Por otro lado, el embajador de Irán en la Organización de las Naciones Unidas (ONU) acusó al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de violar el derecho internacional tras publicar un mensaje en Truth Social, su red social, en el que animó a los iraníes a seguir protestando y a “tomar sus instituciones”.De acuerdo con el embajador, Estados Unidos e Israel “tienen responsabilidad jurídica directa e innegable por la consecuente pérdida de vidas civiles inocentes, en particular entre los jóvenes”.Irán culpa de esas infiltraciones a Israel y Estados Unidos, asegurando que buscan generar violencia para justificar una intervención militar de Washington similar a la que tuvo lugar en 1953, cuando la CIA organizó una operación que sacó del poder al primer ministro socialista Mohamad Mosaddeq y llevó de vuelta al shah Mohamed Reza Pahlavi a Irán. Según, la versión oficial miles de armas fueron distribuidas entre los infiltrados para atacar a las fuerzas de seguridad y objetivos institucionales además de a los propios manifestantes.Un conflicto abiertoLas protestas también reactivaron el debate sobre una eventual alternativa política, con llamados del exiliado Reza Pahlevi, el hijo exiliado del último shah de Irán, derrocado por la Revolución Islámica de 1979, a profundizar las movilizaciones y las huelgas. Además, el último shah instó a los miembros de las Fuerzas Armadas iraníes a proteger a la ciudadanía y unirse a la ola de manifestaciones en todo el país; y al pueblo iraní a continuar protestando contra el régimen que depuso a su padre hace más de 46 años.Pahlavi se convirtió en un rostro conocido de la oposición en los últimos años a pesar de que no haya regresado a la república desde que su padre fue derrocado.“El mundo no solo ha visto y escuchado su voz y coraje, ahora está respondiendo”, afirmó.También destacó los recientes mensajes de apoyo del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a los manifestantes iraníes, repitiendo las palabras del mandatario: “La ayuda está en camino”.Mientras tanto, el régimen enfrenta un escenario interno e internacional cada vez más complejo, con un desenlace aún incierto y consecuencias que podrían extenderse más allá de las fronteras iraníes.Testimonios desde dentro de IránSegún CNN España, un médico iraní dio un inusual testimonio sobre escenas caóticas tanto en hospitales como en las calles tras la represión del Gobierno contra los manifestantes, relatando cómo atendió a decenas de pacientes con heridas de bala y de perdigones durante varios días.El médico, que ya abandonó el país, lo que le permite compartir su historia, no quiere ser identificado por motivos de seguridad para él y su familia.Según relató, la situación en el hospital “se desbordó” la noche del jueves, cuando comenzó el corte de internet, en una entrevista con el medio reformista IranWire, compartida en exclusiva con CNN.Según el mismo medio, el médico tuvo que clasificar a los pacientes y decidir a quién intentar salvar, según quién tenía más probabilidades de sobrevivir hasta que hubiera un quirófano disponible.Durante la noche del jueves al viernes, el tipo de heridas que atendía cambió. “Parecía que se había dado la orden de usar munición real”, dijo. La Voz

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