Lautaro Bazante tiene apenas 11 años y hace tres que toca el acordeón. Es correntino, nacido en la tierra del chamamé, y se declara fanático de Soledad Pastorutti.
Fue su bisabuelo, Gregorio “Goyito” Medina, quien lo inspiró a dar sus primeros pasos con el acordeón. Desde entonces, ese instrumento lo acompaña en el sueño de llegar algún día a los escenarios de los grandes festivales del país.
Conocido como “El Gringo del Chamamé”, Lautaro recorre por estos días las peñas que rodean al Festival Nacional de Doma y Folklore de Jesús María, con un objetivo claro: reunir el dinero necesario para comprar un nuevo amplificador.
Hace algunos meses, durante un fuerte temporal, el equipo que utilizaba se mojó y quedó inutilizable. Su familia no cuenta con los recursos económicos para reemplazarlo, por lo que decidió volver a Jesús María y salir a tocar en peñas y espacios informales.
Cuando no logra que lo dejen subir a un escenario, saca su acordeón a la calle y toca a la gorra, sin micrófono, con la misma pasión que despliega en cada presentación.
Lautaro toca el acordeón desde los 8 años y en 2022 fue invitado a subir al escenario de la Fiesta Nacional del Chamamé, donde tuvo la oportunidad de cruzarse con Soledad Pastorutti.
A partir de ese encuentro, cuenta, se convirtió en un ferviente admirador del “Huracán de Arequito”. El año pasado, la propia Soledad lo invitó a interpretar un tema junto a ella en el Festival de Jesús María.
El impacto de aquella presentación fue tal que el joven acordeonista fue distinguido con “El Latido de la Noche”, reconocimiento que la organización del festival otorga a los artistas destacados de cada jornada.
Terapia y pasión
El vínculo de Lauti con la música comenzó mucho antes, cuando tenía apenas cuatro años, casi como una necesidad. Su mamá, Luján, relató que al niño le costaba hablar y que muchas veces no se le comprendía con claridad lo que decía.
Los terapeutas que lo atendían recomendaron que tomara clases de canto para mejorar la modulación. Con el tiempo, no sólo logró avances significativos, sino que también comenzó a animarse a recitar y a ponerle voz a algunas canciones.
Aunque parecía inevitable que un niño correntino se inclinara por el acordeón, en su casa no había ninguno. Empezó entonces a aprender de manera autodidacta, estudiando las notas y practicando sobre un dibujo de teclas que él mismo había hecho en papel.
Al enterarse de su historia, el Gobierno de Corrientes le regaló su primer acordeón y desde allí no hubo vuelta atrás. Comenzó a formarse en el Instituto de Música de la provincia y actualmente continúa perfeccionándose con dos profesores correntinos.
Su sueño es llegar a los grandes escenarios del país y compartir esas canciones de chamamé que tocaba su bisabuelo “Goyito” en cada reunión familiar.
Lautaro Bazante tiene apenas 11 años y hace tres que toca el acordeón. Es correntino, nacido en la tierra del chamamé, y se declara fanático de Soledad Pastorutti.Fue su bisabuelo, Gregorio “Goyito” Medina, quien lo inspiró a dar sus primeros pasos con el acordeón. Desde entonces, ese instrumento lo acompaña en el sueño de llegar algún día a los escenarios de los grandes festivales del país.Conocido como “El Gringo del Chamamé”, Lautaro recorre por estos días las peñas que rodean al Festival Nacional de Doma y Folklore de Jesús María, con un objetivo claro: reunir el dinero necesario para comprar un nuevo amplificador.Hace algunos meses, durante un fuerte temporal, el equipo que utilizaba se mojó y quedó inutilizable. Su familia no cuenta con los recursos económicos para reemplazarlo, por lo que decidió volver a Jesús María y salir a tocar en peñas y espacios informales.Cuando no logra que lo dejen subir a un escenario, saca su acordeón a la calle y toca a la gorra, sin micrófono, con la misma pasión que despliega en cada presentación.Lautaro toca el acordeón desde los 8 años y en 2022 fue invitado a subir al escenario de la Fiesta Nacional del Chamamé, donde tuvo la oportunidad de cruzarse con Soledad Pastorutti.A partir de ese encuentro, cuenta, se convirtió en un ferviente admirador del “Huracán de Arequito”. El año pasado, la propia Soledad lo invitó a interpretar un tema junto a ella en el Festival de Jesús María.El impacto de aquella presentación fue tal que el joven acordeonista fue distinguido con “El Latido de la Noche”, reconocimiento que la organización del festival otorga a los artistas destacados de cada jornada.Terapia y pasiónEl vínculo de Lauti con la música comenzó mucho antes, cuando tenía apenas cuatro años, casi como una necesidad. Su mamá, Luján, relató que al niño le costaba hablar y que muchas veces no se le comprendía con claridad lo que decía.Los terapeutas que lo atendían recomendaron que tomara clases de canto para mejorar la modulación. Con el tiempo, no sólo logró avances significativos, sino que también comenzó a animarse a recitar y a ponerle voz a algunas canciones.Aunque parecía inevitable que un niño correntino se inclinara por el acordeón, en su casa no había ninguno. Empezó entonces a aprender de manera autodidacta, estudiando las notas y practicando sobre un dibujo de teclas que él mismo había hecho en papel.Al enterarse de su historia, el Gobierno de Corrientes le regaló su primer acordeón y desde allí no hubo vuelta atrás. Comenzó a formarse en el Instituto de Música de la provincia y actualmente continúa perfeccionándose con dos profesores correntinos.Su sueño es llegar a los grandes escenarios del país y compartir esas canciones de chamamé que tocaba su bisabuelo “Goyito” en cada reunión familiar. La Voz

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