La Voz

El Gobierno nacional reactivará en los próximos días las reuniones bilaterales con gobernadores, pero por el momento no está confirmada una convocatoria a Martín Llaryora.

El encargado de esta nueva ronda de diálogo será el ministro del Interior, Diego Santilli, y el foco estará puesto en anudar acuerdos para avanzar con la reforma laboral.

La intención de la Casa Rosada es acelerar las conversaciones en las primeras semanas de enero y en caso de obtener el respaldo necesario formalizar un nuevo llamado a sesiones extraordinarias para el 2 de febrero.

Entre las opciones también existe la posibilidad de adelantar la convocatoria para la última semana de enero, lo cual dependería de un apoyo explícito y muy concreto por parte de los gobernadores, que no estaría en el horizonte más cercano.

La recorrida de Santilli comenzará el miércoles 7 de enero cuando viajará a Chubut para una reunión con el gobernador, Ignacio Torres.

Luego habría al menos nueve encuentros más con jefes provinciales con agenda aún no confirmada.

Si bien se informó que el periplo de Santilli se irá anunciando sobre la marcha, no hay indicios de que en esta primera decena de encuentros se incluya a Llaryora.

La relación entre la administración libertaria y el gobierno cordobés no tiene la misma fluidez que la existente con otros ejecutivos provinciales, que se han mostrado mucho más flexibles y colaborativos con las pretensiones del oficialismo nacional.

El presidente, Javier Milei, anunció que también realizará una gira por el interior con la intención de tomar contacto con su militancia y que la primera que visitará será Córdoba. La segunda escala será en la provincia de Buenos Aires, gobernada por su principal rival político, Axel Kicillof. El presidente lo adelantó en redes sociales y aún no hay precisión sobre cuándo viajará a la provincia.

La administración libertaria ya tomó conciencia que no le alcanza con la voluntad de los gobernadores para sancionar las leyes que necesita. Una prueba fue el traspié que sufrió en la Cámara de Diputados cuando le votaron en contra de la derogación de las leyes de financiamiento universitario y los fondos para discapacidad.

El debate por la reforma laboral será mucho más complejo, debido a que existen varios puntos cuestionables desde el punto de vista judicial en caso de que la redacción salga tal cual es propuesta.

La norma entró por el Senado y tiene dictamen de Comisión, pero fue una firma con fórceps y con la única intención de no sumar otro dolor de cabeza al final del año parlamentario.

Tanto fue así que el dictamen fue firmado a cambio de que se postergue el debate porque no existía consenso para avanzar en los términos que pretendía el Ejecutivo.

El punto es que además de los cambios laborales, la iniciativa libertaria avanza sobre modificaciones tributarias que podrían terminar afectando los ingresos de las provincias. De allí que existe la necesidad de un análisis más profundo para lograr acuerdos.

De esa agenda a “confeccionar sobre la marcha”, se estima que luego de Chubut la ronda seguirá con los mandatarios más afines, entre los que aparecen Rodolfo Frigerio de Entre Ríos, Osvaldo Jaldo de Tucumán, Raúl Jalil de Catamarca y Leandro Zdero de Chaco. A esta lista podría sumarse Gustavo Sáenz de Salta, Hugo Passalacqua de Misiones, Alfredo Cornejo de Mendoza y Marcelo Orrego de San Juan. Con este último también habrá un diálogo especial por la Ley de Glaciares que se pretende discutir en febrero.

Una de las dudas es cómo será la relación con la Ciudad de Buenos Aires, ya que aún no está resuelto el conflicto por los fondos de coparticipación que le adeuda la Nación.

Con los cuatro peronistas más disidentes, los puentes siguen cortados. Además de Kicillof, no serían invitados, Ricardo Quintela de La Rioja, Gildo Insfrán de Formosa y Gustavo Melella de Tierra del Fuego.

Por el momento, el oficialismo tampoco dio señales de estar dispuesto a convocar a la CGT al diálogo por la reforma laboral.

​El Gobierno nacional reactivará en los próximos días las reuniones bilaterales con gobernadores, pero por el momento no está confirmada una convocatoria a Martín Llaryora.El encargado de esta nueva ronda de diálogo será el ministro del Interior, Diego Santilli, y el foco estará puesto en anudar acuerdos para avanzar con la reforma laboral.La intención de la Casa Rosada es acelerar las conversaciones en las primeras semanas de enero y en caso de obtener el respaldo necesario formalizar un nuevo llamado a sesiones extraordinarias para el 2 de febrero.Entre las opciones también existe la posibilidad de adelantar la convocatoria para la última semana de enero, lo cual dependería de un apoyo explícito y muy concreto por parte de los gobernadores, que no estaría en el horizonte más cercano.La recorrida de Santilli comenzará el miércoles 7 de enero cuando viajará a Chubut para una reunión con el gobernador, Ignacio Torres.Luego habría al menos nueve encuentros más con jefes provinciales con agenda aún no confirmada. Si bien se informó que el periplo de Santilli se irá anunciando sobre la marcha, no hay indicios de que en esta primera decena de encuentros se incluya a Llaryora.La relación entre la administración libertaria y el gobierno cordobés no tiene la misma fluidez que la existente con otros ejecutivos provinciales, que se han mostrado mucho más flexibles y colaborativos con las pretensiones del oficialismo nacional.El presidente, Javier Milei, anunció que también realizará una gira por el interior con la intención de tomar contacto con su militancia y que la primera que visitará será Córdoba. La segunda escala será en la provincia de Buenos Aires, gobernada por su principal rival político, Axel Kicillof. El presidente lo adelantó en redes sociales y aún no hay precisión sobre cuándo viajará a la provincia.La administración libertaria ya tomó conciencia que no le alcanza con la voluntad de los gobernadores para sancionar las leyes que necesita. Una prueba fue el traspié que sufrió en la Cámara de Diputados cuando le votaron en contra de la derogación de las leyes de financiamiento universitario y los fondos para discapacidad.El debate por la reforma laboral será mucho más complejo, debido a que existen varios puntos cuestionables desde el punto de vista judicial en caso de que la redacción salga tal cual es propuesta.La norma entró por el Senado y tiene dictamen de Comisión, pero fue una firma con fórceps y con la única intención de no sumar otro dolor de cabeza al final del año parlamentario.Tanto fue así que el dictamen fue firmado a cambio de que se postergue el debate porque no existía consenso para avanzar en los términos que pretendía el Ejecutivo.El punto es que además de los cambios laborales, la iniciativa libertaria avanza sobre modificaciones tributarias que podrían terminar afectando los ingresos de las provincias. De allí que existe la necesidad de un análisis más profundo para lograr acuerdos.De esa agenda a “confeccionar sobre la marcha”, se estima que luego de Chubut la ronda seguirá con los mandatarios más afines, entre los que aparecen Rodolfo Frigerio de Entre Ríos, Osvaldo Jaldo de Tucumán, Raúl Jalil de Catamarca y Leandro Zdero de Chaco. A esta lista podría sumarse Gustavo Sáenz de Salta, Hugo Passalacqua de Misiones, Alfredo Cornejo de Mendoza y Marcelo Orrego de San Juan. Con este último también habrá un diálogo especial por la Ley de Glaciares que se pretende discutir en febrero.Una de las dudas es cómo será la relación con la Ciudad de Buenos Aires, ya que aún no está resuelto el conflicto por los fondos de coparticipación que le adeuda la Nación.Con los cuatro peronistas más disidentes, los puentes siguen cortados. Además de Kicillof, no serían invitados, Ricardo Quintela de La Rioja, Gildo Insfrán de Formosa y Gustavo Melella de Tierra del Fuego. Por el momento, el oficialismo tampoco dio señales de estar dispuesto a convocar a la CGT al diálogo por la reforma laboral.  ​

About The Author