El especialista en seguridad internacional Alejandro Cassaglia analizó con La Voz En Vivo la detención de Nicolás Maduro, líder del régimen chavista, y la ofensiva de Estados Unidos en Venezuela.

Según el experto, el operativo de captura no sólo fue una acción militar de precisión, sino el resultado de una trama de traiciones internas y un simbolismo judicial contundente: tratar al dictador como un criminal común vinculado al narcotráfico.

Una estructura criminal descabezada

Para Cassaglia, la figura de Nicolás Maduro carecía de una autoridad real dentro del complejo entramado de poder en Venezuela. El especialista afirmó que Maduro “siempre ha sido una marioneta” dentro de la estructura criminal del denominado “Cártel de los Soles”.

A pesar de haber llegado al poder con el respaldo estratégico de Cuba, el especialista aseguró que su rol era más político y simbólico que de mando efectivo sobre las organizaciones ilícitas que sostienen al régimen.

La detención fue ejecutada por personal de la DEA, un detalle que Cassaglia remarcó como fundamental para el mensaje que Estados Unidos busca enviar al mundo. Al ser custodiado por fuerzas policiales antinarcóticos y no exclusivamente militares, se refuerza la idea de que el dictador no es un perseguido político, sino el líder de un cártel de narcotráfico, consideró.

¿Por qué Maduro y no otros jerarcas del régimen?

Una de las grandes incógnitas del operativo, aseveró, fue por qué la Justicia estadounidense se centró en la captura de Maduro y su esposa, Cilia Flores, dejando en libertad a figuras como Diosdado Cabello o Padrino López.

Cassaglia explicó que la administración Trump busca una transición ordenada para evitar que Venezuela se convierta en un estado fallido o “atomizado” como Libia.

En este escenario, surge la figura de Delcy Rodríguez, a quien el experto describe como la pieza “más moderada” dentro del entramado chavista. Mantener a ciertos jerarcas fuera de prisión, por el momento, sería una maniobra quirúrgica para evitar un descalabro total en las fuerzas armadas y permitir que la estructura no se rompa de manera violenta antes de establecer un nuevo orden.

Traición interna y el colapso de la defensa chavista

La ofensiva estadounidense, que se venía preparando desde agosto del año pasado, dejó en evidencia la fragilidad de la supuesta “unión cívico-militar” del régimen. Aunque Maduro alardeaba de inversiones millonarias en defensa, Cassaglia señaló que la realidad de las milicias era “ridícula” y que la preparación de las fuerzas chavistas se basaba más en actos de “guapeza” que en profesionalismo militar.

La cooperación interna fue clave para el éxito de la misión. Según las fuentes, el propio hijo del dictador mencionó la existencia de “traidores”, e incluso se especula que la información brindada por Delcy Rodríguez pudo ser determinante. El saldo del enfrentamiento, aunque minimizado por el régimen, ascendería a más de 115 muertos, incluyendo a 32 agentes cubanos y algunos operadores rusos.

Con las rutas del petróleo y el narcotráfico bloqueadas, el especialista aseguró que el régimen enfrenta un “acogotamiento económico” que acelerará su descomposición.

Cassaglia advirtió que, cuando el dinero escasea, los criminales que forman parte de la cúpula militar comenzarán a disputarse los recursos restantes, lo que podría derivar en enfrentamientos internos o en el paso de estos actores a la clandestinidad, similar a lo ocurrido con la mafia rusa tras la caída de la Unión Soviética.

​El especialista en seguridad internacional Alejandro Cassaglia analizó con La Voz En Vivo la detención de Nicolás Maduro, líder del régimen chavista, y la ofensiva de Estados Unidos en Venezuela. Según el experto, el operativo de captura no sólo fue una acción militar de precisión, sino el resultado de una trama de traiciones internas y un simbolismo judicial contundente: tratar al dictador como un criminal común vinculado al narcotráfico.Una estructura criminal descabezadaPara Cassaglia, la figura de Nicolás Maduro carecía de una autoridad real dentro del complejo entramado de poder en Venezuela. El especialista afirmó que Maduro “siempre ha sido una marioneta” dentro de la estructura criminal del denominado “Cártel de los Soles”. A pesar de haber llegado al poder con el respaldo estratégico de Cuba, el especialista aseguró que su rol era más político y simbólico que de mando efectivo sobre las organizaciones ilícitas que sostienen al régimen.La detención fue ejecutada por personal de la DEA, un detalle que Cassaglia remarcó como fundamental para el mensaje que Estados Unidos busca enviar al mundo. Al ser custodiado por fuerzas policiales antinarcóticos y no exclusivamente militares, se refuerza la idea de que el dictador no es un perseguido político, sino el líder de un cártel de narcotráfico, consideró.¿Por qué Maduro y no otros jerarcas del régimen?Una de las grandes incógnitas del operativo, aseveró, fue por qué la Justicia estadounidense se centró en la captura de Maduro y su esposa, Cilia Flores, dejando en libertad a figuras como Diosdado Cabello o Padrino López. Cassaglia explicó que la administración Trump busca una transición ordenada para evitar que Venezuela se convierta en un estado fallido o “atomizado” como Libia.En este escenario, surge la figura de Delcy Rodríguez, a quien el experto describe como la pieza “más moderada” dentro del entramado chavista. Mantener a ciertos jerarcas fuera de prisión, por el momento, sería una maniobra quirúrgica para evitar un descalabro total en las fuerzas armadas y permitir que la estructura no se rompa de manera violenta antes de establecer un nuevo orden.Traición interna y el colapso de la defensa chavistaLa ofensiva estadounidense, que se venía preparando desde agosto del año pasado, dejó en evidencia la fragilidad de la supuesta “unión cívico-militar” del régimen. Aunque Maduro alardeaba de inversiones millonarias en defensa, Cassaglia señaló que la realidad de las milicias era “ridícula” y que la preparación de las fuerzas chavistas se basaba más en actos de “guapeza” que en profesionalismo militar.La cooperación interna fue clave para el éxito de la misión. Según las fuentes, el propio hijo del dictador mencionó la existencia de “traidores”, e incluso se especula que la información brindada por Delcy Rodríguez pudo ser determinante. El saldo del enfrentamiento, aunque minimizado por el régimen, ascendería a más de 115 muertos, incluyendo a 32 agentes cubanos y algunos operadores rusos.Con las rutas del petróleo y el narcotráfico bloqueadas, el especialista aseguró que el régimen enfrenta un “acogotamiento económico” que acelerará su descomposición. Cassaglia advirtió que, cuando el dinero escasea, los criminales que forman parte de la cúpula militar comenzarán a disputarse los recursos restantes, lo que podría derivar en enfrentamientos internos o en el paso de estos actores a la clandestinidad, similar a lo ocurrido con la mafia rusa tras la caída de la Unión Soviética.  La Voz

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