Un adolescente de 16 años vivió un dramático momento en Toay luego de ser atacado en la vía pública por dos perros de raza dogo argentino. El joven había salido de su casa para comprar dulce de leche para la merienda cuando los animales escaparon de una vivienda y lo sorprendieron en la calle.

El ataque ocurrió en pocos minutos y terminó con el adolescente en el suelo, luego de recibir mordeduras en la cabeza, las piernas y las manos. La situación pudo haber tenido consecuencias mucho más graves si no intervenía un vecino, que acudió al escuchar los gritos y logró ahuyentar a los perros utilizando un caño metálico.

«Yo estaba en mi casa preparando una torta para la merienda y le pedí a mi hija de 13 años que fuera a comprar dulce de leche, pero él se ofreció a ir en su lugar», contó Sandra, la madre del adolescente, en diálogo con LU 10 Radio Capital.

Apenas unos minutos después de que el joven saliera de su domicilio, un automóvil se detuvo frente a la vivienda para alertar a la familia de que los perros estaban atacando al adolescente a pocos metros del lugar.

«Salí corriendo y cuando llegué me quería morir; mi hijo se estaba desmayando», relató la mujer, todavía conmocionada por lo sucedido.

Lo sorprendieron detrás de un camión

De acuerdo con la reconstrucción realizada por la familia, los animales habrían salido de la vivienda luego de que quedara abierta una puerta. El adolescente caminaba por la vereda cuando una de las perras apareció detrás de un camión estacionado y se abalanzó sobre él. En ese momento, el segundo perro también se acercó y le bloqueó el paso.

«El más chico lo agarró de la remera y la perra le saltó para alcanzarlo y lo tiró al suelo. Ahí le hizo mordidas en la cabeza que afortunadamente fueron superficiales», explicó Sandra.

El joven consiguió levantarse e intentó defenderse, pero los animales volvieron a atacarlo y uno de ellos lo sujetó de una de las piernas, aparentemente con intención de hacerlo caer nuevamente.

La situación fue interrumpida por un vecino que salió en defensa del adolescente y comenzó a golpear a los perros con el caño de una pileta.

«Fue su ángel de la guarda. Si ese hombre no estaba en la calle, esto terminaba en una tragedia absoluta», sostuvo la madre.

Luego del ataque, Sandra realizó la correspondiente denuncia penal y pidió que se verifique la vacunación de los animales. Además, reclamó que los perros sean retirados del sector para evitar que puedan producirse nuevos episodios.

Por su parte, la propietaria de los dogos se habría puesto a disposición de la familia y manifestó su intención de colaborar con los gastos y la atención médica del adolescente.

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