El Banco Nación subió del 6% al 6,7% la tasa nominal anual de su línea hipotecaria UVA, un movimiento relevante por tratarse de la entidad que lidera el mercado desde el relanzamiento del crédito para la vivienda. La tasa corresponde a la adquisición de vivienda única y de ocupación permanente de hasta 210.000 UVAs para quienes perciban sus haberes en el banco.
El cambio modifica nuevamente el mapa de los créditos más competitivos. Banco Nación, BBVA y Banco Ciudad conforman ahora un pelotón de entidades con cuotas iniciales que se ubican aproximadamente entre $97.000 y $111.000 por cada US$10.000 prestados, aunque el monto final depende de la tasa, el plazo elegido y las condiciones particulares de cada línea.
El movimiento se produce luego de que, durante los primeros cinco meses de 2026, 12 bancos redujeran las tasas de sus líneas hipotecarias, en un intento por recuperar una demanda que había perdido fuerza durante la segunda mitad de 2025, cuando el encarecimiento del financiamiento redujo de manera importante la cantidad de personas que podían calificar. A pesar de esto, es importante aclarar que el Banco Nación continúa siendo la entidad que abarca todo el territorio nacional con la tasa más baja del mercado.

Detrás de la decisión del Nación hay un dato que puede ayudar a entender el cambio. En julio, la entidad realizó su segunda emisión de títulos de deuda en el mercado de capitales y colocó una clase ajustada por UVA a una tasa de UVA + 6,5%. La operación formó parte de una emisión total equivalente a US$270 millones destinada a obtener fondos para continuar financiando al sector privado.
El dato resulta todavía más relevante al compararlo con la primera colocación realizada apenas dos meses antes. El 7 de mayo, el Nación había emitido deuda UVA a una tasa de UVA + 5,25%, específicamente destinada a financiar su línea de créditos hipotecarios.
Es decir, en apenas dos meses el costo de ese fondeo subió 1,25 puntos porcentuales.
“La emisión de deuda del BNA de hace unas semanas, con tasa por arriba del 6%, seguro haya sido el puntapié de esto. Yo imagino que va por ahí, porque emitieron deuda a una tasa más alta que 6%, entonces no pueden prestar a menos, salvo que ellos pongan la diferencia”, explicó a LA NACION Federico González Rouco, economista especializado en vivienda.
La lógica detrás del movimiento es sencilla: para que el sistema hipotecario pueda crecer de manera sostenida, los bancos necesitan conseguir recursos de largo plazo a un costo que les permita luego prestarlos. Si el costo de ese dinero aumenta, mantener las tasas hipotecarias por debajo de ese nivel obliga a la entidad a absorber la diferencia. Y ese es justamente uno de los grandes desafíos que enfrenta hoy el mercado.
El Banco Ciudad también cambió sus condiciones
Mientras que el Nación ajustó la tasa, el Banco Ciudad modificó otras variables de su línea hipotecaria. Con estos cambios podrían ampliar el universo de posibles tomadores. La entidad extendió el plazo máximo de financiación de 20 a 25 años y aumentó el monto máximo del préstamo hasta $150 millones, frente a los $100 millones que ofrecía anteriormente.
La extensión del plazo es relevante porque permite que el capital obtenido pueda distribuirse en más cuotas y, por lo tanto, reducir el pago inicial mensual necesario para acceder al préstamo.
El crédito mejoró en julio, pero todavía está lejos de 2025
Los cambios llegan en un momento en el que el mercado hipotecario comenzó a mostrar algunas señales de recuperación.
Durante julio se desembolsaron alrededor de US$202 millones en créditos UVA, el volumen mensual más alto desde diciembre pasado. Sin embargo, la cifra todavía se ubicó 28% por debajo del promedio mensual registrado durante 2025 antes del período electoral, según los cálculos de González Rouco.
El dato muestra las dos caras del mercado, en la que hay una recuperación frente a los meses más débiles de comienzos de año, pero el crédito todavía está lejos de recuperar la velocidad que había alcanzado durante buena parte de 2025.

Y para entender por qué, González Rouco aclara que hay que separar dos problemas que suelen aparecer mezclados. El primero está del lado de la oferta. El sistema financiero argentino todavía tiene poco fondeo de largo plazo para sostener un mercado hipotecario de gran escala. Los bancos necesitan captar recursos que puedan prestar durante 20 o 30 años y, en ausencia de un mercado profundo de inversores de largo plazo, esa disponibilidad sigue siendo limitada.
La propia estrategia del Nación refleja esa búsqueda. En mayo volvió al mercado de capitales con una emisión de deuda y destinó específicamente una de las clases UVA al financiamiento hipotecario. Dos meses después volvió a emitir, esta vez a una tasa más alta.
El segundo problema está del lado de la demanda. No alcanza con que los bancos ofrezcan créditos; también tiene que existir una masa suficientemente grande de hogares cuyos ingresos les permitan cumplir con la relación cuota-ingreso y acceder al monto que necesitan para comprar una propiedad.
En ese punto, la tasa vuelve a ser determinante. Cada punto adicional encarece la cuota inicial y reduce el monto al que una familia puede acceder con el mismo nivel de ingresos.
La entidad nacional que lidera el mercado hipotecario modificó el interés de sus líneas UVA

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