El icónico chalet “La Nena”, ubicado en la esquina de calles 1º de Mayo y Salta, en Villa Tomás Mason, fue vendido en estos días a un empresario chino. El mismo ciudadano oriental –alguna versión da cuenta que podría ser una sociedad y que figura a nombre de una mujer– también compró la propiedad ubicada al lado, donde por años funcionara la empresa Emcor, que se dedicaba a la venta de materiales de construcción.
En realidad la compra de Emcor fue la primera, y después una inmobiliaria –distinta a la primera– le ofreció al comprador la posibilidad de adquirir además la esquina donde está la señorial casona.
Qué es “La Nena”.
“La Nena” es una residencia particular histórica de estilo pintoresquista/inglés (chalet con techos a dos aguas, entramado de tirantes de madera a la vista y cubiertas de chapa acanalada verde) ubicada en la intersección de las calles 1 de Mayo y Salta en Santa Rosa, La Pampa.
?Su ubicación exacta es esquina suroeste de las calles 1 de Mayo y Salta (aproximadamente al 600-700 de la calle 1 de Mayo), en la zona urbana céntrica/residencial de la ciudad de Santa Rosa.
?Ha sido una propiedad privada, vivienda familiar, por lo cual no funciona como establecimiento comercial, museo u hotelería de acceso público. Aunque eso sí, por algunos meses, el anterior propietario últimamente lo había alquilado y funcionó allí una residencia de personas mayores.
?De su estilo arquitectónico se puede decir que conserva el diseño tradicional de los chalets de principios/mediados del siglo XX en la región pampeana, destacándose por sus marquesinas con tejas, la reja perimetral de hierro sobre murete blanco y su jardinería frontal.
Otro super chino.
La idea original de quien adquirió el amplio terreno y la edificación de Emcor era llevar adelante en ese lugar un emprendimiento comercial (sería la apertura de un supermercado). Pero, ante el ofrecimiento de otra inmobiliaria para que compre el chalet “La Nena”, creyó estar ante la oportunidad de ampliar el plan que pensaba llevar adelante.
Pero, luego de la operación y la firma de la escritura habría sido toda una sorpresa para el comprador saber que esta propiedad es considerada patrimonio histórico de la ciudad, y no puede ser modificada en su fachada. Aunque sí se podrían hacer intervenciones y cambios en el interior.
Patrimonio arquitectónico.
Lo que se sabe es que por ahora nada cambiará demasiado mirado desde afuera, porque la casona continuará teniendo la fisonomía de siempre. No obstante algunas informaciones que se conocen dan cuenta que el adquirente se habría mostrado molesto porque nadie le advirtió que “La Nena” estaba atada a una normativa especial. Por eso esta circunstancia habría sido una sorpresa para el adquirente, que no fue advertido que no se puede tocar la edificación.
Existiría una declaración de “Bien de Interés Municipal”, o “Componente del Patrimonio Arquitectónico y Natural”, que la somete a un régimen especial de preservación.
¿Se debe avisar?
¿Se le tendría que haber advertido al comprador chino que existe esa normativa? Dicen los que dicen saber que el hombre (¿o la mujer?) que compró nunca se enteró que no podría realizar cambios en la fachada, porque incluso no figuraría esa restricción en la escritura que se firmó.
Cabe señalar que, en cambio, sí consta en todas las escrituras de los terrenos sobre la ruta 5, donde se prevé la “cesión de espacio” (para una futura autopista), como corresponde a operaciones que involucren propiedades que tengan algún tipo de restricciones.
¿De haber sabido quien compró que no podía hacer un proyecto integral entre Emcor y el chalet, igual hubiera hecho la operación?
Los cambios.
Es fácil ver que nuestra Santa Rosa atraviesa un proceso continuo de transformación urbana marcado por varios fenómenos. Así las cosas el centro y sus zonas aledañas han visto una proliferación constante de edificios de departamentos; y lotes donde habitualmente se erigían chalets o casas bajas con patio hoy dan paso a estructuras en altura para absorber la demanda habitacional.Por eso muchas propiedades residenciales históricas de las calles céntricas han sido demolidas; o profundamente modificadas en sus fachadas para transformarse en locales comerciales, oficinas o centros de salud.
Se van los barrios.
A mediados del siglo anterior, era casi una postal santarroseña esa fisonomía de casas bajas con jardines al frente, rejas bajas y veredas anchas y arboladas. Esas características han ido cediendo terreno con el paso del tiempo ante el avance de paredones lisos, cocheras e ingresos de hormigón.En ese contexto de cambios vertiginosos viviendas como el chalet “La Nena”, y otros, funcionan como verdaderos anclajes de la memoria colectiva. Su presencia no solo ha enriquecido por décadas el paisaje diario de vecinos y peatones, sino que recuerda la riqueza arquitectónica y la escala humana con la que se concibió el crecimiento de Santa Rosa.
Obviamente no son muchas las edificaciones que son Patrimonio Histórico, y algunas que sí estaban en ese régimen se adaptaron dejando parte de la fachada como había sido originalmente. Uno caso es el edificio de Camandona (en Lisandro de la Torre y Garibaldi), que conserva la planta baja como fue siempre y se construyó en torre desde allí para arriba. Hoy se puede ver que otro lugar que está siendo modificado es el que fue el viejo almacén de Ciruelo, en Marcelo T. de Alvear y Oliver.
Pero lo cierto es que es verdad que todo cambia, de forma permanente.
En ese contexto, al menos por ahora, el emblemático chalet de 1º de Mayo y Salta seguirá siendo una referencia para quien tenga que cruzar hacia el otro lado de las vías hacia el norte.
laarena

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