Edinho Silva protagonizó la primera reacción política del entorno de Lula da Silva el sábado, horas después de que Javier Milei llamara “ladrón” y “presidiario” al brasileño en un acto de Flávio Bolsonaro en San Pablo, insultos que abrieron la peor crisis diplomática entre los dos países en las últimas décadas. Silva, uno de los hombres de mayor confianza de Lula, el presidente del Partido de los Trabajadores (PT), recibió a LA NACION en su despacho de la sede nacional del partido para una entrevista exclusiva.

A menos de 70 días de las elecciones presidenciales, Silva fue categórico: “Milei no puede venir a Brasil y atacar a las instituciones brasileñas”, advirtió. El PT presentó una denuncia para investigar el origen de los fondos del viaje del presidente argentino y no descarta que el episodio termine en sanciones e incluso en la anulación de la candidatura del primogénito del expresidente Jair Bolsonaro.

Javier Milei, Edinho Silva y Lula de Silva

En la charla, que se realizó antes de que el gobierno de Brasil decidiera desescalar el conflicto con la Casa Rosada, Silva cuestionó al bolsonarismo por sembrar dudas sobre la fiabilidad de las urnas electrónicas, explicó el repunte de Lula en las sondeos y adelantó ejes del programa para un eventual gobierno “Lula 4”. También explicó por qué el PT no logra consolidar una figura de recambio para un líder que afrontará la elección con 80 años.

−¿Qué buscan con la denuncia presentada por el viaje de Milei?

−Es una respuesta política y también jurídica. Milei es jefe de Gobierno, no puede confundir sus atribuciones con las de un militante político. Puede venir a Brasil y decir lo que piensa, pero no puede atacar a las instituciones brasileñas: eso es inédito en la historia de los dos países. Queremos saber el origen de los recursos de su viaje. Si fue dinero privado, no hay problema. Pero si hubo dinero público, la ley brasileña prohíbe que otro país interfiera en nuestro proceso electoral, eso es un delito.

−¿Cuáles serían las consecuencias si se comprueba eso?

−Podría haber hasta la anulación de una candidatura, según cómo la Justicia electoral encuadre el hecho. Dinero externo usado para interferir en la campaña brasileña hiere nuestra soberanía y nuestra concepción de equidad en la disputa electoral, principios que la legislación brasileña aprecia. Espero que el Ministerio Público investigue y que la Justicia electoral actúe con la dureza que el caso merece.

Javier Milei y Flavio Bolsonaro

−¿Ve el viaje como un alineamiento ideológico entre dos políticos o como parte de una estrategia regional, con guiño de la Casa Blanca?

−Son hipótesis que hasta se pueden cruzar. Lo grave es que Milei atacó al Estado brasileño, no a un partido, y eso perjudica a las empresas y trabajadores argentinos que viven de esa relación comercial, con Brasil como principal socio comercial de la Argentina. Si quiere reproducir la agresividad de Trump, que sepa que Trump no representa a todo Estados Unidos, así como Milei no representa a todo el pueblo argentino. De la misma forma, los aranceles son instrumentos para equilibrar el comercio, no para tomar represalias políticas, y las grandes tecnológicas no pueden convertirse en herramientas de injerencia. Los gobernantes pasan, los países quedan. Si Milei no entiende eso, no tiene estatura para el cargo que ocupa.

−La semana pasada, Itamaraty negó las visas de dos diplomáticos estadounidenses que vendrían, según el periódico The Washington Post, a cuestionar la legitimidad de las urnas. ¿Eso anticipa un proceso electoral que puede ser tan convulsionado como el de 2022?

−El gobierno actuó correctamente al restringir el ingreso de esos funcionarios. Brasil tiene instituciones que cuidan la democracia y recibe observadores de todo el mundo, pero para acompañar el proceso, no para interferir en él. Nosotros respetamos las elecciones de Estados Unidos aunque fueron cuestionadas por su propia dirigencia. Pedimos reciprocidad. No vamos a aceptar ninguna injerencia.

−Flávio Bolsonaro volvió a sembrar dudas sobre las urnas electrónicas en una reunión con embajadores.

−Repite el mismo libreto de su padre, que derivó en el intento de golpe de Estado del 8 de enero de 2023. Las urnas fueron auditadas por todos los organismos imaginables y nadie logró vulnerar su seguridad. El PT ganó y perdió elecciones con este sistema y nunca cuestionamos su legitimidad. Detrás de ese discurso hay una concepción autoritaria, por eso es grave.

−Las últimas semanas, diferentes sondeos mostraron un repunte del gobierno frente a la oposición, con una ventaja de unos 5 puntos aproximadamente en una eventual segunda vuelta. ¿A qué la atribuye?

−Es el gobierno con mayor volumen de entregas de nuestra historia. Tuvimos más de 1 billón de reales invertidos este semestre en el Programa de Aceleración del Crecimiento, llegamos a la meta de 3 millones de viviendas del programa Minha Casa Minha Vida, somos una economía entre las que más crecen de forma sostenible entre las 20 mayores del mundo, pudimos salir nuevamente del mapa del hambre. Entonces, cuando mejora la aprobación, mejora también nuestra proyección electoral.

−La prensa brasileña habla de un “paquete de bondades” electorales, con subsidios y prórrogas de programas por más de 180.000 millones de reales apenas en lo que va del año. ¿Es sostenible ese nivel de gasto, especialmente cuando se reclama al Banco Central que reduzca la tasa de interés?

−No son programas nuevos, son ajustes de programas que ya existían, como el Desenrola (programa de renegociación de deudas). El subsidio a los combustibles responde a una guerra que afectó la logística petrolera mundial, algo que nadie pudo prever. Nosotros queremos que baje la tasa de interés: la inflación cede, el dólar está estable y los fundamentos de la economía lo permiten.

−¿Qué diferencias tendría el programa de un eventual gobierno “Lula 4” respecto de este tercer mandato?

−Vamos a mejorar la calidad del gasto público y la productividad, y a construir alianzas internacionales sobre nuestra reserva mundial de tierras raras, con transferencia real de tecnología. Necesitamos un Estado fuerte que acompañe la adopción de la inteligencia artificial y financie a los trabajadores que pierdan su empleo por esa transformación. Y necesitamos una reforma política que fortalezca a los partidos, con voto en lista, para terminar con la lógica de las enmiendas parlamentarias (recursos millonarios del presupuesto que los legisladores pueden destinar discrecionalmente a obras en sus estados) que abre la puerta a la corrupción.

−Insisto con el ajuste fiscal: ¿esa medida que reclaman algunos sectores del mercado es vista como necesaria para un nuevo mandato?

−Es lo que te decía: la recalificación del gasto público. Tenemos que pensar una reforma del Estado y rehacer la política de exenciones impositivas del país. Hay que ver qué sectores todavía necesitan ese incentivo y cuáles no. Los beneficios fiscales no pueden ser permanentes: son transitorios para sectores en desarrollo, no privilegios eternos.

−Lula disputará esta elección con 80 años y no aparece dentro del PT un liderazgo nítido más allá de él. ¿Por qué el PT no logró consolidar un recambio?

−Es un tema que nos interpela: hace un año que estoy al frente del PT y una de nuestras prioridades es la transición generacional. Este año impulsamos una política de afiliación de jóvenes y, en este proceso electoral, estamos incentivando las candidaturas jóvenes para empezar el recambio en nuestras bancadas. Nunca vamos a producir otro Lula. Es un genio surgido de condiciones históricas irrepetibles: el declive de la dictadura, la ascensión de movimientos sociales y de él, un líder sindical que negó todo el sistema político y propuso crear un partido que representase a la clase trabajadora emergente. Nuestro desafío es que el PT esté fuerte para que otros liderazgos le den continuidad a este proyecto. Como dice el propio Lula: “mi sucesor no será un nombre, será el PT”.

​Edinho Silva no descarta que el episodio termine en la anulación de la candidatura del rival de Lula da Silva y lanza nuevas críticas al argentino  

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