VILLA GESELL.- Lucía Sosa, sospechada y detenida tras la muerte de su hija de 2 años ocurrida hace una semana en su casa de esta ciudad, se negó a declarar en la indagatoria que afrontó como imputada por el delito de abandono de persona agravado por el vínculo.
La mujer evitó aportar a la Justicia su versión de los hechos y, casi al mismo tiempo, tampoco se logró la planeada declaración de su hijo de 4 años mediante el mecanismo de Cámara Gesell. Se lo había convocado para este martes al mediodía para intentar saber qué fue lo que vio ya que, en principio sería el único testigo de los momentos previos a la muerte de su hermana menor.
Asistida por un defensor oficial, Sosa se amparó en su derecho de no declarar. También habría manifestado a su representante su intención de evitar que se le tome declaración a su hijo.
La detención de Sosa se concretó este lunes por la tarde y se justificó por posible riesgo de entorpecimiento de la investigación en curso. La mujer acarrea su tercera muerte entre nueve hijos que tuvo. En 2013 había fallecido Candela, de seis meses, y en 2016 Yazmín, de 11 meses. Por este último caso estuvo detenida dos años, sospechada de homicidio y abuso sexual junto a Gerardo Picart, su pareja. Ambos fueron absueltos.
La suspensión del testimonio del menor derivó de la recomendación de la psicóloga que avanzó con una entrevista previa y consideró que el niño no estaba en condiciones de afrontar esta instancia.
Según e pudo conocer, llegó a la sede judicial algo descompuesto y a criterio de la perito no estaba “emocionalmente apto” como para conducirlo hacia un escenario en el que pueda aportar algún detalle de lo ocurrido en el interior del domicilio, donde supuestamente Isabella, la niña que iba a cumplir 3 años en esta semana, se ahogó mientras tomaba leche con una mamadera. Todo indicaría que la tragedia pasó en ausencia de la madre y es ese un detalle mínimo, pero trascendental que el niño –se estima- podría aclarar en su declaración.
El fiscal Juan Pablo Calderón fue notificado de ambas situaciones y deberá avanzar con la causa con la serie de testimonios recabados entre familiares de los padres de Isabella, allegados y vecinos. Para este miércoles también está convocado a declarar el hijo varón mayor de Sosa. Se llama Lucas, vive en Mar del Plata, tiene 17 años y este fin de semana recurrió a los medios para denunciar maltratos de su madre y Picard, de quien el adolescente sospecha que no es su padre biológico.
Héctor Aguirre, padre de Isabella y el nene de 4 años, también está siendo investigado pero por averiguación de causal de muerte. Sigue en libertad y en principio cada vez más cerca de quedar al margen de la acusación a partir de elementos de prueba que se vienen sumando en el expediente.
La investigación pudo probar que el padre de la menor fallecida no estaba en la casa cuando se produjo la tragedia. Dijo que en esos momentos había ido hasta la sede de su obra social a buscar unos cupones de atención médica. Cámaras de seguridad permitieron probar su recorrido y confirmar que al momento de la emergencia de su hija estaba a varias cuadras de su domicilio.
Precisamente, al regresar, fue quien se encontró con la nena en crisis. El propio Aguirre comentó este lunes por la noche, ante los medios, que la vio sobre la cama y le tomó el pulso. “Para mí ya estaba muerta”, dijo. La tomó en brazos y junto a su mujer corrieron a pedir ayuda. Llegaron hasta un taller mecánico que hay en la esquina de su casa y un cliente se ofreció a llevarlos en su auto al Hospital Municipal de Villa Gesell.
Aguirre sostiene que su mujer estaba como en shock y que no terminaba de reaccionar. De ese viaje hasta la guardia de centro sanitario surge un dato incorporado al expediente. La niña iba en brazos de Sosa y en la desesperación su marido le pidió que intente ponerla boca abajo para ver si vomitaba y reaccionaba. La respuesta de la mujer, según fuentes de la investigación, fue que no quería mancharle el auto a quien los estaba trasladando.
“Para mí fue un accidente”, insistió luego el padre de la nena, que evitó hacer referencias condenatorias hacia la madre de su hija. Sí reconoció que desconocía “en absoluto” el historial que tenía con sus hijos. No sabía que dos hijas de su pareja habían fallecido hace años y se sorprendió tanto o más cuando vio a Lucas por televisión contar las cosas tremendas que dice haber vivido con su madre y quien decía ser su padre.
Entre los vecinos de la pareja hay enorme malestar, señalan cuestionamientos a la mujer. A comienzos de semana se estaba gestando una protesta que podría tomar forma de marcha callejera y manifestación frente al domicilio de Sosa, que se había encerrado allí con su esposo. Esa movilización quedó en pausa apenas se supo que ella fue detenida.
La Justicia sigue a la espera de una ampliación del resultado de la autopsia, que en principio dejó como constancia y primera certeza que Isabella murió por una asfixia obstructiva. Podría haber sido con leche, ya que los médicos que la atendieron en la guardia y le realizaron reanimación cardiopulmonar –ingresó ya en paro cardíaco- le colocaron una sonda y lograron evacuar algo de líquido que tenía retenido en un tramo de su sistema respiratorio.
Espera el fiscal Calderón por estudios histopatológicos y análisis toxicológicos que le permitirían tener más información sobre el estado de la menor al momento de su muerte. En por lo menos uno de los anteriores fallecimientos de hijas de Sosa hubo presunción de presencia de estupefacientes en la víctima. Finalmente esa hipótesis no se confirmó.
La mujer había sufrido el fallecimiento de otras dos hijas y por uno de esos casos fue juzgada por homicidio y absuelta por el tribunal

Más historias
Un adolescente neerlandés murió tras el vuelco de una lancha en el lado brasileño de las Cataratas del Iguazú
Marc Cucurella cumplió la promesa: el impresionante tatuaje que se hizo de la cara de Luis de la Fuente
Cuándo son las elecciones en Brasil: cómo están Lula y Bolsonaro en las encuestas