Un informe de la Fundación para el Desarrollo Humano Integral adviertó que la situación de calle se ha transformado en una problemática federal y multidimensional. En La Pampa, el último relevamiento nacional contabilizó 16 personas en Santa Rosa y General Pico, aunque especialistas sostienen que la cifra no permite dimensionar por sí sola el fenómeno. “La situación de calle no empieza cuando una persona duerme en la calle”, planteó Daniela Valiente, integrante de la Fundación, en diálogo con Radio Textual (por Radio Kermés).

La situación de calle dejó de ser una problemática asociada exclusivamente a las grandes ciudades y atraviesa, con diferentes características, a todo el país. Esa es una de las principales conclusiones del informe “Situación de Calle en Argentina 2026”, elaborado por la Fundación para el Desarrollo Humano Integral, que busca aportar información para el diseño de políticas públicas.

En diálogo con Radio Textual, Daniela Valiente, integrante de la Fundación y participante del trabajo, destacó la necesidad de construir una mirada federal sobre el fenómeno y advirtió que el problema comienza mucho antes de que una persona termine durmiendo en la vía pública.

“Muchas veces cuando hablamos de situación de calle pensamos únicamente que la problemática atraviesa el conurbano bonaerense, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires o la provincia de Buenos Aires, pero la realidad es que es una problemática que atraviesa todo el país, aunque se exprese de manera diferente en cada territorio”, señaló.

La situación en La Pampa

En el caso pampeano, Valiente puso en discusión los diferentes registros existentes. Según recordó, el Censo Nacional 2022 del INDEC había relevado 10 personas en situación de calle en La Pampa, mientras que el relevamiento nacional realizado posteriormente registró 16 personas en Santa Rosa y General Pico.

El relevamiento nacional, realizado en 2026, registró 9.421 personas en situación de calle en 19 provincias y ubicó a La Pampa como la jurisdicción con menor cantidad de casos relevados, con 16 personas. El operativo se realizó en una misma noche y combinó observación con entrevistas voluntarias.

Sin embargo, Valiente pidió no comparar mecánicamente las cifras porque los relevamientos no utilizaron necesariamente las mismas metodologías ni las mismas bases de datos.

“Hay que tener cierta cautela respecto a cómo comparar estos datos porque no utilizan la misma metodología, no tienen las mismas bases de datos y los resultados difieren de algunos que llevan a cabo las organizaciones sociales”, explicó.

La integrante de la Fundación recordó además que el Relevamiento Nacional de Personas en Situación de Calle (Renacalle), realizado en 2023 por organizaciones sociales, universidades y equipos vinculados a la temática, había detectado personas en situación de calle en lugares donde los registros oficiales no las contabilizaban.

Por eso, consideró que el número de personas que efectivamente atraviesan esta problemática puede ser superior al que muestran los relevamientos puntuales.

“La situación de calle empieza mucho antes”

Uno de los principales planteos del informe es que la situación de calle no debe medirse únicamente a partir de quienes pasan la noche en la vía pública.

“La situación de calle no empieza cuando una persona duerme en la calle. Empieza cuando una familia ya no puede sostener un alquiler, cuando pierde el trabajo, cuando aparecen diferentes problemáticas de salud, de consumo problemático, situaciones de violencia”, explicó Valiente.

Desde esa perspectiva, la Fundación define a la situación de calle como una problemática multidimensional, que requiere respuestas que excedan la entrega de un lugar para dormir o una asistencia económica puntual.

En ese sentido, también cuestionó la falta de información sobre las personas que actualmente se encuentran en riesgo de quedar en situación de calle.

“No tenemos información de quiénes son esas personas que se encuentran en riesgo de situación de calle”, señaló, y consideró que el Estado debería cruzar datos sobre ingresos, disponibilidad habitacional y otras variables para poder anticiparse al problema.

De los hombres solos a familias, mujeres y adultos mayores

Otro de los aspectos que destaca el informe es el cambio en el perfil de las personas afectadas.

“Antes era cierto que el predominio eran varones solos, adultos. Hoy se puede observar que no solamente son varones quienes se encuentran en esa situación, sino que hay más familias, hay mujeres, aparecen muchos adultos mayores en esa situación, aunque su jubilación no les alcanza y no pueden pagar el alquiler”, explicó Valiente.

También aparecen niños, niñas y adolescentes, en muchos casos vinculados con la ruptura de vínculos familiares y la pérdida de las redes de contención.

A nivel nacional, el relevamiento oficial de 2026 registró un 83% de varones y 17% de mujeres, mientras que el 92% de las personas relevadas eran mayores de 18 años.

El caso de Santa Rosa

Valiente también hizo referencia a la respuesta existente en Santa Rosa. En particular, señaló la existencia de un refugio vinculado a la Iglesia y con participación del Estado municipal, pero cuestionó que el dispositivo esté orientado exclusivamente a hombres.

Según planteó, esto deja a mujeres que atraviesan situaciones de vulnerabilidad sin una alternativa adecuada. “Una mujer que quizás está atravesando una situación de violencia hoy tiene que elegir convivir con esa persona porque no hay un espacio donde la puedan alojar por otra situación de calle”, advirtió.

El refugio Betania surgió en Santa Rosa en 2024 luego de la muerte por hipotermia de un hombre que se encontraba en situación de calle. El espacio fue impulsado por voluntarios de la Iglesia Católica y Cáritas, y se acondicionó para brindar alojamiento nocturno, comida, higiene y desayuno.

En mayo de 2024, José Costa, de 52 años, murió luego de ser encontrado en situación de calle y con hipotermia en una zona de la capital pampeana. El caso impulsó la creación del refugio.

Valiente utilizó justamente ese antecedente para cuestionar la lógica de intervención basada en la emergencia: “Es el Estado llegando tarde a una situación que podría prever si tiene la decisión política de poder visibilizarla y relevar correctamente lo que sucede con la población en calle”.

Alquileres, desalojos y riesgo habitacional

Durante la entrevista también se abordó el impacto que pueden tener las dificultades para acceder a una vivienda y los mecanismos de desalojo sobre el crecimiento de la población en riesgo.

Valiente sostuvo que una persona puede pasar rápidamente de una situación de vulnerabilidad habitacional a perder completamente su vivienda, especialmente en un contexto de alquileres más inestables, empleos precarizados y mayores dificultades para demostrar ingresos.

“El aumento de las personas en situación de calle es notorio. El perfil de la población también se modifica”, afirmó.

En ese marco, destacó que las políticas de alquiler social o vivienda social pueden ser útiles para determinados sectores, pero no alcanzan para resolver la totalidad del problema.

“Insistimos que la situación de calle no es únicamente habitacional sino que tiene que ser acompañada con propuestas integrales”, remarcó.

“Siempre vamos a estar trabajando sobre la emergencia”

Para Valiente, una de las principales falencias es la ausencia de un sistema de información que permita conocer no solo cuántas personas están en la calle, sino también por qué llegaron a esa situación, cuánto tiempo llevan allí, qué problemas atraviesan y quiénes se encuentran en riesgo de llegar a ella.

“Si el Estado no se ocupa de poder relevar y sistematizar esa información y que después también nos permita hacer una trazabilidad de la problemática, siempre vamos a estar trabajando sobre la emergencia, siempre se va a estar trabajando sobre lo inmediato”, sostuvo.

La advertencia, según la Fundación para el Desarrollo Humano Integral, es que la situación no se limita a perder un techo: implica también la ruptura de las rutinas familiares, la pérdida de los vínculos barriales, la escuela de los chicos, el trabajo y las redes sociales.

“Es muy complejo pensar qué impacto tiene para esa niñez haber transitado o haber vivido en situación de calle”, señaló Valiente.

En ese sentido, concluyó que el desafío no es solamente contar a quienes ya están en la calle, sino identificar y acompañar a quienes están llegando al límite de perder su vivienda.

“No es solamente el aumento a nivel de números, sino poder construir qué impacto tiene para esa niñez haber transitado o haber vivido en situación de calle”, planteó.

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