Lo que se ve a ambos lados del artista Alkent Pozhegu son semillas. Granos y semillas a los que, con paciencia y no sabemos durante cuánto tiempo, fue haciendo tomar la forma de dos de los rostros más convocantes del momento: los de Lionel Messi y el delantero español Lamine Yamal. La obra, arte efímero como todo arte urbano que se precie, se plasma sobre el piso de la ciudad de Gjakova, en Kosovo. Lo que captura la imagen es algo así como un work in progress: vemos las maquetas, las pinturas, las huellas del trabajo. Son cientos de kilómetros los que separan a este rincón kosovar de la ciudad de Nueva York, donde el domingo las selecciones de España y la Argentina competirán por la Copa del Mundo. A la hora en que todo el planeta ponga sus ojos en el último partido del Mundial, la obra de Pozhegu participará a su modo.
Lo que se ve a ambos lados del artista Alkent Pozhegu son semillas. Granos y semillas a los que, con paciencia y no sabemos durante cuánto tiempo, fue haciendo tomar la forma de dos de los rostros más convocantes del momento: los de Lionel Messi y el delantero español Lamine Yamal. La obra, arte efímero como todo arte urbano que se precie, se plasma sobre el piso de la ciudad de Gjakova, en Kosovo. Lo que captura la imagen es algo así como un work in progress: vemos las maquetas, las pinturas, las huellas del trabajo. Son cientos de kilómetros los que separan a este rincón kosovar de la ciudad de Nueva York, donde el domingo las selecciones de España y la Argentina competirán por la Copa del Mundo. A la hora en que todo el planeta ponga sus ojos en el último partido del Mundial, la obra de Pozhegu participará a su modo.

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