Minutos después del triunfo de Argentina por 2 a 1 frente a Inglaterra, la expresidenta Cristina Kirchner salió al balcón de su departamento para saludar a los militantes que permanecían concentrados en las inmediaciones del edificio en la calle San José 1111 del barrio de Constitución, donde cumple prisión domiciliaria.
Mientras respondía a los cánticos y saludaba a los presentes, sobre la fachada se proyectó la silueta de las Islas Malvinas acompañada por la leyenda: “Son Argentinas”. La imagen combinó tanto el festejo deportivo como el histórico reclamo de la soberanía, en una disputa que dio que hablar en los últimos días.
La escena se produjo apenas un día después de la controversia que generó la decisión del gobierno de Javier Milei de avalar la prohibición del ingreso de banderas, camisetas y otros elementos con referencias a las Islas Malvinas durante el encuentro entre la Argentina e Inglaterra, disputado en Atlanta.
La restricción había sido confirmada por la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, luego de una reunión con representantes del FBI, la FIFA y autoridades británicas para coordinar el operativo de seguridad del partido, considerado de “alto riesgo”. Según explicó la funcionaria, la FIFA encuadró las referencias a Malvinas dentro de los mensajes políticos o provocativos cuya exhibición está prohibida en los estadios.
La decisión desató una fuerte reacción de dirigentes opositores de distintos espacios. Desde Unión por la Patria, el radicalismo, el peronismo y el socialismo y la izquierda cuestionaron la postura del Gobierno y sostuvieron que la defensa de la soberanía argentina sobre las islas no puede ser considerada una provocación política.

Entre las críticas, la diputada de Unión por la Patria Paula Penacca sostuvo que “prohibir el ingreso de la bandera de Malvinas es prohibir el ingreso de la bandera argentina”, mientras que el radical Pablo Juliano acusó al oficialismo de ceder ante el Reino Unido y recordó que el reclamo por las islas es una política de Estado sostenida desde 1833.
En el mismo sentido se pronunciaron Natalia de la Sota, Gabriela Estévez, Esteban Paulón, Gabriel Solano y el exdiputado Alejandro “Topo” Rodríguez, quienes reclamaron al Gobierno revisar la medida.
En ese contexto, la aparición de Cristina Kirchner adquirió una fuerte carga simbólica. La imagen se produjo mientras la militancia celebraba el triunfo del seleccionado, que remontó el resultado con un gol de Enzo Fernández y otro de Lautaro Martínez en tiempo de descuento para avanzar a la final del Mundial, donde enfrentará a España el próximo domingo.

A los pocos minutos del final de la victoria ante Inglaterra, un puñado de futbolistas de la albiceleste, sobre todo el mediocampista Giovani Lo Celso, colocaron sobre el césped una bandera blanca con letras negras que decía, contundente: “Las Malvinas son argentinas”.
Si bien en los días previos al partido, el propio entrenador, Lionel Scaloni, se encargó de bajar la tensión, diciendo que sólo se trataría de un encuentro de fútbol, internamente muchos jugadores lo vivieron con otros condimentos. Y quedó demostrado en el mensaje que dieron algunos jugadores, a través de la bandera colocada en una de las áreas.
La expresidenta celebró la victoria de la selección frente a Inglaterra por semifinales

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