Mientras el mundo habla de la semifinal del Mundial 2026, también empezó a hablar, de forma bastante inesperada, de cíclopes, sirenas y una tal Penélope que muchos no terminaban de ubicar.
Christopher Nolan estrena el 16 de julio La Odisea, filmada íntegramente con cámaras IMAX 70 mm, un hito técnico que ningún largometraje narrativo había conseguido hasta ahora. La premiere en Londres ya dejó reacciones casi unánimes de asombro y salas agotadas semanas antes del estreno.
Las búsquedas de «Odisea» en la Argentina crecieron un 150% en la última semana respecto del mismo período del año pasado. Y los nombres que más despertaron interés fueron Zendaya, Anne Hathaway y… Helena de Troya.
Como pasa siempre que alguien toca un clásico, también apareció la polémica por el casting en redes. No es el tema de esta nota. La pregunta es otra: cómo un poema de 3.200 años, que nunca dejó de circular en la cultura, puede volver a ocupar de repente el centro de la escena.
Detrás de cámara durante el rodaje de «La Odisea», filmada íntegramente en IMAX 70mm.Héroe no es superhéroe
También vale la pena señalar que «héroe» en Homero no se parece en nada a superhéroe. Los héroes de la Guerra de Troya eran llamados así por ser hombres libres, de estatus lo bastante alto como para tener armas y pelear: ser héroe era, en el fondo, un privilegio de clase. No es superior ni mágico: es cualquiera que se destaca.
Ni siquiera Odiseo quería ir a Troya: se hizo pasar por loco para evitarlo, aunque no le sirvió de nada. Y lo que persiguen, en el fondo, no es la gloria sino el «nóstos», el regreso a casa -la palabra griega que le dio origen a «nostalgia»-.
La Odisea, embrión de la democracia
«La Odisea hace heroico un regreso: los diez años en Troya y los diez que tarda Odiseo en volver a Ítaca, su casa», explica Esteban Bieda, investigador del Conicet y docente de la Universidad de Buenos Aires, especializado en filosofía y literatura antiguas. «El héroe, sin poderes extraordinarios, se enfrenta con su astucia a bestias extraordinarias.»
Odiseo, de regreso en Ítaca, se enfrenta a los pretendientes de Penélope. Cerámica griega. Como en El gran truco (The Prestige), donde Nolan convierte el engaño en parte del espectáculo, también en La Odisea el verdadero poder está en el artificio. Bieda, autor de Aristóteles y la tragedia (Altamira, 2008), explica que Ulises no vence al cíclope Polifemo a los golpes: lo vence con una trampa de lenguaje.
Le dice que se llama «Nadie», una palabra que en griego suena prácticamente igual que «Odiseo»: le revela y le oculta, al mismo, tiempo quién es. El mejor truco.
Después lo emborracha, le clava una estaca en el único ojo y escapa mientras el gigante grita a los otros cíclopes que «Nadie» lo está atacando -y, por supuesto, «nadie» acudirá a ayudarlo.
Matt Damon y Zendaya en una escena de la película.Bieda va incluso más lejos: «La barbarie que Homero les asigna a los cíclopes no es solo que sean brutos, sino que ‘no hacen asambleas’ para discutir sus decisiones, el embrión mismo de la democracia. Ocho siglos antes de que Aristóteles dijera que el ser humano es un animal político, Homero ya lo estaba narrando».
Penélope no espera, resiste
Si hay un personaje que esta nueva versión pone bajo una luz distinta -con Anne Hathaway, a quien la crítica ya viene destacando como una de las revelaciones del elenco- es Penélope.
«Penélope es también una mujer heroica«, señala Bieda. «La espera de Penélope es activa: actúa contra los pretendientes que la acosan permanentemente para desposarla.»
Atenea le muestra a Odiseo la isla de Ítaca, irreconocible bajo la niebla al despertar. Grabado antiguo. Hay otra Penélope dando vueltas por la cultura popular, muy distinta y hermanada: la que canta Joan Manuel Serrat, una mujer que también espera -aunque en un andén de tren y no frente a un telar- a un amor que promete volver.
Dos Penélopes separadas por casi tres mil años que comparten la paciencia. No como derrota, sino como una forma de resistencia.
Helena, la que vuelve a ser reina
El otro nombre que explotó en las búsquedas esta semana -creció 300% en la Argentina- es Helena de Troya, interpretada en la nueva película por Lupita Nyong’o.
«El personaje de Helena porta belleza e inteligencia, y una vez rescatada, a pesar de su ‘traición amorosa’, no es castigada: vuelve a ser reina«, apunta Bieda. Es un detalle que se pierde fácil en la versión resumida del mito, la que reduce a Helena a la cara que lanzó mil barcos.
Homero, en cambio, la devuelve al trono y al lecho de Menelao. Helena logra el perdón durante la travesía marítima de regreso a Grecia, cuando le muestra los pechos a su esposo: frente a ese gesto, Menelao la perdona. Otra mujer empoderada.
Nolan ya venía haciendo esto
Nolan lo sabe: la desmitificación del héroe que hace La Odisea -alguien que llora, que miente, que se hace pasar por loco y mendigo en su propia casa- es lo mismo que ya había hecho con Batman en The Dark Knight, la película que lo consagró: un héroe que no es invencible, sino todo lo contrario.
Y después, la estructura. La Odisea no arranca «al principio»: empieza in medias res, en la mitad de la historia. Reconstruye el pasado en flashbacks contados por el propio Odiseo.
Y eso es una marca de Nolan: en Memento cuenta la historia al revés, en Oppenheimer alterna el testimonio ante el comité de seguridad con el pasado que lo explica, en Dunkerque entrelaza tres líneas temporales. Y, sobre todo, en Tenet invierte la flecha del tiempo, con personajes y objetos que se mueven hacia atrás
Toda una carrera usando estructuras de «tiempo roto» en tanques de Hollywood y Homero ya lo había hecho tres mil años antes de que existiera la palabra «flashback».
La Odisea nunca dejó de reescribirse
Antes de Nolan, el mito ya había sido saqueado, versionado y vuelto a contar mil veces. Alcanza un repaso rápido:
- El Ulises de James Joyce y buena parte del modernismo de Virginia Woolf y Ezra Pound.
- Dónde estás, hermano, de los hermanos Coen, que trasplanta a Odiseo a la Gran Depresión estadounidense.
El músico Nick Cave, autor de una microversión de «La Odisea» donde el cíclope es un fan pesado que pide un autógrafo.- La ópera El regreso de Ulises a su patria, de Monteverdi.
- El nadador, el gran cuento de John Cheever donde un Odiseo de barrio residencial vuelve a su casa nadando de pileta en pileta, para descubrir, al llegar, que todo está frío y es demasiado tarde.
- Las microversiones de Nick Cave (donde el cíclope es un fan pesado que pide un autógrafo), Augusto Monterroso (un Odiseo y una Penélope de matrimonio en crisis que se engañan mutuamente) y Dorothy Parker (una Penélope que se hartó de esperar).
- Penélope y las doce criada, de Margaret Atwood, que narra el mito a partir de las criadas asesinadas por Odiseo y Telémaco.
A esa lista, esta semana, se le suma un nombre nuevo: Christopher Nolan.
El cíclope: de Eastwood a los Minions
Hasta un chico podría notar que la cicatriz con la que Penélope reconoce a Odiseo es abuela directa de la cicatriz de Harry Potter. Y Clint Eastwood construyó buena parte de su mito de «el hombre sin nombre» sobre el mismo truco que usó Ulises contra el cíclope: «ser Nadie» para poder ser cualquiera.
En la literatura argentina, ese aliento homérico también aparece: en Distancia de rescate, de Samanta Schweblin, hay un mundo de Penélopes protectoras y hombres ausentes; en el cuento Hoy temprano, de Pedro Mairal, hay una odisea sin frenos entre la adolescencia y la adultez.
Los Minions de «Minions & Monstruos», la película donde también aparece un cíclope.
El cíclope, de hecho, sigue vivo hasta en el cine más chico de la cartelera: en Minions & Monstruos, el estreno animado de este año, un gigante de un solo ojo es el jefe al que responden los Minions, y termina protagonizando gags de golpes y caídas dignos de dibujito. Polifemo todavía hace reír, aunque ya no dé miedo.
El poeta griego Constantino Cavafis lo resumió mejor que nadie en Ítaca: lo que importa no es llegar, sino todo lo que uno aprendió en el camino de vuelta.
Ulises venció al cíclope diciendo que no era nadie. Tres mil años después, el mito sigue: nadie lo nombra, y sin embargo está en todos lados. El 17 de julio, cuando se apaguen las luces para ver a Zendaya y a Nolan, el que va a estar ahí, otra vez, sin que casi nadie lo note, es Homero.

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