Eran las cinco de la tarde en una residencia geriátrica cuando una enfermera se acercó a la habitación de un matrimonio para entregarles la medicación. Golpeó la puerta, pero nadie respondió. La entreabrió con cuidado y los encontró bajo la ducha, juntos. Sin decir una palabra, volvió a cerrarla y regresó al office. Dudó unos segundos y decidió volver media hora más tarde. “Entendió que seguramente ese era el mejor remedio que podían estar recibiendo en ese momento”, recuerda Carolina Díaz, especialista en geriatría y gerontología y directora médica de Centro Hirsch, donde ocurrió la escena hace algunos años. La anécdota resume una realidad, y es que la sexualidad, aunque con otros condimentos y otra intensidad, puede formar parte, también, esa etapa de la vida.
Lejos de apagarse, el deseo puede transformarse. El erotismo adquiere nuevas formas, el encuentro deja de depender exclusivamente del rendimiento físico y gana espacio la intimidad, la complicidad y la conexión emocional. Al mismo tiempo, el organismo atraviesa cambios reales, como la menopausia, la disminución de la testosterona, las enfermedades crónicas o el uso de determinados medicamentos, que pueden afectar la respuesta sexual, aunque hoy existen múltiples alternativas para compensarlo. El desafío, coinciden especialistas consultados por LA NACION, es dejar atrás la idea de que una vida sexual plena tiene fecha de vencimiento.
Nueva vejez
Para el médico psiquiatra y psicoanalista José Eduardo Abadi, estamos atravesando un cambio cultural profundo. “Asistimos al nacimiento de una nueva vejez”, afirma. Ya no alcanza con pensar esta etapa como un tiempo de pérdidas o de retirada, las personas mayores construyen proyectos, forman nuevas parejas y viven la sexualidad desde otro lugar.
Según explica, durante décadas la sexualidad en la vejez quedó asociada al recuerdo de lo vivido. Hoy, en cambio, muchas personas mayores vuelven a sentirse atractivas, deseadas y con posibilidades concretas de construir vínculos.

“La sexualidad ya no es aquello que una persona mayor vivió, sino aquello que vive. Esa transformación también modifica la relación con el propio cuerpo. Se lo cuida distinto, se lo mira distinto y también cambia la manera de mirar el cuerpo de los otros. Allí vuelve a aparecer el atractivo como motor del deseo. No hay que vivir el presente como si fuera una pérdida. Es otro tiempo de la vida. Algunas cosas ya no pueden hacerse igual y otras aparecen por primera vez”, sostiene Abadi.
Pero para quienes hace años se alejaron del deseo, el desafío no depende únicamente de una decisión individual. También influye el entorno. “Si una persona vive en un micromundo donde el prejuicio define que la sexualidad terminó, ese contexto se vuelve absolutamente limitante”, afirma el experto. Por eso considera fundamental generar espacios de encuentro, conversación y vínculos donde el erotismo deje de ser un tema prohibido. “Hay que salir del prejuicio que define como verdadero algo que ya no lo es”, resume.
Reaprender la sexualidad
El psicólogo, sexólogo y terapeuta de parejas Patricio Gómez Di Leva propone cambiar la pregunta. Antes de discutir si es posible disfrutar de la sexualidad después de los 70, dice, primero hay que redefinir qué entendemos por una buena vida sexual.
“No es lo mismo la sexualidad de los 40 que la de los 80. Cambia el cuerpo, cambia el deseo, cambian los intereses, pero eso no significa que sea mejor o peor”, explica Di Leva.

Para él, una buena sexualidad es aquella que permite conectarse con uno mismo, con el otro, con el cuerpo y con el placer de manera positiva. Y eso requiere aprendizaje permanente. “La sexualidad se aprende durante toda la vida, pero que el deseo desaparece con los años es absolutamente un mito”, afirma.
Lo que suele modificar el deseo, explica, son otras variables: problemas de pareja, estrés, enfermedades, mandatos culturales o experiencias negativas acumuladas durante la vida. Por eso insiste en cuestionar esas ideas heredadas que terminan condicionando el disfrute. También cambia el modo de medir una vida sexual satisfactoria. “Con el tiempo se empieza a elegir mucho más la calidad que la cantidad”, resume.
El cuerpo también habla
Aunque el deseo tenga una fuerte dimensión psicológica y emocional, existen cambios biológicos concretos que pueden afectar la respuesta sexual.
La doctora Agustina Starvaggi, médica ginecóloga especialista en climaterio del Hospital Italiano de Buenos Aires, explica que uno de los problemas más frecuentes en las mujeres es el síndrome genitourinario de la menopausia. La disminución de estrógenos provoca sequedad vaginal, pérdida de elasticidad y dolor durante las relaciones sexuales, una de las principales causas por las que muchas mujeres dejan de tener relaciones.
“La buena noticia es que tiene tratamiento”, señala. Los estrógenos locales, en forma de óvulos o cremas, son la estrategia con mayor respaldo científico y pueden utilizarse incluso en mujeres que no pueden recibir terapia hormonal sistémica.
Además, considera que todavía existe cierto edadismo dentro del propio sistema sanitario. “Nunca es normal resignarse a vivir con angustia o sin satisfacción sexual solamente por la edad”, sostiene, y remarca que los profesionales deberían preguntar activamente sobre estos síntomas durante las consultas.

Además de los cambios hormonales, Díaz explica que enfermedades como la hipertensión, la enfermedad coronaria o la diabetes pueden afectar la respuesta sexual al comprometer el flujo sanguíneo o provocar daño vascular y neurológico. También la artrosis, los trastornos neurológicos y las secuelas de un accidente cerebrovascular (ACV) pueden limitar la actividad sexual por dolor o dificultades motoras. A esto se suma que algunos psicofármacos pueden disminuir la libido y que la polifarmacia, frecuente en los adultos mayores, puede generar interacciones que repercutan sobre la respuesta sexual.
En los hombres, una de las consultas más frecuentes es la disfunción eréctil. Sin embargo, el cardiólogo Hernán Krimer advierte que reducirla a un problema exclusivamente sexual puede ser un error. “La disfunción eréctil muchas veces es una manifestación temprana de enfermedad vascular”, explica.

En cuanto al tratamiento de la disfunción eréctil, hoy existen alternativas farmacológicas eficaces que permiten mejorar la función sexual en muchos pacientes. Tanto el sildenafil como el tadalafilo son tratamientos eficaces, aunque cumplen funciones diferentes: el primero suele utilizarse “a demanda” y tiene una duración más corta, mientras que el segundo puede mantenerse activo hasta 36 horas e incluso administrarse diariamente, favoreciendo una mayor espontaneidad.
Ambos pueden utilizarse con seguridad en personas con enfermedad cardiovascular estable, pero están contraindicados en quienes reciben nitratos. Además, Krimer recuerda que ninguno aumenta el deseo sexual.
¿Están preparados los geriátricos?
“El derecho a una vida sexual activa y a la intimidad no debería perderse por la edad ni por vivir en una institución”, afirma Díaz. Sin embargo, reconoce que la mayoría de los geriátricos aún no está preparada para acompañar estas situaciones. “Faltan protocolos escritos, capacitación del personal, criterios claros para evaluar la capacidad de consentir y, sobre todo, espacios de privacidad”, agrega.
Cuando dos residentes comienzan una relación afectiva, explica, el objetivo del equipo de salud no debería ser impedirla, sino garantizar que exista consentimiento, respeto y condiciones adecuadas para vivirla.
La escena de aquella pareja bajo la ducha resume ese desafío. Más que una situación incómoda, fue la confirmación de que respetar un momento de intimidad puede ser tan importante para la calidad de vida como cualquier otro tratamiento.
El envejecimiento modifica el organismo, pero también las formas de vincularse y de buscar placer; qué ocurre con la respuesta física, qué alternativas hay para mejorarla y por qué el principal obstáculo muchas veces son los prejuicios

Más historias
España igualó el invicto de Argentina, selló un récord histórico y es semifinalista del Mundial 2026
Quién se va de Gran Hermano este lunes, según las encuestas
España vs. Bélgica, EN VIVO por el Mundial 2026: el minuto a minuto del partido