Si en un momento el auge de las redes sociales, que nos muestran constantemente la vida de otras personas que hacen cosas que nosotros no estamos haciendo, nos llevó a hablar de FOMO (Fear of missing out, el miedo a perderse cosas); y en otro, o mejor dicho simultáneamente, se asumía que no podemos estar en todo y por ende se rescataba el placer de que esto suceda (JOMO, joying of missing out); ahora, el miedo de que quedarse afuera llegó al ámbito laboral, y se vincula con las nuevas posibilidades que ofrece la Inteligencia Artificial (IA).

La nueva tendencia que comienza a ganar protagonismo, y que no es más que una forma de nombrar algo que comienza a suceder y resulta tan perturbador como novedoso, se denomina FOBO (Fear of Becoming Obsolete) y retrata el miedo a volverse obsoleto frente al cada vez más multifacético avance de la IA.

“Nos reemplazará la IA” dicen algunos, “se necesitarán nuevas habilidades”, destacan otros, rememorando y reconfigurando la vieja dicotomía planteada por Umberto Eco frente al avance de la cultura de masas en “Apocalípticos e integrados” respecto a la postura a tomar frente a las innovaciones tecnológicas: el pesimismo cuestionador o el optimismo acrítico.

En esta línea se inscribe el último estudio global de Adecco sobre liderazgo y futuro del trabajo, “Business Leaders Report 2026” de The Adecco Group, que señala que el 45% de “los líderes”, espera incorporar agentes de IA en los próximos 12 meses.

En tanto, son más lo que sienten que la IA los dejará afuera, que quienes creen que sus habilidades serán útiles en el futuro: solamente el 22% de estos mismos “líderes” se siente “altamente confiado” en que la organización a la que pertenece está desarrollando las capacidades de adaptabilidad y aprendizaje continuo que necesitará su fuerza laboral en el futuro.

“La irrupción de la IA está redefiniendo tareas, habilidades y carreras profesionales a una velocidad sin precedentes. En este contexto, el temor ya no es únicamente no llegar a fin de mes o sufrir agotamiento laboral, sino dejar de ser relevante en un mercado donde las competencias cambian constantemente”, explican desde Adecco.

La estrepitosa velocidad de los cambios que trae aparejada la irrupción de la IA en las empresas no se condice por lo general con una bajada clara respecto a su impacto: mientras las empresas aceleran sus inversiones en este sentido, muchas todavía no logran explicar cómo impactará esta transformación en las carreras de los trabajadores, lo que genera una nueva fuente de ansiedad e incertidumbre.

Al parecer, el panorama no termina de estar claro para estos “líderes”. De hecho, solo el 35% afirma que su “estrategia de talento” muestra claramente que la IA creará oportunidades para los trabajadores. Esta falta de claridad alimenta la incertidumbre sobre el futuro profesional y fortalece el miedo a quedarse atrás.

«Estamos observando un cambio muy profundo en las preocupaciones de las personas. Durante años hablamos del agotamiento y la sobrecarga laboral”, reconoce Victoria Loza, Directora de Recursos Humanos y Sustentabilidad Argentina & Chile en Adecco Argentina.

Y añade: “Hoy, comienza a aparecer con fuerza otro temor: el de no contar con las habilidades necesarias para seguir siendo competitivo en un mercado que evoluciona permanentemente. El desafío para las organizaciones será acompañar esa transición y generar oportunidades reales de desarrollo», señala.

Ahora bien, en este informe también se marca un contrapunto: el denominado FOBO no es necesaria o solamente producto o consecuencia de la irrupción de nuevas tecnologías. Aparece, también, cuando las personas sienten que no comprenden hacia dónde se dirige la organización ni cuál será su rol en el futuro.

El estudio revela que solo el 44% de “los líderes” considera que los trabajadores entienden cómo su trabajo contribuye al propósito y al éxito de la empresa. Esta desconexión puede afectar el compromiso, la motivación y la capacidad de adaptación frente a los cambios.

Por ende, señalan desde Adecco, cuando las personas no logran visualizar cómo evolucionará su carrera o qué habilidades necesitarán desarrollar, aumenta la percepción de vulnerabilidad frente a los avances tecnológicos.

«Las compañías que mejor están enfrentando esta transformación son aquellas que logran combinar innovación tecnológica con una estrategia clara de desarrollo de talento. La IA no elimina la necesidad de las personas; por el contrario, exige nuevas capacidades y una cultura de aprendizaje permanente. La verdadera ventaja competitiva estará en quienes logren preparar a sus equipos para ese escenario», cierra Loza.

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