Pasan los años y las actividades de la vida cotidiana comienzan a ser todo un desafío: desde abrir una botella hasta agarrar un frasco. Esto suele deberse a dolor, rigidez o pérdida de fuerza en las manos, “motivos de consulta extremadamente frecuentes en los adultos mayores”, asegura Damián Duartes Noé, jefe del servicio de Reumatología del Hospital Británico.

Según el profesional, muchas personas los atribuyen simplemente “a la edad”, pero en realidad pueden corresponder a distintos tipos de compromiso: articular (degenerativo o inflamatorio), tendinoso o neurológico. “Poder diferenciarlos ayuda a orientar el diagnóstico y decidir cuándo consultar al médico o al especialista en reumatología”.

Dolor articular en las manos

El reumatólogo explica que en este primer grupo la causa más frecuente es la artrosis: un proceso degenerativo relacionado con el desgaste y engrosamiento de algunas articulaciones. “Suele producir un dolor que la mayoría de las veces es lento y progresivo. Nosotros lo llamamos dolor mecánico. Aparece al usar las manos y causa rigidez breve por la mañana”, detalla.

Además, indica que puede producir deformidades progresivas de los dedos y dificultad para realizar tareas cotidianas, como abrir frascos o sostener objetos.

Suscribite a Buena Vida

Cada quince días, Florencia Cunzolo te cuenta lo último para cuidar tu salud y sentirte bien. Registrate acá

Por otro lado, Duartes Noé aclara que «el dolor de la artrosis es muy diferente al de la artritis», otro cuadro dentro de este grupo, totalmente distinto.

—¿Cuál es la diferencia entre artrosis y artritis?

—Cuando una articulación se inflama, le llamamos artritis. La artrosis aparece (en mayor o en menor grado) a medida que vamos creciendo. Como dijimos, es un proceso mecánico, degenerativo. En cambio, la artritis es un proceso de inflamación y puede ocurrir a cualquier edad. El de la artritis es un dolor que nosotros le llamamos inflamatorio, que no aparece al usar las manos, sino que se exacerba en el reposo.

—¿A qué se debe esta inflamación?

—La inflamación puede ser por varias razones. Una de ellas es autoinmune, por ejemplo, la artritis reumatoidea. Otra causa pueden ser las artritis cristálicas (acumulación de ciertos cristales en las articulaciones), como por ejemplo la gota u otra muy frecuente en la vejez que es la artritis cristálica por pirofosfato de calcio.

—¿En qué consiste?

—Es un proceso metabólico que acumula calcio en las articulaciones y el cuerpo reacciona porque hay algo extraño. Lo mismo que pasa en la gota, pero en ese caso se acumulan cristales de ácido úrico. Entonces, el cristal en sí no inflama, sino que lo hace nuestro sistema inmunológico que ve algo extraño en la articulación y lo ataca.

Tendones y tejidos blandos

El reumatólogo indica que el segundo grupo se refiere al compromiso de tendones y tejidos blandos de la mano. “En adultos mayores puede aparecer una dificultad para extender completamente los dedos o una sensación de tirantez en la palma. Un ejemplo típico es la enfermedad o contractura de Dupuytren, donde se forman bandas fibrosas en la palma de la mano generando dureza y contracción de uno o más dedos”, detalla. Y agrega: “Es más frecuente en personas con diabetes”.

Otra condición que explica el médico es el dedo en resorte: “A veces en los tendones se forma un nodulito y puede hacer que los dedos funcionen trabados, como que no se los puede cerrar; o si están cerrados, no se los puede abrir. Hay que ayudarse con la otra mano”. Si bien las causas exactas se desconocen, suele ser más frecuente con la edad y en las personas que trabajan mucho con las manos.

Por último, el especialista aclara que puede existir retención de líquido (edema) en las manos por causas no reumatológicas, como problemas del corazón o hipotiroidismo. Por eso resalta que es muy importante el trabajo interdisciplinario, donde los profesionales de diferentes especialidades se comunican entre sí para tratar al paciente.

Causas neurológicas

“Es muy común el síndrome del túnel carpiano. Ocurre por una compresión del nervio mediano a nivel de la muñeca y genera hormigueo, adormecimiento, dolor nocturno y pérdida de fuerza, especialmente en el pulgar, el índice y el dedo medio”, manifiesta Duartes Noé. Y agrega: “Muchas personas refieren que se les caen las cosas de la mano o que necesitan sacudirla durante la noche para aliviar los síntomas”.

Además, menciona que en personas con diabetes puede aparecer la neuropatía diabética, un problema también de los nervios periféricos capaz de producir ardor, hormigueo, pérdida de sensibilidad y debilidad.

El dolor puede ser de origen articular, tendinoso o neurológico. Foto Shutterstock.

Por supuesto, estas son solo algunas de las muchas causas de dolor, rigidez y pérdida de fuerza en las manos. Por eso el profesional resalta la importancia de realizar de manera temprana una consulta médica y, si es necesario, al especialista en reumatología. “Un diagnóstico precoz permite iniciar tratamientos que mejoran significativamente la calidad de vida, evitan problemas mayores y, en algunos casos, discapacidad”.

El tratamiento dependerá de cuál sea el problema. “Por ejemplo, si es una artrosis va a ser un tratamiento farmacológico que alivie el dolor y enlentezca el avance degenerativo articular. Siempre con la indicación del médico. Es importante no automedicarse”, enfatiza.

Y manifiesta: “Esto acompañado de un tratamiento fisiokinesioterápico. A veces también se recomienda el uso de férulas de manera intermitente para darle un reposo a la mano”.

Cómo ganar fuerza en las manos

Duartes Noé comenta que a partir de los 45 años empezamos a perder masa muscular. “Si esto sucede en las manos y le sumamos un poco de artrosis, tendrán menos fuerza y habilidad”, advierte.

De hecho, indica que todas las condiciones que mencionamos anteriormente pueden provocar disminución de la capacidad funcional de las manos, “sea por menor fuerza muscular, por debilidad, por dolor articular o por deformidad articular”.

—¿Qué tipos de ejercicios se pueden hacer para recuperar fuerza en las manos?

—En el consultorio les enseñamos a los pacientes a hacer algunos ejercicios para contraerlas y también para elongarlas. Porque si yo solo hago ejercicios para apretar, estoy fortaleciendo únicamente la parte de prensión. Y necesito también estirar esos tendones.

—¿Qué ejercicios podemos entonces hacer en casa?

—Ejercicios para lograr fuerza de manos y rango de movimiento. Por ejemplo, agarrar una pelotita de tenis blanda, que esté pinchada, y apretarla y soltarla varias veces.

Otro ejercicio puede ser pellizcar (con el primer dedo contra el pulgar) una esponja dura y soltarla.

También ejercicios con una bandita elástica: colocarla en los dedos y tratar de abrir la mano.

Y, por último, apoyar la mano en una mesa e intentar levantar el brazo sin sacarla. Ese es un ejercicio de extensión de mano. Con 5 minutos por día es suficiente.

➪¿Tenés alguna duda sobre salud y bienestar que te gustaría que abordemos en notas de la sección? Escribinos tu consulta a buenavida@clarin.com

Adblock test (Why?)

​  

About The Author