De todos los templos y santuarios japoneses que cuentan con jardín, el Parque Nacional Shinjuku Gyoen es sin duda una de las escapadas más memorables para quienes visitan Tokio, especialmente para quienes quieren escapar del ruidoso escenario urbano local. Con casi 60 ha de superficie, tiene una historia de realeza y cuenta con tres estilos de jardines diferentes.

Es un sitio ideal para picnics al aire libre, donde disfrutar de la vista

Basta tomar el subte y bajar en la estación Shinjuku y hacer un encantador camino a pie para dar con este espacio que cuenta con un conjunto de árboles que salpican el césped, un jardín centrado alrededor de un lecho de rosas, flanqueado por plátanos, y un jardín japonés tradicional, diseñado para el paseo y la contemplación.

Quienes más saben recomiendan visitar el jardín durante el otoño o la primavera El parque ofrece un oasis de tranquilidad en una ciudad multitudinaria

El espectáculo más esperado sucede durante la primavera, cuando más de mil cerezos de 65 variedades lucen sus floraciones en diversos colores. Una vez que llega el verano, las hojas vibran con distintos tonos de verde. Luego vendrá el otoño, con un follaje otoñal igual de atractivo para los visitantes.

La visita permite explorar el patrimonio histórico y cultural, gracias a obras de aquitectura que aparecen durante el recorrido

Tres en uno

El Jardín Nacional está organizado en tres zonas. La primera, la francesa, es la más romántica y se destaca por la abundancia de flores, principalmente las rosas. Es popular durante la primavera, cuando florecen la mayoría de las especies. Luego está el jardín inglés, que cuenta con variedades de cerezos, que se lucen en los meses previos al comienzo del invierno.

La presencia de agua es un elemento fundamental en los jardines japoneses

Finalmente, el jardín japonés luce sus estanques con islas y puentes, que exhibe en su ADN la historia acumulada. También se suman arbustos y árboles podados que acompañan la casa de té y un pabellón.

Hoy jardín público, fue construido como residencia de un soberano feudal

Durante la temporada del cerezo en flor, conocida como sakura, el jardín permite contemplar más de mil cerezos en flor en infinitas tonalidades de rosa

Es un lugar perfecto para vivir la tradición hanami japonesa de contemplar los cerezos en flor

Jardín imperial

La historia cuenta que el jardín fue construido como residencia privada de Naito, soberano feudal del período Edo (1603-1867). Fue recién en 1906, bajo mandato del gobierno Meiji, que el sitio se convirtió en jardín imperial. Si bien sufrió bombardeos aéreos durante la Segunda Guerra Mundial, años más tarde fue restaurado como jardín público.

Las rosas de la zona romántica son de lo más destacado del paseo

En la actualidad, el jardín sigue siendo propiedad de la familia imperial. Dado que fue muy relevante en la infancia del emperador Showa (1901-1989), cuando éste falleció fue elegido como escenario para su funeral, en 1989.

El pabellón de Taiwán fue construido para la boda del emperador Hirohito

Un poco más

Además de senderos y hermosas vistas, el jardín cuenta con un invernadero, una jungla encerrada en cristal que cuenta con una colección de orquídeas, plantas subtropicales, especies en peligro de extinción y también árboles cuyo cromatismo se renueva con el correr de las estaciones.

Construcciones históricas a lo largo del paseo

A los numerosos edificios históricos del jardín se suman restaurantes y cafeterías, así como una tienda de regalos con dulces inspirados en las estaciones y la naturaleza japonesas. Todos los recursos del paisajismo japonés se disfrutan en este espacio único y bucólico, el escenario perfecto para todas las fotos.

​Tiene casi 60 hectáreas, más de mil cerezos y rincones pensados para la contemplación. Cómo es el parque que ofrece una pausa bucólica en medio del vértigo urbano japonés  

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