Lionel Messi volvió a ser el eje de Inter Miami. Después del duro golpe que había significado la derrota en el clásico ante Orlando City, el equipo de Florida reaccionó con un 4-2 sobre Toronto en Canadá y recuperó la sonrisa en la MLS. A 33 días del comienzo del Mundial, el capitán del seleccionado argentino completó otra actuación decisiva: convirtió un gol y entregó dos asistencias. Más allá del resultado, hubo un dato que volvió a sobresalir por encima del resto: su plenitud física.
En un tramo de la temporada en el que la mayoría de los futbolistas empieza a administrar cargas, Messi continúa acumulando minutos: ya suma 1305 en el año. Las Garzas disputó 14 partidos oficiales en el año y el rosarino solo se perdió uno. En todos los que jugó, completó los 90 minutos. El dato adquiere relevancia incluso con el contexto de una liga de menor intensidad y exigencia que las principales competencias europeas, en las que participó durante casi toda su carrera. Aun así, la continuidad física del número 10 representa una señal alentadora para la selección argentina y Lionel Scaloni, especialmente a sus 38 años.

Durante los últimos años, el manejo de las cargas había pasado a ser un tema central alrededor de Messi. En Paris Saint-Germain y también en varios tramos de su etapa final en Barcelona, los descansos comenzaron a formar parte habitual de la planificación. En cambio, en este 2026, el capitán argentino muestra otra estabilidad. Y, lo más importante, lo hace manteniendo su influencia directa sobre el desarrollo de cada encuentro.
Contra Toronto volvió a transmitir frescura para conducir ataques, acelerar en espacios reducidos y aparecer en el área rival aun en el tramo final del partido. Su gol, el cuarto de las Garzas, nació con una corrida desde la mitad de la cancha. Antes de entrar al área, abrió a la derecha con su compañero y amigo Rodrigo De Paul (autor del primer tanto con una gran volea desde afuera tras un tiro libre que rebotó en la barrera). Luego, recibió la devolución en el punto penal para de primera definir al segundo palo. Antes había asistido a su otro amigo, Luis Suárez, y también a Sergio Reguilón. Incluso le había cedido la pelota a De Paul en la acción que abrió el marcador.
Con esa actuación, Messi alcanzó los 10 goles y las tres asistencias en la temporada. También suma 101 encuentros con la camiseta del club que transformó desde su llegada. Incluso en una MLS de calendario menos exigente que el europeo, el impacto del rosarino se sostiene partido tras partido.
El contexto también parece favorecerlo. Después de este compromiso, Inter Miami apenas tendrá tres encuentros más antes del parate por el Mundial. El miércoles visitará a Cincinnati, luego recibirá a Portland Timbers el 17 de mayo y cerrará esta etapa el 24 frente a Philadelphia Union, otra vez como local. Después llegará una pausa de casi dos meses: el equipo volverá recién el 22 de julio contra Chicago Fire.
La agenda aparece mucho más liviana que la de otras temporadas que atravesó Messi en Europa, con competencias simultáneas, eliminatorias y viajes permanentes. En Estados Unidos, el calendario le ofrece ahora una ventana menos desgastante y eso también alimenta la expectativa en torno a cómo llegará a -seguramente- su último Mundial con la selección argentina.
Lo mejor del partido
En Inter Miami son conscientes de esa situación. El entrenador Guillermo Hoyos habló del tema en la previa del duelo en Toronto: “Hay que cuidarlos, mimarlos y protegerlos para que sean felices y rindan en sus respectivas selecciones”, expresó el entrenador argentino al referirse a Messi y al resto de los futbolistas que participarán de la Copa del Mundo.
Respecto a la cita mundialista, Messi dejó definiciones que alimentaron la expectativa. “Me gusta lo que hago, amo jugar a la pelota y lo voy a hacer hasta que no pueda más”, aseguró en una entrevista con Joaquín “Pollo” Álvarez, esta semana. “Hay que ilusionarse como se ilusiona el argentino cada vez que hay una competición oficial”, sostuvo, aunque también advirtió que “hay otros favoritos que llegan mejor”. A los 38 años, con su mentalidad competitiva que lo lleva a querer “ganar a todo”, incluso después de haber conquistado cada título posible, el desafío todavía lo enciende.
Con un gol y dos asistencias, devolvió a la victoria a su equipo con un 4-2 ante Toronto por la MLS y atraviesa una temporada sin pausas, a falta de 33 días para el inicio de la Copa del Mundo

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