La histórica firma de calzado John Foos decidió poner fin a su actividad productiva en Beccar y avanzar hacia un modelo basado en la importación desde China. La medida impacta de lleno en su planta ubicada en Beccar, donde un centenar de empleados quedó sin trabajo, en un contexto complejo para la industria nacional.
El cierre no es un hecho aislado, sino que se enmarca en un proceso más amplio que viene afectando al entramado productivo desde 2024. Cada vez más empresas optan por dejar de fabricar localmente y migrar hacia la importación, una tendencia que golpea con fuerza a las pymes y que ahora suma un nuevo capítulo con la decisión de esta reconocida marca.
El contraste con el pasado reciente es marcado. En 2022, tras invertir cerca de un millón de dólares en tecnología y con el impulso de la recuperación post pandemia, la empresa había logrado posicionarse en el mercado regional, exportando calzado deportivo a distintos países de Latinoamérica. En aquel entonces, la planta de Beccar contaba con unos 500 trabajadores y mostraba un perfil productivo en crecimiento.
Hoy, el escenario es completamente distinto. Luego de cuatro décadas de actividad industrial, la compañía resolvió cerrar definitivamente su fábrica y reconvertirse en importadora de productos fabricados en Asia. La decisión no solo deja sin empleo a decenas de familias, sino que también profundiza la incertidumbre en un sector que, golpeado por la apertura de importaciones y la caída del consumo, enfrenta serias dificultades para sostenerse en pie.

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