En febrero, cantaron juntos Burnig Love, una conocida, canción de Elvis Presley, y se rieron con complicidad en un alto de la reunión del Consejo de la Paz que capitanea Donald Trump. Hace sólo dos semanas, Javier Milei y Viktor Orban volvieron a encontrarse, esta vez en el país europeo y en el marco de la cumbre conservadora Cpac, sin saber que ambos lamentarían el resultado de las elecciones de este domingo, en las que el presidente húngaro sufrió una dura derrota, que determina su pronta salida, luego de 16 años consecutivos en el poder.

En el Gobierno primó el silencio durante buena parte de la tarde, sin comentarios en relación a la dura caída de un aliado internacional. Recién al anochecer fue el canciller Pablo Quirno quien sentó la posición oficial.

“Felicitaciones a Péter Magyar por su triunfo en las elecciones de Hungría. Desde el Gobierno argentino reafirmamos la voluntad de seguir fortaleciendo la significativa relación bilateral que el presidente Milei ha construido y se ve reflejada en su reciente e histórica visita a Budapest”, posteó el canciller. “La Cancillería argentina valora especialmente el entendimiento alcanzado con el gobierno del primer ministro Viktor Orban y agradece su hospitalidad y colaboración. Asimismo, le desea todo el éxito en su rol como líder de la oposición. Seguiremos profundizando nuestros vínculos y promoviendo una agenda común en áreas prioritarias para el crecimiento de ambos países”, destacó el jefe de la diplomacia nacional.

En sus redes sociales, Milei reposteó otras noticias de la gestión y la economía, como la detención de dos narcos en Tucumán, el aumento de los permisos de construcción en la ciudad de Buenos Aires y exportaciones “récord”. El silencio inicial se contrapuso con la amplia difusión que la Oficina del Presidente le dio a la visita de Milei a Budapest dos semanas atrás.

La actitud del oficialismo distó de recientes comicios en las que el Gobierno, a través de la Cancillería que encabeza Pablo Quirno, felicitó de inmediato al vencedor, como en las victorias de Nasry Asfura en Honduras (comunicado conjunto con otros países de la región) o la de José Antonio Kast en Chile, afines ideológicamente con el gobierno libertario.

Aliados incondicionales de Trump, y con fuertes coincidencias en sus posturas anti-woke, contra el periodismo, liberales en lo económico y anti-europeistas, Milei y Orban cimentaron en los últimos años un vínculo de indudable cercanía, por lo que la derrota de éste último a manos de un exaliado no cayó bien en el universo libertario.

Dirigentes con vínculos con Orban a través de la Cpac, como el intelectual Agustín Laje (habló en la edición 2025) o el “celestial” Agustín Romo, evitaron pronunciarse. Laje, de hecho, posteó durante toda la jornada sobre la primera vuelta en las elecciones presidenciales en Perú, en la que apoyó sin retaceos al candidato Rafael López Aliaga. Pero semanas antes había militado en las redes la campaña de Orban, al repostear un acto conjunto con el vicepresidente norteamericano, J. D. Vance.

“Derrota dolorosa”

Por su parte Federico Pinedo, sherpa del Gobierno en el G20, destacó que Orban “reconoció la derrota”, a la que calificó de “dolorosa”.

Desde que Orban reconoció su traspié y felicitó a Magyar, distintos dirigentes opositores aprovecharon para pasarle la factura al Gobierno. “La derrota de Orban en Hungría y el triunfo de Magyar es una gran noticia para la democracia en Europa y el mundo. La caída de la extrema derecha puede marcar el inicio del fin de un proceso que hizo de la xenofobia, la homofobia y el odio sus banderas”, afirmó el diputado Esteban Paulón (PS).

A su vez, Myriam Bregman (FIT) describió a Orban como “otro amiguito de Milei que pierde las elecciones”. Desde el kirchnerismo, el exministro del Interior Juan Manuel Abal Medina, habló de “una gran noticia para la democracia en el mundo”, y ubicó a Orban “en el modelo de Trump, Bolsonaro, Netanyahu y Milei”.

En el Pro, en tanto, hablaban de una “derrota del populismo” e ironizaban por lo bajo sobre otra “derrotada”, la vicejefa de gobierno porteño Clara Muzzio, distanciada del jefe de gobierno Jorge Macri, y que tiene a Orban como uno de sus modelos políticos y de gestión.

​El mandatario del país europeo, de buena sintonía con el presidente argentino, perdió los comicios a manos del opositor Magyar; la Cancillería emitió un comunicado felicitando al ganador  

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