La exploración espacial volvió a marcar un antes y un después con un nuevo hito que amplía los límites alcanzados por la humanidad más allá de la Tierra. La misión Artemis II logró superar todos los registros establecidos desde la era de Programa Apolo, al llevar a su tripulación a la mayor distancia jamás recorrida por seres humanos en el espacio profundo. A bordo de la nave Orion, los astronautas Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen dejaron atrás la marca histórica de la Apolo 13, que desde 1970 mantenía el récord de distancia. En ese contexto de logro histórico, también salió a la luz un momento cargado de emoción que vivió la tripulación durante el viaje.

El momento se dio cuando el astronauta canadiense Jeremy Hansen se comunicó con el equipo de control de la misión para compartir una propuesta muy especial: junto a sus compañeros, querían ponerle nombre a dos cráteres de la Luna que, hasta ese momento, no habían sido bautizados oficialmente. La iniciativa surgió en medio del viaje y sorprendió por su carga simbólica dentro de una misión histórica.
En primer lugar, sugirieron el nombre “Integrity” (Integridad, en castellano) para uno de los cráteres ubicados entre la cuenca Orientale y el cráter Ohm, como una forma de rendir homenaje a su cápsula Orion. “Si uno mira el cráter Orientale en el lado opuesto y luego traza una línea recta hasta Ohm en el otro lado, relativamente en el medio hay un cráter sin nombre, y nos gustaría sugerir que se llame Integrity”, explicó Hansen.
De todas formas, el momento más emotivo llegó después, cuando Hansen tomó la palabra para presentar la segunda propuesta. Fue entonces cuando la tripulación de la misión Artemis II compartió su deseo de nombrar a otro cráter sin denominación en la Luna como “Carroll”, en homenaje a la esposa fallecida del comandante Reid Wiseman, un gesto que le dio un tono profundamente personal al histórico viaje.
“Hay una característica en un lugar realmente interesante de la Luna, justo en el límite entre el lado visible y el lado oculto. De hecho, está justo en el lado visible de ese límite, así que en ciertos momentos de los tránsitos lunares alrededor de la Tierra, podremos verla desde nuestro planeta”, comenzó diciendo Hansen. Luego describió ese punto como un “punto brillante en la Luna” y, con el acompañamiento del resto de la tripulación, propuso bautizarlo como Carroll, en memoria de la esposa de Wiseman, fallecida en 2020.

Como era de esperarse, la escena terminó de cargarse de emoción con una reacción que dejó ver el costado más humano de la misión. El comandante Reid Wiseman no pudo contener las lágrimas al escuchar el homenaje, mientras que Jeremy Hansen, visiblemente conmovido, tuvo que hacer una pausa y no pudo continuar hablando por unos segundos. Asimismo, todo se volvió aún más intenso cuando los cuatro astronautas se acercaron y se fundieron en un abrazo que reflejó la profundidad del momento que acababan de vivir.
Desde la cuenta oficial de Instagram de la NASA compartieron el momento y expresaron: “No importa cuán lejos viajemos, las personas que amamos siempre permanecen con nosotros”. Además, recordaron: “La Unión Astronómica Internacional es la entidad encargada de nombrar las características planetarias”, y explicaron que, aunque generalmente se eligen figuras históricas, también “se han oficializado nombres provisorios asignados por astronautas durante la exploración lunar”, como ocurrió con Carroll, al igual que en su momento con el Monte Marilyn, en honor a la esposa de Jim Lovell.
Bautizaron un cráter lunar visible con el nombre de la esposa fallecida del comandante Reid Wiseman; el video del momento que terminó con lágrimas y un abrazo grupal

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