
En Sudamérica se suele mirar hacia Europa con la intención de copiarlo todo y la demostración más elocuente la dio hace unos años la Conmebol al transformar las viejas finales de Copa Libertadores, con choques de ida y vuelta llenos de mística, en partidos únicos como la Champions, casi siempre a miles de kilómetros de distancia, con zonas VIP insípidas y costos impagables para los hinchas. Todo sea por sumar y sumar dinero.
Eso sí, que el sentido común nos evite bochornos como el que se tendrán que bancar ocho selecciones de la UEFA este martes, obligadas a jugar cuatro amistosos a los que se los podría calificar como los más deprimentes de la historia, porque se efrentarán los ocho combinados que el pasado jueves quedaron afuera del repechaje rumbo al Mundial 2026.
En Argentina se criticó mucho y con razones esta seguidilla de amistosos low «cost» que eligió la Scaloneta como preparación para la cita en Norteamérica, que lo tuvo aburrido y jugando feo contra Mauritania y ahora lo pondrá frente a frente con Zambia, ubicado en el puesto 91 del ranking FIFA y recordado por una tragedia aérea más que por sus éxitos deportivos.
Sin embargo, el ánimo en la Bombonera va a ser mucho más feliz que el que se dará en Valencia, Dublin, Bratislava y Cardiff, las sedes donde jugarán Ucrania y Albania; Irlanda contra Macedonia del Norte; Eslovaquia con Rumania; y Gales ante Irlanda del Norte, respectivamente. Todos ellos perdieron el jueves contra equipos que ahora van en busca del Mundial, y ahora jugarán por nada.
Se espera un clima pesado en algunos de esos escenarios, especialmente en los que se consideraban favoritos y todavía no se pudieron recuperar de la amargura de quedarse afuera. Es el caso de Gales, por ejemplo, que cayó como local por penales ante Bosnia y Herzegovina, o de Eslovaquia, víctima desde los doce pasos frente a la débil Kosovo.
En la tierra de Gareth Bale la bronca es doble y no sólo porque iban ganando su duelo contra los bosnios hasta que el inoxidable Edin Džeko, de 40 años de edad, estampó el 1-1 cerca del final que los terminó condenando a ver el Mundial por TV. Es que el público que se acercará al Cardiff Stadium lo hará principalmente porque ya había reservado su ticket pagando con anticipación entre 40 y 115 euros, antes de la derrota con Bosnia y Herzegovina y con la ilusión de ver a su equipo jugándose el pasaje al Mundial con Italia. Como sea, los valores siempre son más bajos de los que propone la AFA para ver a los campeones del mundo.
Según medios especializados, las entradas más baratas para ver a los partidos «más deprimentes de la historia del fútbol» (así los definen ellos mismos) se consiguen en Eslovaquia y cuestan 20 euros. Y el escenario más frío, a pesar de que en España comenzó la primavera, será el de Ucrania contra Albania, que se llevará a cabo en Valencia, la sede elegida por los ucranianos para actuar como local por tener a su país en guerra.
El pequeño consuelo para estas ocho naciones desdichadas (en términos futbolísticos, por supuesto) es que los amistosos se jugarán todos a la misma hora en la que sus verdugos estarán disputando los repechajes rumbo al Mundial. Así que alentando a los suyos se evitarán la amargura de ver la felicidad de los otros. Después de todo, mirar a Messi contra Zambia no parece tan malo.

Más historias
Quién es el jugador que más partidos disputó en la historia de los Mundiales
River: mini pretemporada en Cardales y dos días de descanso antes de una racha de partidos infernal
La fecha de los clásicos en la Primera Nacional: a Los Andes le dieron un penal afuera del área, pero Temperley igual lo ganó a los 92