El silencio que quedó en el vestuario de General Paz Juniors no fue solo de derrota: fue de final. No de partido, sino de ilusión. El Poeta ya no tiene esperanzas de ascenso. Aquella campaña que lo llevó a lo más alto de la Zona Centro del Regional Amateur terminó en un golpe seco: caída en la final ante Tucumán Central y una definición por penales que todavía arde en la memoria. Un descuido en el momento menos indicado y la puntería esquiva desde los doce pasos lo dejaron injustamente sin nada.
Durante una semana, en Juniors se aferraron a una posibilidad más. Soñaron con un repechaje, con un cruce entre subcampeones, con cualquier puerta que permitiera seguir peleando. Hubo presentación formal ante el Consejo Federal, gestiones y expectativa. Pero la respuesta positiva nunca llegó. Y así, el campeón de la Zona Centro quedó afuera de todo, como si el camino recorrido no alcanzara para abrir ni siquiera una hendija.
La sensación en el Poeta mezcla orgullo y frustración. Orgullo por un equipo que compitió con carácter, que ganó su grupo y llegó a la final a puro mérito. Frustración porque el último detalle —ese que define torneos— lo condenó. En el fútbol del ascenso del interior, donde cada torneo es una moneda al aire, perder una final suele ser sinónimo de desaparecer del mapa. Juniors lo sabe: hizo casi todo bien, pero el final fue cruel.
Ahora la mirada se posa en el 7 de marzo, cuando en el gimnasio Ángel Sandrín se anuncie la nueva estructura del Consejo Federal. En Córdoba se reunirán las ligas y federaciones del país y allí podría aparecer una esperanza tardía: el regreso del Federal B. Si ese anuncio se concreta, el Poeta buscará ser invitado por mérito deportivo. No sería un ascenso como el esperado al Federal A, pero sí una puerta para que la gran campaña no quede en la nada.
Mientras tanto, el plantel que emocionó a su gente ya empezó a dispersarse. Figuras como Juan Bonet, Pablo Palavecino y Francisco García se despidieron con mensajes cargados de gratitud y dolor. “Fue a huevo, nadie nos regaló nada”, resumió el Pala. La frase define a un equipo que se construyó desde abajo y estuvo a un paso de tocar el cielo.
Juniors perdió la final, perdió los penales y perdió la última chance administrativa. Demasiado castigo para un torneo enorme. Hoy el Poeta se siente vacío, como quien llega primero a la meta y descubre que no hay premio. Pero en el fútbol siempre queda una carta en la manga. Y en barrio General Paz se aferran a una: que el Federal B vuelva… y que la injusticia encuentre, aunque sea tarde, su revancha.
El silencio que quedó en el vestuario de General Paz Juniors no fue solo de derrota: fue de final. No de partido, sino de ilusión. El Poeta ya no tiene esperanzas de ascenso. Aquella campaña que lo llevó a lo más alto de la Zona Centro del Regional Amateur terminó en un golpe seco: caída en la final ante Tucumán Central y una definición por penales que todavía arde en la memoria. Un descuido en el momento menos indicado y la puntería esquiva desde los doce pasos lo dejaron injustamente sin nada.Durante una semana, en Juniors se aferraron a una posibilidad más. Soñaron con un repechaje, con un cruce entre subcampeones, con cualquier puerta que permitiera seguir peleando. Hubo presentación formal ante el Consejo Federal, gestiones y expectativa. Pero la respuesta positiva nunca llegó. Y así, el campeón de la Zona Centro quedó afuera de todo, como si el camino recorrido no alcanzara para abrir ni siquiera una hendija.La sensación en el Poeta mezcla orgullo y frustración. Orgullo por un equipo que compitió con carácter, que ganó su grupo y llegó a la final a puro mérito. Frustración porque el último detalle —ese que define torneos— lo condenó. En el fútbol del ascenso del interior, donde cada torneo es una moneda al aire, perder una final suele ser sinónimo de desaparecer del mapa. Juniors lo sabe: hizo casi todo bien, pero el final fue cruel.Ahora la mirada se posa en el 7 de marzo, cuando en el gimnasio Ángel Sandrín se anuncie la nueva estructura del Consejo Federal. En Córdoba se reunirán las ligas y federaciones del país y allí podría aparecer una esperanza tardía: el regreso del Federal B. Si ese anuncio se concreta, el Poeta buscará ser invitado por mérito deportivo. No sería un ascenso como el esperado al Federal A, pero sí una puerta para que la gran campaña no quede en la nada.Mientras tanto, el plantel que emocionó a su gente ya empezó a dispersarse. Figuras como Juan Bonet, Pablo Palavecino y Francisco García se despidieron con mensajes cargados de gratitud y dolor. “Fue a huevo, nadie nos regaló nada”, resumió el Pala. La frase define a un equipo que se construyó desde abajo y estuvo a un paso de tocar el cielo.Juniors perdió la final, perdió los penales y perdió la última chance administrativa. Demasiado castigo para un torneo enorme. Hoy el Poeta se siente vacío, como quien llega primero a la meta y descubre que no hay premio. Pero en el fútbol siempre queda una carta en la manga. Y en barrio General Paz se aferran a una: que el Federal B vuelva… y que la injusticia encuentre, aunque sea tarde, su revancha. La Voz

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