El Congreso de la República de Perú inició este martes 17 de febrero una sesión extraordinaria que podría marcar un nuevo capítulo en la inestabilidad política del país andino. El Pleno debate la continuidad del presidente interino, José Jerí, cuya permanencia en el poder pende de un hilo tras una serie de denuncias por presuntas irregularidades y tráfico de influencias.

La situación es crítica: a menos de dos meses de las próximas elecciones generales, el Parlamento evalúa remover a Jerí a través de una “vía rápida”. Si prosperan las mociones en su contra, Perú se enfrentará a una nueva transición de poder, sumando ocho mandatarios en los últimos diez años.

El origen de la crisis política radica en revelaciones sobre reuniones no registradas del mandatario con empresarios chinos vinculados a contratos estatales. A esto se suman cuestionamientos por contrataciones irregulares de personal joven en el Palacio de Gobierno y el uso controvertido de su despacho congresal mientras ejerce la jefatura del Ejecutivo.

Una destitución exprés

La particularidad del sistema peruano coloca a Jerí en una situación de extrema fragilidad. Dado que ocupa la Presidencia de la República por ser el titular del Parlamento —asumió tras la vacancia de Dina Boluarte—, su suerte está atada a su cargo legislativo.

Si el Pleno aprueba su censura como presidente del Congreso, Jerí pierde automáticamente el mando del país. A diferencia de un proceso de vacancia presidencial tradicional que requiere 87 votos, la censura de la Mesa Directiva se aprueba con mayoría simple, lo que facilita su remoción.

Perú. Manifestaciones cerca del Congreso durante contra el presidente José Jeri, el 15 de octubre de 2025. (AP / Martín Mejía)

Legisladores de la oposición impulsan el debate de siete mociones de censura simultáneas. Sin embargo, existe la posibilidad de que se plantee una “cuestión previa” para cambiar la agenda y buscar una vacancia por incapacidad moral, considerada una salida institucional más “limpia” pero que exige un consenso numérico más alto.

Escándalos y protestas en las calles

Mientras los congresistas debaten, el clima social se calienta en los exteriores del Palacio Legislativo. Grupos de manifestantes, principalmente colectivos de mujeres, protestaron contra la gestión de Jerí con consignas duras, acusándolo de haber desvirtuado la función pública debido a las denuncias sobre la contratación de personal sin experiencia.

Las investigaciones periodísticas señalaron que una ex practicante visitó el despacho presidencial en 24 oportunidades y habría recibido pagos en efectivo, a pesar de no registrar estudios superiores concluidos.

Estas revelaciones motivaron la intervención de la Justicia. La Fiscalía de la Nación abrió una investigación preliminar de 90 días contra Jerí por presunto tráfico de influencias agravado, citándolo a declarar para el próximo 2 de marzo.

La danza de nombres para la sucesión

Si se concreta la destitución, el Congreso deberá elegir inmediatamente a un nuevo titular de la Mesa Directiva, quien asumirá la Presidencia de la República para completar el mandato de transición hasta las elecciones.

En los pasillos del legislativo ya suenan dos candidatos fuertes para reemplazar a Jerí. Por un lado, María del Carmen Alva (Acción Popular), expresidenta del Congreso, quien es vista por sectores de derecha como una garantía de continuidad institucional, aunque arrastra un alto rechazo popular y antecedentes de conflictos con otros parlamentarios.

Por otro lado, se perfila José María Balcázar (Perú Libre), exjuez supremo con un historial polémico que incluye destituciones previas del Poder Judicial y declaraciones controvertidas sobre el matrimonio infantil. Su eventual asunción es percibida por los mercados y sectores moderados como un riesgo para la estabilidad económica en plena campaña.

El sector empresarial, representado por la CONFIEP, ya advirtió que una nueva vacancia generaría costos elevados para la inversión y el empleo, profundizando la incertidumbre en un país que no logra cerrar sus heridas políticas.

​El Congreso de la República de Perú inició este martes 17 de febrero una sesión extraordinaria que podría marcar un nuevo capítulo en la inestabilidad política del país andino. El Pleno debate la continuidad del presidente interino, José Jerí, cuya permanencia en el poder pende de un hilo tras una serie de denuncias por presuntas irregularidades y tráfico de influencias.La situación es crítica: a menos de dos meses de las próximas elecciones generales, el Parlamento evalúa remover a Jerí a través de una “vía rápida”. Si prosperan las mociones en su contra, Perú se enfrentará a una nueva transición de poder, sumando ocho mandatarios en los últimos diez años.El origen de la crisis política radica en revelaciones sobre reuniones no registradas del mandatario con empresarios chinos vinculados a contratos estatales. A esto se suman cuestionamientos por contrataciones irregulares de personal joven en el Palacio de Gobierno y el uso controvertido de su despacho congresal mientras ejerce la jefatura del Ejecutivo.Una destitución exprésLa particularidad del sistema peruano coloca a Jerí en una situación de extrema fragilidad. Dado que ocupa la Presidencia de la República por ser el titular del Parlamento —asumió tras la vacancia de Dina Boluarte—, su suerte está atada a su cargo legislativo.Si el Pleno aprueba su censura como presidente del Congreso, Jerí pierde automáticamente el mando del país. A diferencia de un proceso de vacancia presidencial tradicional que requiere 87 votos, la censura de la Mesa Directiva se aprueba con mayoría simple, lo que facilita su remoción.Legisladores de la oposición impulsan el debate de siete mociones de censura simultáneas. Sin embargo, existe la posibilidad de que se plantee una “cuestión previa” para cambiar la agenda y buscar una vacancia por incapacidad moral, considerada una salida institucional más “limpia” pero que exige un consenso numérico más alto.Escándalos y protestas en las callesMientras los congresistas debaten, el clima social se calienta en los exteriores del Palacio Legislativo. Grupos de manifestantes, principalmente colectivos de mujeres, protestaron contra la gestión de Jerí con consignas duras, acusándolo de haber desvirtuado la función pública debido a las denuncias sobre la contratación de personal sin experiencia.Las investigaciones periodísticas señalaron que una ex practicante visitó el despacho presidencial en 24 oportunidades y habría recibido pagos en efectivo, a pesar de no registrar estudios superiores concluidos.Estas revelaciones motivaron la intervención de la Justicia. La Fiscalía de la Nación abrió una investigación preliminar de 90 días contra Jerí por presunto tráfico de influencias agravado, citándolo a declarar para el próximo 2 de marzo.La danza de nombres para la sucesiónSi se concreta la destitución, el Congreso deberá elegir inmediatamente a un nuevo titular de la Mesa Directiva, quien asumirá la Presidencia de la República para completar el mandato de transición hasta las elecciones.En los pasillos del legislativo ya suenan dos candidatos fuertes para reemplazar a Jerí. Por un lado, María del Carmen Alva (Acción Popular), expresidenta del Congreso, quien es vista por sectores de derecha como una garantía de continuidad institucional, aunque arrastra un alto rechazo popular y antecedentes de conflictos con otros parlamentarios.Por otro lado, se perfila José María Balcázar (Perú Libre), exjuez supremo con un historial polémico que incluye destituciones previas del Poder Judicial y declaraciones controvertidas sobre el matrimonio infantil. Su eventual asunción es percibida por los mercados y sectores moderados como un riesgo para la estabilidad económica en plena campaña.El sector empresarial, representado por la CONFIEP, ya advirtió que una nueva vacancia generaría costos elevados para la inversión y el empleo, profundizando la incertidumbre en un país que no logra cerrar sus heridas políticas.  La Voz

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