En estos días, la imagen que recorre el mundo es la de una Máxima Zorreguieta irreconocible, camuflada de pies a cabeza y con un fusil en la mano.

La reina de los Países Bajos decidió dar un paso histórico y se alistó como reservista del Ejército Real, iniciando un entrenamiento militar que no tiene nada de simbólico y sí mucho de exigencia física y mental.

Según informó el Ministerio de Defensa neerlandés, Máxima fue designada reservista por Decreto Real a partir del 1° de febrero de 2026.

Aunque su objetivo final es alcanzar el rango de teniente coronel, la monarca nacida en Buenos Aires arrancó desde abajo, con el rango inicial de soldado.

Las imágenes oficiales la muestran escalando paredes, buceando y manipulando armas de fuego, escenas que son totalmente inusuales para una figura de la realeza europea.

Las claves del look militar de la reina Máxima

La reina Máxima volvió a llamar la atención esta semana al aparecer con atuendo militar completo durante una jornada de entrenamiento como reservista del Ejército Real de los Países Bajos, una faceta que refuerza su imagen de compromiso institucional y cercanía con las Fuerzas Armadas.

La reina Máxima sorprendió al aparecer con un look camuflado, lejos de la elegancia y glamour con el que siempre se muestra.

Vestida con uniforme de camuflaje verde, la monarca optó por un look funcional y sobrio, acorde a las exigencias del entrenamiento. La chaqueta y el pantalón, de corte recto y resistente, se complementaron con botas tácticas y equipamiento técnico, dejando de lado cualquier ornamento superfluo. En varias de las actividades, Máxima lució casco de seguridad y arnés, subrayando el carácter operativo de la jornada.

Las imágenes difundidas muestran a la reina participando activamente en distintos ejercicios: desde prácticas de tiro en interiores, con postura firme y concentración visible, hasta entrenamiento en altura, donde se la ve asegurada con cuerdas y material de escalada. En todas las escenas destaca una estética marcadamente profesional, idéntica a la del resto del personal, sin concesiones al protocolo.

El conjunto se completa con detalles que no pasan desapercibidos, como el parche con los colores de la bandera neerlandesa en el uniforme y una gorra militar en algunas tomas, reforzando la identidad del cuerpo al que acompaña. El cabello recogido y el rostro prácticamente sin maquillaje refuerzan una imagen de practicidad y disciplina.

​En estos días, la imagen que recorre el mundo es la de una Máxima Zorreguieta irreconocible, camuflada de pies a cabeza y con un fusil en la mano. La reina de los Países Bajos decidió dar un paso histórico y se alistó como reservista del Ejército Real, iniciando un entrenamiento militar que no tiene nada de simbólico y sí mucho de exigencia física y mental.Según informó el Ministerio de Defensa neerlandés, Máxima fue designada reservista por Decreto Real a partir del 1° de febrero de 2026. Aunque su objetivo final es alcanzar el rango de teniente coronel, la monarca nacida en Buenos Aires arrancó desde abajo, con el rango inicial de soldado.Las imágenes oficiales la muestran escalando paredes, buceando y manipulando armas de fuego, escenas que son totalmente inusuales para una figura de la realeza europea. Las claves del look militar de la reina MáximaLa reina Máxima volvió a llamar la atención esta semana al aparecer con atuendo militar completo durante una jornada de entrenamiento como reservista del Ejército Real de los Países Bajos, una faceta que refuerza su imagen de compromiso institucional y cercanía con las Fuerzas Armadas.Vestida con uniforme de camuflaje verde, la monarca optó por un look funcional y sobrio, acorde a las exigencias del entrenamiento. La chaqueta y el pantalón, de corte recto y resistente, se complementaron con botas tácticas y equipamiento técnico, dejando de lado cualquier ornamento superfluo. En varias de las actividades, Máxima lució casco de seguridad y arnés, subrayando el carácter operativo de la jornada.Las imágenes difundidas muestran a la reina participando activamente en distintos ejercicios: desde prácticas de tiro en interiores, con postura firme y concentración visible, hasta entrenamiento en altura, donde se la ve asegurada con cuerdas y material de escalada. En todas las escenas destaca una estética marcadamente profesional, idéntica a la del resto del personal, sin concesiones al protocolo.El conjunto se completa con detalles que no pasan desapercibidos, como el parche con los colores de la bandera neerlandesa en el uniforme y una gorra militar en algunas tomas, reforzando la identidad del cuerpo al que acompaña. El cabello recogido y el rostro prácticamente sin maquillaje refuerzan una imagen de practicidad y disciplina.  La Voz

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