La preocupación por el futuro de la producción nacional logró cerrar grietas. Ante el tratamiento de la reforma laboral en el Senado este miércoles, los máximos referentes de la industria audiovisual argentina se unieron bajo una misma consigna: “evitar el apagón audiovisual en Argentina”.
Nombres de peso como Guillermo Francella, Juan José Campanella, Adrián Suar y Mercedes Morán encabezan una lista de más de 1.800 firmantes que alertan sobre dos artículos clave (210 y 211) del proyecto de ley.
Según denuncian la Federación Iberoamericana de Productores Cinematográficos y Audiovisuales (Fipca) y otras entidades del sector, estos cambios eliminarían el financiamiento específico del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (Incaa), obligándolo a depender exclusivamente de los fondos que el Tesoro Nacional decida asignarle a través del presupuesto anual.
La defensa de una industria estratégica
El documento dirigido a los legisladores es tajante: la medida pondrá en riesgo la “continuidad operativa de una industria que genera empleo, exportación de servicios y actividad económica de alto valor agregado”.
Actualmente, y desde hace 60 años, el Incaa se financia con aportes directos (10% de entradas de cine, 10% de venta de DVDs y 25% de lo recaudado por servicios de radio y TV paga), recursos que el proyecto de ley propone derogar.
Desde el Espacio Nacional Audiovisual (EAN), advirtieron en el Congreso que estos artículos representan una “amenaza directa y letal” contra el sector.
“El futuro de la producción audiovisual argentina atraviesa un momento crítico. La posible pérdida de sus fuentes históricas de financiamiento coloca a la industria en una encrucijada que exige rigor: la producción audiovisual no es una actividad decorativa, sino una industria que compite en mercados globales y que, en todos los países con producción significativa, opera bajo políticas públicas específicas”, expresó Ignacio Rey, presidente de la Fipca, a Variety.
Lecciones globales: de Avatar a Avengers
El comunicado del sector no se limita al reclamo local, sino que utiliza ejemplos internacionales para explicar que el fomento público es una práctica estándar en las potencias cinematográficas. Citan casos como:
- Avatar III: Calificó para un incentivo en Nueva Zelanda que devolvió hasta el 25% de los gastos locales.
- Star Wars: Filmada en el Reino Unido bajo el régimen de Film Tax Relief.
- Avengers: Rodada en estados como Georgia (EE. UU.) gracias a incentivos que atraen grandes inversiones.
“No es una discusión ideológica ni corporativa, sino una cuestión económica fundamentada en prácticas globales”, sostiene el texto, subrayando que el Incaa funciona como un mecanismo de coinversión público-privada.
Voces protagonistas
La presencia de Guillermo Francella y de Juan José Campanella en la petición fue destacada por Daniel Pensa, presidente de la Cámara Argentina de la Industria Cinematográfica (Caic), para mostrar que el tema “nos encolumna”.
Campanella, reconocido opositor al kirchnerismo, expresó su rechazo a la actual política cultural y al desgaste que genera la confrontación.
“Cualquier cosa que fomente la grieta es el peor peligro para la cultura argentina”, aseguró el director.
Por su parte, Francella, que ha señalado anteriormente que algunas medidas de “cirugía mayor” eran necesarias, se sumó a este pedido enfático para que el Incaa mantenga su autonomía financiera y sus reglas claras para competir en un mercado global dinámico.
¿Quiénes más firmaron la carta en apoyo al Incaa?
La misiva en cuestión fue firmada por más de 800 líderes de la industria, entre los que se encuentran Pedro Almodóvar (director español), Adrián Suar, Marcos Carnevale, Juan Gordon (productor de Morena Films) y Andrés Wood (Director de cine y guionista chileno).
También participaron figuras como Natalia Oreiro, Diego Peretti, Soledad Villamil, Oscar Martínez y Luis Puenzo, entre otros, buscando dejar en evidencia que la preocupación es transversal a todo el ecosistema cultural.
La preocupación por el futuro de la producción nacional logró cerrar grietas. Ante el tratamiento de la reforma laboral en el Senado este miércoles, los máximos referentes de la industria audiovisual argentina se unieron bajo una misma consigna: “evitar el apagón audiovisual en Argentina”.Nombres de peso como Guillermo Francella, Juan José Campanella, Adrián Suar y Mercedes Morán encabezan una lista de más de 1.800 firmantes que alertan sobre dos artículos clave (210 y 211) del proyecto de ley. Según denuncian la Federación Iberoamericana de Productores Cinematográficos y Audiovisuales (Fipca) y otras entidades del sector, estos cambios eliminarían el financiamiento específico del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (Incaa), obligándolo a depender exclusivamente de los fondos que el Tesoro Nacional decida asignarle a través del presupuesto anual.La defensa de una industria estratégicaEl documento dirigido a los legisladores es tajante: la medida pondrá en riesgo la “continuidad operativa de una industria que genera empleo, exportación de servicios y actividad económica de alto valor agregado”. Actualmente, y desde hace 60 años, el Incaa se financia con aportes directos (10% de entradas de cine, 10% de venta de DVDs y 25% de lo recaudado por servicios de radio y TV paga), recursos que el proyecto de ley propone derogar.Desde el Espacio Nacional Audiovisual (EAN), advirtieron en el Congreso que estos artículos representan una “amenaza directa y letal” contra el sector. “El futuro de la producción audiovisual argentina atraviesa un momento crítico. La posible pérdida de sus fuentes históricas de financiamiento coloca a la industria en una encrucijada que exige rigor: la producción audiovisual no es una actividad decorativa, sino una industria que compite en mercados globales y que, en todos los países con producción significativa, opera bajo políticas públicas específicas”, expresó Ignacio Rey, presidente de la Fipca, a Variety.Lecciones globales: de Avatar a AvengersEl comunicado del sector no se limita al reclamo local, sino que utiliza ejemplos internacionales para explicar que el fomento público es una práctica estándar en las potencias cinematográficas. Citan casos como:Avatar III: Calificó para un incentivo en Nueva Zelanda que devolvió hasta el 25% de los gastos locales.Star Wars: Filmada en el Reino Unido bajo el régimen de Film Tax Relief.Avengers: Rodada en estados como Georgia (EE. UU.) gracias a incentivos que atraen grandes inversiones.“No es una discusión ideológica ni corporativa, sino una cuestión económica fundamentada en prácticas globales”, sostiene el texto, subrayando que el Incaa funciona como un mecanismo de coinversión público-privada.Voces protagonistasLa presencia de Guillermo Francella y de Juan José Campanella en la petición fue destacada por Daniel Pensa, presidente de la Cámara Argentina de la Industria Cinematográfica (Caic), para mostrar que el tema “nos encolumna”.Campanella, reconocido opositor al kirchnerismo, expresó su rechazo a la actual política cultural y al desgaste que genera la confrontación.“Cualquier cosa que fomente la grieta es el peor peligro para la cultura argentina”, aseguró el director.Por su parte, Francella, que ha señalado anteriormente que algunas medidas de “cirugía mayor” eran necesarias, se sumó a este pedido enfático para que el Incaa mantenga su autonomía financiera y sus reglas claras para competir en un mercado global dinámico.¿Quiénes más firmaron la carta en apoyo al Incaa?La misiva en cuestión fue firmada por más de 800 líderes de la industria, entre los que se encuentran Pedro Almodóvar (director español), Adrián Suar, Marcos Carnevale, Juan Gordon (productor de Morena Films) y Andrés Wood (Director de cine y guionista chileno).También participaron figuras como Natalia Oreiro, Diego Peretti, Soledad Villamil, Oscar Martínez y Luis Puenzo, entre otros, buscando dejar en evidencia que la preocupación es transversal a todo el ecosistema cultural. La Voz

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