La Voz

La inflación volvió a acelerarse en enero y alcanzó el 2,9%, su nivel más alto desde marzo de 2025, cuando había trepado al 3,7%.

Con este registro, el índice de precios al consumidor (IPC) que publica el Indec acumuló cinco meses consecutivos de subas y dejó una variación interanual del 32,4%, en un contexto en el que el proceso de desinflación comenzó a mostrar más inestabilidad.

El dato se difundió nuevamente con la canasta de bienes y servicios de 2004/05, en medio de la polémica por la postergación del nuevo índice basado en la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares 2017/18.

Según estimaciones privadas, de haberse aplicado la nueva estructura de ponderaciones, la inflación de enero habría sido levemente menor, en torno al 2,7%, por la menor incidencia de los alimentos y una mayor participación de servicios regulados.

El ministro de Economía, Luis Caputo, sostuvo que la dinámica de precios “se da en un contexto de reacomodamiento de precios relativos y a pocos meses de que operó una fuerte caída en la demanda de dinero, que se reflejó en una dolarización acumulada en los seis meses previos a las elecciones equivalente a más de 50% del M2”.

En ese marco, defendió el rumbo del programa económico al señalar que “el equilibrio fiscal, el control estricto de la cantidad de dinero y la recapitalización del BCRA permitirán que la inflación converja a niveles internacionales por primera vez en más de dos décadas”.

Más allá de la explicación oficial, los datos de enero dejaron en evidencia el peso de los alimentos y, dentro de ese rubro, de los productos frescos.

La división Alimentos y bebidas no alcohólicas subió 4,7% y fue la principal responsable del salto del índice general. En el Gran Buenos Aires, el incremento fue del 5,1%, mientras que en el Noroeste alcanzó el 4,8% y en la región pampeana el 4,5%, reflejando un impacto generalizado sobre el costo de vida.

Las frutas y verduras volvieron a mostrar una elevada volatilidad. El caso más extremo fue el del tomate, que prácticamente duplicó su precio en un mes con un aumento del 92,6%, seguido por la naranja con el 30,1%, la papa con el 29,6% y la lechuga con el 21,1%.

También se registraron subas relevantes en la manzana, con un ajuste del 18,6%. Recién en el sexto lugar del ranking apareció un alimento que no es fruta ni verdura, el filet de merluza fresco, con una suba del 12,8%.

No será permanente

Juan Perlo, representante de los productores del Mercado de Abasto Córdoba, explicó que estos movimientos responden a factores transitorios de oferta.

Señaló que “cuando hay escasez por razones climáticas o productivas, los precios se disparan por períodos cortos y después retroceden cuando se normaliza”. En ese sentido, remarcó que las frutas y verduras “tienen picos muy marcados que impactan en el índice, pero no son aumentos permanentes”.

La medición provincial acompañó esa tendencia, aunque con un registro más moderado. El índice de precios al consumidor de Córdoba mostró en enero una suba del 2,4% mensual y una variación interanual del 33,2%.

En la canasta cordobesa, Alimentos y bebidas no alcohólicas aumentaron 3,9% y explicaron buena parte del incremento. Los servicios crecieron por encima de los bienes y sostuvieron la presión inflacionaria en rubros como vivienda, transporte y restaurantes.

Desde el análisis de los datos, Osvaldo Giordano, titular del Ieral-Fundación Mediterránea, advirtió que la inflación de enero confirma que el proceso de desaceleración “no es lineal” y que la corrección de precios relativos sigue abierta. Señaló que el desafío “es sostener el equilibrio fiscal sin trasladar nuevas tensiones a los precios regulados, en un contexto donde los ingresos de los hogares aún no logran recomponerse”, indicó a La Voz.

En la misma línea, Nadin Argañaraz, del Iaraf, subrayó que la composición del índice resulta clave para interpretar el dato. “Al ser los alimentos lo que más subieron y tener menor ponderación en la canasta 2017/18, si se aplicara ese índice, el impacto habría sido menor”, explicó. Agregó que, entre noviembre de 2023 y enero de 2026, los precios relativos que más aumentaron fueron alquileres y servicios públicos, mientras que prendas de vestir y calzado mostraron una fuerte caída relativa.

La presión de los servicios también fue visible en enero. Vivienda y comunicación se ubicaron por encima del promedio mensual, con aumentos del 3% y 3,6%, respectivamente. En particular, los alquileres avanzaron 7,8% en el mes y acumularon subas interanuales que, según la región, oscilaron entre el 60% y el 113%. Restaurantes y hoteles, impulsados por la demanda estacional de las vacaciones de verano, aumentaron 4,1%.

Hacia adelante, el escenario aparece condicionado por las decisiones en materia tarifaria. En febrero se aplicaron nuevos ajustes en gas y en electricidad que anticipan presión adicional sobre el índice.

​La inflación volvió a acelerarse en enero y alcanzó el 2,9%, su nivel más alto desde marzo de 2025, cuando había trepado al 3,7%.Con este registro, el índice de precios al consumidor (IPC) que publica el Indec acumuló cinco meses consecutivos de subas y dejó una variación interanual del 32,4%, en un contexto en el que el proceso de desinflación comenzó a mostrar más inestabilidad. El dato se difundió nuevamente con la canasta de bienes y servicios de 2004/05, en medio de la polémica por la postergación del nuevo índice basado en la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares 2017/18.Según estimaciones privadas, de haberse aplicado la nueva estructura de ponderaciones, la inflación de enero habría sido levemente menor, en torno al 2,7%, por la menor incidencia de los alimentos y una mayor participación de servicios regulados. El ministro de Economía, Luis Caputo, sostuvo que la dinámica de precios “se da en un contexto de reacomodamiento de precios relativos y a pocos meses de que operó una fuerte caída en la demanda de dinero, que se reflejó en una dolarización acumulada en los seis meses previos a las elecciones equivalente a más de 50% del M2”. En ese marco, defendió el rumbo del programa económico al señalar que “el equilibrio fiscal, el control estricto de la cantidad de dinero y la recapitalización del BCRA permitirán que la inflación converja a niveles internacionales por primera vez en más de dos décadas”.Más allá de la explicación oficial, los datos de enero dejaron en evidencia el peso de los alimentos y, dentro de ese rubro, de los productos frescos.La división Alimentos y bebidas no alcohólicas subió 4,7% y fue la principal responsable del salto del índice general. En el Gran Buenos Aires, el incremento fue del 5,1%, mientras que en el Noroeste alcanzó el 4,8% y en la región pampeana el 4,5%, reflejando un impacto generalizado sobre el costo de vida. Las frutas y verduras volvieron a mostrar una elevada volatilidad. El caso más extremo fue el del tomate, que prácticamente duplicó su precio en un mes con un aumento del 92,6%, seguido por la naranja con el 30,1%, la papa con el 29,6% y la lechuga con el 21,1%.También se registraron subas relevantes en la manzana, con un ajuste del 18,6%. Recién en el sexto lugar del ranking apareció un alimento que no es fruta ni verdura, el filet de merluza fresco, con una suba del 12,8%. No será permanenteJuan Perlo, representante de los productores del Mercado de Abasto Córdoba, explicó que estos movimientos responden a factores transitorios de oferta.Señaló que “cuando hay escasez por razones climáticas o productivas, los precios se disparan por períodos cortos y después retroceden cuando se normaliza”. En ese sentido, remarcó que las frutas y verduras “tienen picos muy marcados que impactan en el índice, pero no son aumentos permanentes”. La medición provincial acompañó esa tendencia, aunque con un registro más moderado. El índice de precios al consumidor de Córdoba mostró en enero una suba del 2,4% mensual y una variación interanual del 33,2%.En la canasta cordobesa, Alimentos y bebidas no alcohólicas aumentaron 3,9% y explicaron buena parte del incremento. Los servicios crecieron por encima de los bienes y sostuvieron la presión inflacionaria en rubros como vivienda, transporte y restaurantes. Desde el análisis de los datos, Osvaldo Giordano, titular del Ieral-Fundación Mediterránea, advirtió que la inflación de enero confirma que el proceso de desaceleración “no es lineal” y que la corrección de precios relativos sigue abierta. Señaló que el desafío “es sostener el equilibrio fiscal sin trasladar nuevas tensiones a los precios regulados, en un contexto donde los ingresos de los hogares aún no logran recomponerse”, indicó a La Voz.En la misma línea, Nadin Argañaraz, del Iaraf, subrayó que la composición del índice resulta clave para interpretar el dato. “Al ser los alimentos lo que más subieron y tener menor ponderación en la canasta 2017/18, si se aplicara ese índice, el impacto habría sido menor”, explicó. Agregó que, entre noviembre de 2023 y enero de 2026, los precios relativos que más aumentaron fueron alquileres y servicios públicos, mientras que prendas de vestir y calzado mostraron una fuerte caída relativa.La presión de los servicios también fue visible en enero. Vivienda y comunicación se ubicaron por encima del promedio mensual, con aumentos del 3% y 3,6%, respectivamente. En particular, los alquileres avanzaron 7,8% en el mes y acumularon subas interanuales que, según la región, oscilaron entre el 60% y el 113%. Restaurantes y hoteles, impulsados por la demanda estacional de las vacaciones de verano, aumentaron 4,1%.Hacia adelante, el escenario aparece condicionado por las decisiones en materia tarifaria. En febrero se aplicaron nuevos ajustes en gas y en electricidad que anticipan presión adicional sobre el índice.  ​

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