El Museo del Louvre difundió este jueves imágenes que muestran el grave deterioro sufrido por la corona de la emperatriz Eugenia luego del robo ocurrido en octubre pasado. La pieza histórica, perteneciente a la colección de joyas de la corona francesa, fue la única que los ladrones dejaron atrás durante su huida.

La corona quedó tirada en la acera exterior del museo tras el atraco. Está adornada con ocho águilas de oro y numerosas esmeraldas y diamantes. Según el Louvre, los daños se produjeron tanto al extraerla de su vitrina reforzada como por el impacto al caer al suelo.

En las fotografías difundidas se observan arcos doblados, una cruz central torcida y la ausencia de una de las águilas doradas que formaban parte del conjunto original.

Daños y restauración

El director de Artes Decorativas del Louvre, Olivier Gabet, que los arcos de la corona, con forma de palma y recubiertos de diamantes, fueron arrancados o deformados. Además, según explica The New York Times, cuatro de esas palmas se desprendieron durante el robo y una de ellas cayó al pavimento.

Los ladrones del Louvre dejaron caer esta corona. Así luce ahora.

El informe técnico del museo, al que accedió dicho medio, indicó que unos 10 de los 1.354 diamantes originales no fueron recuperados, junto con una de las águilas de oro. “Probablemente esté en algún lugar con las demás piezas robadas, y quizá las encontremos algún día”, señaló Gabet.

El museo anunció que convocará a restauradores especializados para presentar propuestas de reparación, que serán evaluadas por un comité de expertos recientemente conformado. El costo inicial estimado es de 40 mil euros, aunque dependerá de la cantidad de piezas que puedan reincorporarse.

Un robo que expuso fallas de seguridad

El asalto ocurrió apenas 30 minutos después de la apertura del museo y dejó al descubierto debilidades en el sistema de seguridad del Louvre. Tras el hecho, el Ministerio de Cultura de Francia designó a un especialista externo para investigar las fallas en la infraestructura.

La Galería Apolo, donde se exhibían las joyas de la corona, continúa cerrada al público. Además, sindicatos del museo realizaron protestas y medidas de fuerza que obligaron a cierres parciales en varias jornadas.

La investigación judicial involucró a más de 100 agentes y concluyó con la imputación de cinco personas. Sin embargo, hasta el momento, no se recuperaron las otras ocho joyas sustraídas durante el atraco.

Valor histórico de la corona

La corona de la emperatriz Eugenia forma parte de un reducido grupo de joyas reales que aún pertenecen al Estado francés. Fue encargada por Napoleón III para la inauguración de la Exposición Universal de París en 1855.

La pieza original incluía 1.354 diamantes, 1.136 diamantes talla rosa y 56 esmeraldas. Tras la caída del imperio, Eugenia se exilió en Inglaterra y logró recuperar la corona mediante una demanda judicial. Más tarde, la legó a su ahijada, la princesa María Clotilde Napoleón, y finalmente fue adquirida por el Louvre en 1988.

Según los expertos del museo, la corona fue aplastada al ser forzada fuera de su vitrina y luego sufrió más daños al caer durante la fuga de los ladrones.

Expectativa por su regreso al público

Gabet afirmó que la corona se transformó en un símbolo de esperanza desde su recuperación parcial. El objetivo del museo es restaurarla antes de fin de año y volver a exhibirla en el Louvre.

Mientras avanza la causa judicial por el robo, la pieza imperial se prepara para un proceso de reparación que buscará devolverle su forma original y preservar uno de los objetos más valiosos del patrimonio histórico francés.

​El Museo del Louvre difundió este jueves imágenes que muestran el grave deterioro sufrido por la corona de la emperatriz Eugenia luego del robo ocurrido en octubre pasado. La pieza histórica, perteneciente a la colección de joyas de la corona francesa, fue la única que los ladrones dejaron atrás durante su huida.La corona quedó tirada en la acera exterior del museo tras el atraco. Está adornada con ocho águilas de oro y numerosas esmeraldas y diamantes. Según el Louvre, los daños se produjeron tanto al extraerla de su vitrina reforzada como por el impacto al caer al suelo.En las fotografías difundidas se observan arcos doblados, una cruz central torcida y la ausencia de una de las águilas doradas que formaban parte del conjunto original.Daños y restauraciónEl director de Artes Decorativas del Louvre, Olivier Gabet, que los arcos de la corona, con forma de palma y recubiertos de diamantes, fueron arrancados o deformados. Además, según explica The New York Times, cuatro de esas palmas se desprendieron durante el robo y una de ellas cayó al pavimento.El informe técnico del museo, al que accedió dicho medio, indicó que unos 10 de los 1.354 diamantes originales no fueron recuperados, junto con una de las águilas de oro. “Probablemente esté en algún lugar con las demás piezas robadas, y quizá las encontremos algún día”, señaló Gabet.El museo anunció que convocará a restauradores especializados para presentar propuestas de reparación, que serán evaluadas por un comité de expertos recientemente conformado. El costo inicial estimado es de 40 mil euros, aunque dependerá de la cantidad de piezas que puedan reincorporarse.Un robo que expuso fallas de seguridadEl asalto ocurrió apenas 30 minutos después de la apertura del museo y dejó al descubierto debilidades en el sistema de seguridad del Louvre. Tras el hecho, el Ministerio de Cultura de Francia designó a un especialista externo para investigar las fallas en la infraestructura.La Galería Apolo, donde se exhibían las joyas de la corona, continúa cerrada al público. Además, sindicatos del museo realizaron protestas y medidas de fuerza que obligaron a cierres parciales en varias jornadas.La investigación judicial involucró a más de 100 agentes y concluyó con la imputación de cinco personas. Sin embargo, hasta el momento, no se recuperaron las otras ocho joyas sustraídas durante el atraco.Valor histórico de la coronaLa corona de la emperatriz Eugenia forma parte de un reducido grupo de joyas reales que aún pertenecen al Estado francés. Fue encargada por Napoleón III para la inauguración de la Exposición Universal de París en 1855.La pieza original incluía 1.354 diamantes, 1.136 diamantes talla rosa y 56 esmeraldas. Tras la caída del imperio, Eugenia se exilió en Inglaterra y logró recuperar la corona mediante una demanda judicial. Más tarde, la legó a su ahijada, la princesa María Clotilde Napoleón, y finalmente fue adquirida por el Louvre en 1988.Según los expertos del museo, la corona fue aplastada al ser forzada fuera de su vitrina y luego sufrió más daños al caer durante la fuga de los ladrones.Expectativa por su regreso al públicoGabet afirmó que la corona se transformó en un símbolo de esperanza desde su recuperación parcial. El objetivo del museo es restaurarla antes de fin de año y volver a exhibirla en el Louvre.Mientras avanza la causa judicial por el robo, la pieza imperial se prepara para un proceso de reparación que buscará devolverle su forma original y preservar uno de los objetos más valiosos del patrimonio histórico francés.  La Voz

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