La 66° edición del Festival Nacional de Folklore de Cosquín se consolidó como un encuentro de contrastes y récords, donde la tradición convivió con estéticas urbanas y un fuerte mensaje federal, algunos con un tono más combativo, otros apelando al arte de las canciones.

Con cinco noches de entradas agotadas y la inauguración de la terraza gastronómica preferencial, el festival demostró su vigencia como el epicentro cultural del país y, a grandes rasgos, se puede afirmar que tuvo mayor concurrencia que el año pasado (con cinco noches con localidades agotadas).

La primera luna comenzó con un imponente desfile y el respaldo de los gobernadores de Córdoba y Santa Fe, Martín Llaryora y Maximiliano Pullaro, que defendieron el apoyo estatal a la cultura.

En lo musical, la sorpresa fue la unión de Jorge Rojas con Jairo, sumada a la vigencia de Los Manseros Santiagueños y la presencia internacional de Susana Baca.

Cosquín 2026, primera luna. Sorpresa, Jorge Rojas con Jairo. (Carlos Romero / La Voz)

La polémica

La segunda noche marcó un hito con el debut de Cazzu, quien fusionó el trap, reggaetón y la música urbana con sonidos folclóricos y latinoamericanos en una propuesta exclusiva para este festival y el de Jesús María, mientras el Dúo Coplanacu celebró 40 años de historia.

La tercera luna fue una de las más comentadas por la tensión política. La cantante Luciana Jury fue abucheada luego de emitir fuertes críticas al gobierno nacional y al de Mauricio Macri, un clima que contrastó con el cierre de Abel Pintos que ofreció un concierto maratónico ante una plaza colmada.

Cosquín 2026, tercera luna. Una fan se subió al escenario para abrazar a Abel Pintos. (Carlos Romero / La Voz)

Los dichos de la bonaerense fueron bisagra para que las y los artistas buscaran otras formas de sentar posición o dejar un mensaje. Si bien todos los festivales son políticos, este año la gente en general se cansó de escuchar discursos. Buscaban ir a distenderse y disfrutar de las propuestas artísticas y gastronómicas, no a polarizar ni a polemizar.

Las luchas hay que darlas y, como dijo Teresa Parodi, no hay que dar un paso atrás con los derechos adquiridos. Hay que seguir trabajando para mantenerlos, mejorarlos y conseguir los que faltan, desde el arte, la cultura y/o la política, pero hay formas y formas. El escenario no es sagrado, pero tampoco es X (Twitter) ni la Cámara de Diputados.

Cerrar la grieta artística

En la cuarta luna, varios artistas empezaron a manifestar cierta tristeza ante lo que estaba sucediendo en el festival.

Paquito Ocaño hizo un llamado a evitar la “grieta” entre artistas, mientras que Mariana Carrizo se solidarizó con el drama de los incendios en la Patagonia, un tema que se repitió casi todas las noches. Lo bueno que se saca de esto es que el debate sigue vigente y habrá que darlo las veces que sea necesario.

El miércoles, la quinta luna vibró con el retorno de Luciano Pereyra tras cuatro años de ausencia, ofreciendo un show que incluyó desde folklore hasta cuarteto y un emotivo momento a capella.

Cosquín 2026, quinta luna: Luciano Pereyra (Carlos Romero / LVI)

En la sexta luna, Yamila Cafrune recibió una ovación de pie tras un “bis” histórico, compartiendo cartel con el inicio de los festejos de Los Nocheros y el carnaval de Los Tekis.

Emociones y debuts

La séptima luna fue propiedad del Chaqueño Palavecino, quien cantó más de 35 temas y saludó desde el escenario a Milo J que estaba como espectador en la terraza gastronómica.

La octava luna quedará en la memoria por el show de Soledad Pastorutti, quien celebró 30 años de carrera descendiendo de una luna gigante y cerrando con una caravana en autobomba bajo una intensa lluvia, la única de todo el festival (un verdadero milagro).

Soledad Pastorutti celebra 30 años de carrera con una noche histórica, entradas agotadas y un vínculo eterno con el festival.

Finalmente, la novena luna selló el éxito de la edición con Milo J conquistando el Atahualpa Yupanqui, demostrando su respeto por las raíces junto a La Sole, Cuti y Roberto Carabajal.

Cosquín 2026, novena luna: Milo J (Carlos Romero / LVI)

En esta última jornada, el dúo Campedrinos se alzó con el ansiado premio Consagración, Maggie Cullen pisó fuerte la Plaza con su disco Décimas y Teresa Parodi se emocionó con su regreso al festival.

Fue muy acertada la incorporación de figuras jóvenes de la nueva era, independientemente del género que manejan, pero sí que tuvieran alguna conexión con sus raíces folclóricas.

La Próspero y las mejoras

Por otro lado, “La Próspero” fue un gran acierto de la comisión en cuanto a mejorar la experiencia de los asistentes. Las noches de mayor convocatoria estuvo abarrotada de gente y se exhibió como un buen espacio para hacer acciones de marca, traer invitados especiales y agasajar a algunos músicos.

El menú de pasos fue muy variado, con especialidad en los platos regionales, y regaló una perspectiva preferencial de lo que iba pasando en el escenario. La atención de los mozos y encargadas fue de primer nivel.

La Próspero propone ver el festival desde otra altura, con vista directa al escenario y con un servicio gastronómico de primer nivel.

En cuanto a las cosas a mejorar para el 2027, en primer lugar, sería bueno incorporar a artistas de gran trayectoria y talento que aún no pudieron ingresar a la grilla central, pero que son invitados de figuras de renombre como La Ferni.

El efecto es muy positivo cuando eso pasa. Juanjo Abregú es un buen ejemplo de un caso de éxito. Luego de que el tucumano la descociera en las cacharpayas, pasó al horario central y la gente lo celebró.

En segundo lugar, hubo un excesivo uso de inteligencia artificial. Si se pudiera, habría que hacer ajustes para que los artistas no queden tan bizarros arriba del escenario. En ciertos casos, menos es más.

​La 66° edición del Festival Nacional de Folklore de Cosquín se consolidó como un encuentro de contrastes y récords, donde la tradición convivió con estéticas urbanas y un fuerte mensaje federal, algunos con un tono más combativo, otros apelando al arte de las canciones.Con cinco noches de entradas agotadas y la inauguración de la terraza gastronómica preferencial, el festival demostró su vigencia como el epicentro cultural del país y, a grandes rasgos, se puede afirmar que tuvo mayor concurrencia que el año pasado (con cinco noches con localidades agotadas).La primera luna comenzó con un imponente desfile y el respaldo de los gobernadores de Córdoba y Santa Fe, Martín Llaryora y Maximiliano Pullaro, que defendieron el apoyo estatal a la cultura.En lo musical, la sorpresa fue la unión de Jorge Rojas con Jairo, sumada a la vigencia de Los Manseros Santiagueños y la presencia internacional de Susana Baca.La polémicaLa segunda noche marcó un hito con el debut de Cazzu, quien fusionó el trap, reggaetón y la música urbana con sonidos folclóricos y latinoamericanos en una propuesta exclusiva para este festival y el de Jesús María, mientras el Dúo Coplanacu celebró 40 años de historia.La tercera luna fue una de las más comentadas por la tensión política. La cantante Luciana Jury fue abucheada luego de emitir fuertes críticas al gobierno nacional y al de Mauricio Macri, un clima que contrastó con el cierre de Abel Pintos que ofreció un concierto maratónico ante una plaza colmada.Los dichos de la bonaerense fueron bisagra para que las y los artistas buscaran otras formas de sentar posición o dejar un mensaje. Si bien todos los festivales son políticos, este año la gente en general se cansó de escuchar discursos. Buscaban ir a distenderse y disfrutar de las propuestas artísticas y gastronómicas, no a polarizar ni a polemizar.Las luchas hay que darlas y, como dijo Teresa Parodi, no hay que dar un paso atrás con los derechos adquiridos. Hay que seguir trabajando para mantenerlos, mejorarlos y conseguir los que faltan, desde el arte, la cultura y/o la política, pero hay formas y formas. El escenario no es sagrado, pero tampoco es X (Twitter) ni la Cámara de Diputados.Cerrar la grieta artísticaEn la cuarta luna, varios artistas empezaron a manifestar cierta tristeza ante lo que estaba sucediendo en el festival.Paquito Ocaño hizo un llamado a evitar la “grieta” entre artistas, mientras que Mariana Carrizo se solidarizó con el drama de los incendios en la Patagonia, un tema que se repitió casi todas las noches. Lo bueno que se saca de esto es que el debate sigue vigente y habrá que darlo las veces que sea necesario.El miércoles, la quinta luna vibró con el retorno de Luciano Pereyra tras cuatro años de ausencia, ofreciendo un show que incluyó desde folklore hasta cuarteto y un emotivo momento a capella.En la sexta luna, Yamila Cafrune recibió una ovación de pie tras un “bis” histórico, compartiendo cartel con el inicio de los festejos de Los Nocheros y el carnaval de Los Tekis. Emociones y debutsLa séptima luna fue propiedad del Chaqueño Palavecino, quien cantó más de 35 temas y saludó desde el escenario a Milo J que estaba como espectador en la terraza gastronómica.La octava luna quedará en la memoria por el show de Soledad Pastorutti, quien celebró 30 años de carrera descendiendo de una luna gigante y cerrando con una caravana en autobomba bajo una intensa lluvia, la única de todo el festival (un verdadero milagro).Finalmente, la novena luna selló el éxito de la edición con Milo J conquistando el Atahualpa Yupanqui, demostrando su respeto por las raíces junto a La Sole, Cuti y Roberto Carabajal. En esta última jornada, el dúo Campedrinos se alzó con el ansiado premio Consagración, Maggie Cullen pisó fuerte la Plaza con su disco Décimas y Teresa Parodi se emocionó con su regreso al festival.Fue muy acertada la incorporación de figuras jóvenes de la nueva era, independientemente del género que manejan, pero sí que tuvieran alguna conexión con sus raíces folclóricas. La Próspero y las mejorasPor otro lado, “La Próspero” fue un gran acierto de la comisión en cuanto a mejorar la experiencia de los asistentes. Las noches de mayor convocatoria estuvo abarrotada de gente y se exhibió como un buen espacio para hacer acciones de marca, traer invitados especiales y agasajar a algunos músicos.El menú de pasos fue muy variado, con especialidad en los platos regionales, y regaló una perspectiva preferencial de lo que iba pasando en el escenario. La atención de los mozos y encargadas fue de primer nivel.En cuanto a las cosas a mejorar para el 2027, en primer lugar, sería bueno incorporar a artistas de gran trayectoria y talento que aún no pudieron ingresar a la grilla central, pero que son invitados de figuras de renombre como La Ferni.El efecto es muy positivo cuando eso pasa. Juanjo Abregú es un buen ejemplo de un caso de éxito. Luego de que el tucumano la descociera en las cacharpayas, pasó al horario central y la gente lo celebró.En segundo lugar, hubo un excesivo uso de inteligencia artificial. Si se pudiera, habría que hacer ajustes para que los artistas no queden tan bizarros arriba del escenario. En ciertos casos, menos es más.  La Voz

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