La Voz
El gobernador Martín Llaryora realizó este domingo en Laboulaye la apertura del período de sesiones de la Legislatura de Córdoba, con un discurso con duras críticas a la oposición y anuncios de obras, en lo que será la antesala de un año electoral en 2027.
Se trató del tercer discurso de Llaryora como gobernador y el más extenso y duro contra el arco opositor desde que está al frente de la Provincia.
Desde el Cine Teatro Sporting, la sala principal que tiene Laboulaye, y ante la presencia de legisladores provinciales, intendentes, diputados y senadores nacionales, el mandatario provincial descargó sus anuncios para 2026, con medidas como un incremento a los jubilados de 800 mil pesos, la construcción de la ruta 100 que unirá Cruz del Eje con Río Cuarto, además de la intención de sostener una baja de impuestos en 2027, junto con un paquete de leyes y decisiones políticas para dar lucha contra el narcotráfico.
En ese marco enumeró que sumará cinco sedes de la Fuerza Policial Antinarcotráfico e impulsará la ley antibúnker para avanzar en la lucha contra el narcomenudeo. A esto le sumó el anuncio de enviar a la Legislatura una ley de protección integral para las víctimas del delito, entre otros tantos puntos, como 5 mil soluciones habitacionales y 10 mil lotes para viviendas.
Cada uno de estos anuncios fue acompañado con aplausos y gritos que alentaban, sobre todo desde las últimas butacas del salón, la reelección de Llaryora para 2027.
A la alta temperatura, con más de 35 grados, en el cine teatro de Laboulaye la sensación política fue todo el tiempo en aumento. Hubo algunos silbidos y gritos para los opositores, principalmente para el sector izquierdo de la sala, donde compartieron la misma línea de butaca el radical Rodrigo de Loredo, el senador Luis Juez y los diputados libertarios, como Gabriel Bornoroni y Gonzalo Roca, entre otros. Ese arco opositor ya había compartido juntos una reunión en la Municipalidad de Laboulaye, donde el intendente radical Gino Chiapello les abrió sus oficinas. Luego se mostraron juntos en el salón, donde no hubo momentos de aplausos, sino más bien críticas al discurso de Llaryora.
El gobernador armó su discurso de dos horas con tres videos que se proyectaron en dos pantallas gigantes desde el escenario, donde estuvo acompañado por la vicegobernadora Myrian Prunotto. Un punto de choque entre oficialistas y opositores fue el segundo video, con imágenes a lo largo de unos 20 minutos de las obras realizadas en los dos años de su gestión. El justicialismo aplaudió a más no poder, mientras que la oposición se cruzó de brazos o, los que habían sido más precavidos por el calor, se abanicaron.
“Esto no es para tibios”, repitió varias veces Llaryora y fue a fondo al responsabilizar a los opositores por impedir la compra de drones, a través de la observación que realizaron días atrás los dos vocales juecistas, Beltrán Corvalán y María Fernanda Leiva.
“Les pido que reflexionen, hagan política de la buena, están obstruyendo, están dejando a la gente afuera”, repitió varias veces al insistir en su decisión de darle pelea y lucha al narcotráfico. Al tiempo que enumeró leyes tratadas en la Legislatura que no fueron aprobadas por la oposición, como la nueva norma de seguridad al comienzo de su gestión, que entre otras cuestiones instituyó las guardias locales. En este punto Llaryora se recortó en la mirada de los intendentes oficialistas que habían concurrido a Laboulaye, como Daniel Passerini y Guillermo Rivas, entre otros.
Los intendentes ocuparon las butacas detrás de los legisladores, por lo que desde esa línea sumaron aplausos al discurso. Debido a una disposición del Protocolo de la Legislatura y ante la capacidad de la sala, las gradas quedaron solo para un sector de la prensa y para militantes y asesores. Si bien no se había permitido que cada legislador ingresara con un asesor por una cuestión de espacio, hubo lugares para algunos dirigentes gremiales, representantes de instituciones y para los militantes más ruidosos en aplaudir al gobernador.
“Nosotros creemos en el cordobesismo, creemos en el federalismo, en la libertad de prensa, en la división de poderes, en respetar al que piensa distinto, hay que cuidar ese derecho a la expresión y la democracia… Como decía José Manuel de la Sota, los cordobeses no nos peleamos, peleamos por Córdoba”, dijo al cierre de su discurso en medio de los aplausos y una temperatura elevada no solo por tratarse de una jornada estival de las más tórridas, sino por la tensión con el arco opositor.
Ni bien terminó el discurso y aún sin salir del teatro, los referentes opositores le respondieron. Algunos legisladores radicales dijeron sentirse agraviados y aseguraron que fue una exposición “de fin de ciclo”. Otros fueron más allá y hablaron de “nerviosismo e histeria”. como Juez, Bornoroni y De Loredo que hablaron en la misma línea. “Hemos venido respetuosamente, como desde que se instituyó la apertura de sesiones el 1° de febrero, pero no sabíamos que le habíamos pegado en el clavo, que tanto lo incomoda”, dijo Juez al hablar de la “observación” que realizaron vocales juecistas para la compra de drones.
“Las cosas se hacen con decencia, con honestidad, con transparencia y en el cumplimiento de la ley… Esa es nuestra tarea, es la responsabilidad que la gente nos dio de controlar”, lanzó Juez, que fue el más resistido, con algunos gritos de justicialistas. También el exdiputado De Loredo se expresó antes de irse de la sala y aseguró que el gobernador “estaba nervioso” por el arco opositor.
“Ha quedado absolutamente evidenciado lo que le molesta, que es el control. Tengo muchas aperturas de sesiones. Lo veo muy nervioso, muy alterado, muy acelerado”, dijo. El libertario Bornoroni tampoco dejó la sala sin expresarse y coincidió con sus pares opositores. “Esto es el fin de ciclo y tenemos una gran responsabilidad”, dijo el diputado de La Libertad Avanza, que antes de dejar la sala fue abordado por un grupo de asistentes que le pidió seguir en contacto. Ya afuera del cine teatro el clima se respiró un tanto más aliviado, aunque no hubo demasiados saludos afectuosos entre opositores y oficialistas. Una pelea que cobrará vida el miércoles, en la próxima sesión de la Legislatura de esta semana.
El gobernador Martín Llaryora realizó este domingo en Laboulaye la apertura del período de sesiones de la Legislatura de Córdoba, con un discurso con duras críticas a la oposición y anuncios de obras, en lo que será la antesala de un año electoral en 2027.Se trató del tercer discurso de Llaryora como gobernador y el más extenso y duro contra el arco opositor desde que está al frente de la Provincia. Desde el Cine Teatro Sporting, la sala principal que tiene Laboulaye, y ante la presencia de legisladores provinciales, intendentes, diputados y senadores nacionales, el mandatario provincial descargó sus anuncios para 2026, con medidas como un incremento a los jubilados de 800 mil pesos, la construcción de la ruta 100 que unirá Cruz del Eje con Río Cuarto, además de la intención de sostener una baja de impuestos en 2027, junto con un paquete de leyes y decisiones políticas para dar lucha contra el narcotráfico. En ese marco enumeró que sumará cinco sedes de la Fuerza Policial Antinarcotráfico e impulsará la ley antibúnker para avanzar en la lucha contra el narcomenudeo. A esto le sumó el anuncio de enviar a la Legislatura una ley de protección integral para las víctimas del delito, entre otros tantos puntos, como 5 mil soluciones habitacionales y 10 mil lotes para viviendas.Cada uno de estos anuncios fue acompañado con aplausos y gritos que alentaban, sobre todo desde las últimas butacas del salón, la reelección de Llaryora para 2027.A la alta temperatura, con más de 35 grados, en el cine teatro de Laboulaye la sensación política fue todo el tiempo en aumento. Hubo algunos silbidos y gritos para los opositores, principalmente para el sector izquierdo de la sala, donde compartieron la misma línea de butaca el radical Rodrigo de Loredo, el senador Luis Juez y los diputados libertarios, como Gabriel Bornoroni y Gonzalo Roca, entre otros. Ese arco opositor ya había compartido juntos una reunión en la Municipalidad de Laboulaye, donde el intendente radical Gino Chiapello les abrió sus oficinas. Luego se mostraron juntos en el salón, donde no hubo momentos de aplausos, sino más bien críticas al discurso de Llaryora.El gobernador armó su discurso de dos horas con tres videos que se proyectaron en dos pantallas gigantes desde el escenario, donde estuvo acompañado por la vicegobernadora Myrian Prunotto. Un punto de choque entre oficialistas y opositores fue el segundo video, con imágenes a lo largo de unos 20 minutos de las obras realizadas en los dos años de su gestión. El justicialismo aplaudió a más no poder, mientras que la oposición se cruzó de brazos o, los que habían sido más precavidos por el calor, se abanicaron.“Esto no es para tibios”, repitió varias veces Llaryora y fue a fondo al responsabilizar a los opositores por impedir la compra de drones, a través de la observación que realizaron días atrás los dos vocales juecistas, Beltrán Corvalán y María Fernanda Leiva.“Les pido que reflexionen, hagan política de la buena, están obstruyendo, están dejando a la gente afuera”, repitió varias veces al insistir en su decisión de darle pelea y lucha al narcotráfico. Al tiempo que enumeró leyes tratadas en la Legislatura que no fueron aprobadas por la oposición, como la nueva norma de seguridad al comienzo de su gestión, que entre otras cuestiones instituyó las guardias locales. En este punto Llaryora se recortó en la mirada de los intendentes oficialistas que habían concurrido a Laboulaye, como Daniel Passerini y Guillermo Rivas, entre otros.Los intendentes ocuparon las butacas detrás de los legisladores, por lo que desde esa línea sumaron aplausos al discurso. Debido a una disposición del Protocolo de la Legislatura y ante la capacidad de la sala, las gradas quedaron solo para un sector de la prensa y para militantes y asesores. Si bien no se había permitido que cada legislador ingresara con un asesor por una cuestión de espacio, hubo lugares para algunos dirigentes gremiales, representantes de instituciones y para los militantes más ruidosos en aplaudir al gobernador.“Nosotros creemos en el cordobesismo, creemos en el federalismo, en la libertad de prensa, en la división de poderes, en respetar al que piensa distinto, hay que cuidar ese derecho a la expresión y la democracia… Como decía José Manuel de la Sota, los cordobeses no nos peleamos, peleamos por Córdoba”, dijo al cierre de su discurso en medio de los aplausos y una temperatura elevada no solo por tratarse de una jornada estival de las más tórridas, sino por la tensión con el arco opositor.Ni bien terminó el discurso y aún sin salir del teatro, los referentes opositores le respondieron. Algunos legisladores radicales dijeron sentirse agraviados y aseguraron que fue una exposición “de fin de ciclo”. Otros fueron más allá y hablaron de “nerviosismo e histeria”. como Juez, Bornoroni y De Loredo que hablaron en la misma línea. “Hemos venido respetuosamente, como desde que se instituyó la apertura de sesiones el 1° de febrero, pero no sabíamos que le habíamos pegado en el clavo, que tanto lo incomoda”, dijo Juez al hablar de la “observación” que realizaron vocales juecistas para la compra de drones.“Las cosas se hacen con decencia, con honestidad, con transparencia y en el cumplimiento de la ley… Esa es nuestra tarea, es la responsabilidad que la gente nos dio de controlar”, lanzó Juez, que fue el más resistido, con algunos gritos de justicialistas. También el exdiputado De Loredo se expresó antes de irse de la sala y aseguró que el gobernador “estaba nervioso” por el arco opositor.“Ha quedado absolutamente evidenciado lo que le molesta, que es el control. Tengo muchas aperturas de sesiones. Lo veo muy nervioso, muy alterado, muy acelerado”, dijo. El libertario Bornoroni tampoco dejó la sala sin expresarse y coincidió con sus pares opositores. “Esto es el fin de ciclo y tenemos una gran responsabilidad”, dijo el diputado de La Libertad Avanza, que antes de dejar la sala fue abordado por un grupo de asistentes que le pidió seguir en contacto. Ya afuera del cine teatro el clima se respiró un tanto más aliviado, aunque no hubo demasiados saludos afectuosos entre opositores y oficialistas. Una pelea que cobrará vida el miércoles, en la próxima sesión de la Legislatura de esta semana.

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