En el podcast “Ultimate Human” una especialista advirtió que los primeros indicios pueden aparecer desde los 30 años e incluir alteraciones del sueño, modificaciones en el estado de ánimo y molestias articulares
La falta de descanso, los despertares nocturnos, la irritabilidad o la dificultad para concentrarse pueden aparecer antes de que una mujer relacione esos cambios con la menopausia.Para la Dra. Remina Panjwani, esos síntomas merecen una evaluación porque pueden ser parte de los síntomas de la perimenopausia, una etapa en la que las hormonas fluctúan y alteran distintas funciones del organismo.Durante una entrevista en el podcast Ultimate Human, la especialista sostuvo que la transición hormonal puede comenzar desde los 30 años y que los sofocos no constituyen el único signo de alerta.Inicio de la perimenopausia desde los 30 años
La perimenopausia corresponde al período previo al cese definitivo de la menstruación. En ese proceso, la producción y el equilibrio de las hormonas pueden cambiar, con efectos sobre el sueño, estado de ánimo, metabolismo, la libido y capacidad de concentración.

Panjwani indicó que las mujeres atraviesan fluctuaciones hormonales desde el inicio de la vida reproductiva, aunque los cambios de la transición hacia la menopausia pueden presentarse de forma distinta en cada persona. “Las mujeres tenemos cambios hormonales desde el principio”, señaló en diálogo con Gary Brecka.
La médica remarcó que la perimenopausia no siempre comienza con los síntomas más conocidos. “Nos han dicho que los síntomas comunes son los sofocos”, destacó. Sin embargo, agregó que algunas mujeres no los tienen y pueden experimentar primero alteraciones del descanso, dificultades cognitivas o modificaciones corporales.
Sueño, memoria y estado de ánimo como signos de alerta
Los despertares nocturnos, en especial durante la madrugada, figuran entre las señales mencionadas por Panjwani. “Si empiezas a despertarte a las 3, ese podría ser uno de los indicios”, afirmó. También citó la niebla mental, los olvidos, la pérdida de foco y la sensación de no poder seguir el ritmo habitual.
El estado de ánimo es otro aspecto que puede variar durante esta etapa. “Muchas mujeres creen que están entrando en depresión o que se están volviendo locas temporalmente”, sostuvo. Panjwani advirtió que, en algunos casos, esas manifestaciones llevan a la prescripción de antidepresivos sin evaluar causa hormonal.

La especialista también mencionó cambios en la libido, modificaciones en la masa corporal, caída del cabello y alteraciones de la piel. Sobre el aumento de grasa abdominal, señaló que puede aparecer aunque la persona mantenga una alimentación saludable o haga ejercicio.
“Ese abdomen que aparece de repente, sin importar lo que estés haciendo, puede ser una señal de que el cuerpo está cambiando”, expresó.
Dolor articular como parte del cuadro
Panjwani indicó que algunas consultas por dolor articular, molestias en las articulaciones o rigidez física pueden coincidir con el período de fluctuación hormonal. En la entrevista, Brecka relató que su esposa tuvo un cuadro de hombro congelado, una afección que limitó el movimiento del brazo y que él no asoció inicialmente con la menopausia.
“Muchas mujeres llegan con dolor de hombro o cualquier otro dolor articular”, aseguró la médica. Su planteo se centró en la necesidad de observar el conjunto de los síntomas, sin reducir la evaluación a una única manifestación.

La médica también vinculó la persistencia del estrés con el funcionamiento hormonal. “Si estás constantemente estresada, incluso si fue físico o psicológico, se vuelve fisiológico y entra en tu biología”, detalló.
Según explicó, un sistema nervioso en alerta sostenida puede modificar el sueño, la energía, la respuesta metabólica y la regulación hormonal.
Análisis hormonales más allá de una medición aislada
Panjwani sostuvo que las pruebas de sangre convencionales muestran un valor puntual y pueden no reflejar las variaciones del ciclo hormonal. “Los análisis básicos de sangre ofrecen una fotografía de un momento, pero no muestran todo el panorama”, afirmó.
La especialista mencionó el DUTCH test, un análisis de orina que permite observar metabolitos hormonales y el procesamiento de distintas formas de estrógeno. “No existe una sola forma de estrógeno”, indicó al explicar que una evaluación puede revisar las vías de metabolización hormonal.

También propuso valorar marcadores como la glucosa y la insulina en ayunas, además del cortisol. Para Panjwani, revisar estos indicadores puede aportar información sobre la respuesta metabólica y el impacto del estrés en el organismo.
Hábitos y terapia hormonal, evaluados caso por caso
La médica recomendó prestar atención al sueño, la alimentación, el entrenamiento de fuerza y la regulación del estrés desde edades tempranas. Entre las medidas citadas, incluyó incorporar proteínas y fibra, así como realizar ejercicios de resistencia.
Sobre la terapia hormonal, sostuvo que puede resultar útil en pacientes seleccionadas. “Para la mujer adecuada, puede ser muy beneficiosa y cambiarle la vida”, afirmó. También aclaró que no todas requieren iniciar ese tratamiento de inmediato.
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