El hospital El Dique, en Ensenada, es uno los más chicos entre los que dependen del Ministerio de Salud de la provincia de Buenos Aires, se especializa en rehabilitación y no tiene guardia externa. Sin embargo, su directora rindió más de mil “reemplazos de guardia” (RG). Esas supuestas guardias, que figuran en planillas mensuales, tampoco podrían haber sido para los pacientes internados, porque los médicos para ellos están garantizados las 24 horas y cobran con salario, no con adicionales. Desde 2024, el oscuro circuito paralelo de estas planillas habría generado, en un cálculo conservador, desembolsos cercanos a los $400 millones.
A diez minutos del centro de La Plata, en la calle 129 entre 51 y 53 de Ensenada, el predio de El Dique es imponente. Son varios pabellones antiguos con galerías y techos altos a dos aguas, rodeados de un extenso parque arbolado.
Operativamente, en cambio, es chico. Sus camas no llegan a 80, entre las de clínica médica y una unidad de electrodependientes. No tiene los servicios de los hospitales generales, como cirugía, pediatría, maternidad y otros: es un centro de rehabilitación. En función de todos estos datos, el volumen de supuestas guardias rendidas al Ministerio —unas 130 por mes— comenzó a generar sospechaso. Una investigación de Telenoche, “El millonario fraude de las guardias fantasma”, reveló la trama.
María de las Nieves Yezzi Herrera, directora ejecutiva del hospital, carga sus informes de “RG” (reemplazos de guardia) en la plataforma de gestión documental electrónica del gobierno bonaerense (GDEBA). Salen desde Ensenada hacia el Ministerio que conduce Nicolás Kreplak con un “listado respaldatorio” adjunto: son 32 nombres, en promedio, a quienes se les atribuye haber hecho unas cuatro o cinco guardias cada mes.
Se trata de profesionales de la salud. Hay médicos, pero predominan los bioquímicos y terapistas ocupacionales, fonoaudiólogos y enfermeros. Funcionan como prestanombres y cobran por las “guardias”. Varios tienen nexos personales con el directorio, que la médica Yezzi Herrera comparte con el contador Martín Guardia y la licenciada en terapia ocupacional Yamila Nicora.
En su mayoría, las guardias informadas por Yezzi son de 24 horas. Cuando dicen “RG hábil”, se pagan $303.983. Si dicen “RG feriado”, son $364.128. Así se forman totales personales de $1.500.000 o más, y totales generales fuertes. El de enero fue de $46.218.295. El de marzo de $42.620.527. Mayo, $45.477.032. Junio, $42.325.057. Son unos US$ 30.000 por mes. Todos los meses.
Martín Guardia, Alexia Navarro, viceministra de Salud, Yamila Nicora y María Yezzi Herrera (miembros del directorio de El Dique) con Axel Kicillof y Nicolás Kreplak.
Clarín reconstruyó el origen del sistema con documentos y fuentes testimoniales implicadas. El desvío habría comenzado en junio de 2024, luego de que Axel Kicillof decretara el nombramiento de Yezzi Herrera. Las primeras planillas muestran 33 guardias, atribuidas a un grupo de 10 personas; entre ellas el marido de la directora, un bioquímico. En septiembre de 2025 ya aparecen 23 nombres, vinculados a 124 guardias. En enero de 2026 hay 37 nombres, ligados a 146 guardias. Y así sigue creciendo.
Según una fuente calificada del hospital, los responsables del sistema fueron “enganchando” prestanombres paulatinamente, y sin preocuparse de que los datos coincidieran con la realidad. Además de no tener guardia externa, y de estar cubierta su guardia interna con un equipo de cuatro médicos por día, dos de clínica y dos de terapia que cumplen de esa forma su jornada laboral y cobran salario, la cantidad de camas se mantiene igual hace años.
Las planillas obtenidas en esta investigación van desde junio de 2024 hasta junio de 2026. Juntas, totalizan $379.038.592 (US$270,000 considerando la cotización oficial de cada mes). Pero la cifra es conservadora y probablemente muy baja. Al registro le faltan meses intermedios de 2024 y de 2025, y todas las fuentes implicadas aseguran que la maquinaria nunca se detuvo. De ser así, el monto completo podría superar los $600.000.000 (US$450,000) rendidos en guardias fantasma.
Uno de los listados respaldatorios de los supuestos reemplazos presentados por el hospital El Dique en enero de este año.
La pregunta obligada es: ¿dónde terminan los millones rapiñados al sistema de salud pública? Una posibilidad es que los disfruten quienes los cobran. En esta idea, se trataría de sobresueldos para un club de amigos por pura filantropía del directorio; gente que gana $1.500.000 en el hospital duplicaría su salario con un puñado de guardias fantasma. En una hipótesis distinta, alimentada por muchas versiones, estos prestanombres retornarían el grueso del dinero percibido cada mes a una caja interna.
Profesiones y fechas imposibles
Diferentes artimañas con fechas se usaron para exprimir aún más al sistema. A un prestanombre, por ejemplo, le atribuyen haber hecho dos guardias de 24 horas consecutivas, dos días seguidos. A su vez, el grueso de los “RG” informados mes a mes al Ministerio son en feriados, sábados o domingos: estos se pagan 20% más que en día hábil.
Pero al cruzar los nombres de las planillas con sus especialidades, asombra que figuren oftalmólogos y reumatólogos “de guardia” las 24 horas: raros lujos para la cascoteada salud pública. Además, aparece sistemáticamente una ginecóloga, especialidad innecesaria en guardias para internadas en rehabilitación. Otro hallazgo es una obstetra, cuando en el hospital no hay embarazadas internadas.
Los listados armados en Ensenada tienen una columna en la que figuran los elegidos para los supuestos “reemplazos de guardias” (los prestanombres), y otra con los médicos a quienes, supuestamente, habrían reemplazado. Los datos son reveladores. Una licenciada en terapia ocupacional especializada en niños aparece reemplazando a médicos clínicos. Una fonoaudióloga habría reemplazado a médicos de terapia. Y lo mismo ocurre con un kinesiólogo y un puñado de bioquímicos.
Martín Guardia, director asociado; María Yezzi Herrera, directora ejecutiva de El Dique; y Yamila Nicora, directora asociada. Foto: Instagram
Los documentos también indican que la misma obstetra “reemplazó” a una dermatóloga y a clínicos. Y una cardióloga cubrió a una dermatóloga.
Para alivio de los pacientes, lo anterior es un relato administrativo. "Un gran dibujo", según fuentes del hospital.
Clarín consultó a dos médicos que aparecen en las planillas “reemplazados” por gente con especialidades y responsabilidades muy distintas. “¡No sabía nada! Si mal no recuerdo, en esa fecha estaba de vacaciones”, respondió uno de ellos. “Yo nunca hice esas guardias, ni las cobré. Cuando supe que estaban usando mi legajo para ‘pasar guardias’, me indigné”, dijo otro, en un café de La Plata.
La reacción de Kreplak
Nicolás Kreplak reaccionó al informe de Telenoche desde su cuenta de X, hablando de “noticias falsas y dañinas” y de “rotundas mentiras”. En un primer posteo, resaltó que El Dique tiene una guardia interna. Horas más tarde, agregó “aclaraciones” en otro sentido. Dijo que “hay servicios y especialidades cuyos cargos no están efectivos, y la vía administrativa y legal de pago es con ‘reemplazos de guardia’, y no necesariamente están de guardia. Todo acorde a la Ley de Carrera Hospitalaria”.
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María Yezzi Herrera, directora del hospital El Dique y militante k.
Pero sus argumentos no cuadran con la historia. La guardia interna son cuatro médicos por día (dos de clínica y dos de terapia) que tienen un salario. Las planillas de “RG” son un circuito distinto, y sus pagos no irían a gente “no efectiva”, como dice Kreplak. Al revés, entre los prestanombres predomina gente del plantel (con sueldo) del hospital, incluidos parientes y amigos que, en muchos casos, lograron ocupar jefaturas. No es difícil pensar que tal vez por eso hayan prestado el nombre para una ficción administrativa.
El respaldo a la directora Yezzi Herrera generó desconcierto en el hospital, donde los simpatizantes peronistas son muchos pero las guardias truchas eran vox populi. Las escandalosas planillas habían circulado ruidosamente antes de trascender periodísticamente, y muchos deseaban que la “punta del ovillo” (así la llaman) viera la luz.
Axel Kicillof y Nicolás Kreplak, gobernador y ministro de Salud de la Provincia.
De fondo, hay otra trama: un gran malestar con el estilo de gestión de esta médica militante de 39 años. Los trabajadores la acusan de “maltratos”, arbitrariedades y acomodo de parientes y amigos. “‘En una reunión y ante testigos del Ministerio nos gritó: ‘¡Al que no le gusta, que se vaya!’”, contó a Clarín una fuente calificada. “Nos espían las redes sociales y sacan capturas”, aseguraron otras dos. “Acá tenés que alinearte”, graficó otro empleado. Todos piden mantener el anonimato por temor a represalias. Isadora Yezzi Herrera, hermana de la Directora, es la jefa de Gabinete de la Subsecretaría Técnica, Administrativa y Legal del ministerio de Kreplak.
También hay denuncias formales, a las que accedió Clarín. Una se vincula con la manipulación de nombres para facturar, y es sorprendente: algunos empleados del hospital comenzaron a notar que se les consumían bonos de la obra social IOMA como si hubieran sido atendidos por Yezzi Herrera. “Es un consumo que yo no hice y me perjudica con las consultas anuales que me quedan”, denunció una víctima ante la Agremiación Médica Platense.
En 2025, médicos del servicio de Clínica recurrieron a la Dirección Provincial de Hospitales, del Ministerio de Salud -por entonces a cargo de Juan Riera- y también acusaron a Yezzi Herrera de presunta violencia laboral.
Además, en el último año y medio hubo una decena de renuncias de intensivistas, dermatólogos, kinesiólogos, bioquímicos, clínicos, traumatólogos, endocrinólogos y personal contable. En el hospital, que recibe a adultos derivados con secuelas o discapacidades, y necesitan recuperar movilidad, comunicación o autonomía, hoy no hay un neurólogo diario. Sí, en cambio, hay una obstetra. Su legajo permite pasar guardias.
Un fortín K
El Dique fue antes el Hospital Naval Río Santiago, donde se atendían el personal de las Fuerzas Armadas y sus familias. En 1997 pasó a manos de la Provincia Y hace algunos años empezó a ganar fuelle político.
Durante la cuarentena se usó como centro de logística y depósito de insumos. Luego se convirtió en una suerte de concesionaria de ambulancias de alta complejidad 0km compradas con fondos de la provincia y aportes del gobierno de Alberto Fernández. La flota, que Jorge Lanata mostró en PPT, quedó meses parada a la intemperie en los jardines. Las unidades se entregan por goteo, sin urgencia y con criterio de favores políticos. En temporadas de veda electoral, estas entregas cesan.
Yezzi Herrera asumió en mayo de 2024, y comenzó a motorizar compras millonarias de insumos con la luz verde del Ministerio. Por ejemplo, pidió 29.500 toallas y toallones de tela, para un semestre y con unos 50 internados. La compra fue por licitación privada y hubo un solo oferente, que presupuestó $152.537.500 (US$ 160.000 del momento).
En otro procedimiento pidió, también para un semestre, artículos de higiene personal en grandes cantidades. Algunos resultan curiosos por el tipo de pacientes de El Dique: 1.000 tampones y 600 pomos de protector solar. También 1.200 dentífricos, 980 cremas de enjuague de litro, 990 envases de talco, 5.000 envases grandes de alcohol en gel, 900 zoquetes y otras 2.000 toallas. Se cotizó en $144.000.000 (US$ 155.000).
Vacunadores reconocidos en el hospital El Dique durante la pandemia.
Además se encargaron 60.000 pañales, 80.000 barbijos, 5.000 toallas húmedas y 7.500 baberos; pedido presupuestado en $76.680.200 (US$ 80.000). Y una reparación edilicia de cornisas y revoques de dos pabellones por $295.753.429 (US$ 264.000). Todas fueron licitaciones privadas.
Las operaciones tienen más zonas grises. Un jefe de sector que avala estas compras integra el grupo mensual de las “guardias” fantasma. El marido de la directora, bioquímico (otro histórico de esas planillas), figura en la “comisión de preadjudicación” para una abultada contratación de servicios para el Laboratorio. Y, en una compra que incluía insumos para más hospitales, la sede de entrega de sobres y pliegos fue la propia Oficina de Compras de El Dique.
Los hospitales son un tema sensible en la provincia. Los médicos, mal pagos, se entregan al pluriempleo. Y los pacientes padecen demoras, falta de coberturas y de especialistas. Mientras tanto, las guardias fantasma, que resuenan al “caso Chocolate” de la Legislatura, podrían extenderse a otros centros de salud.
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