La menopausia es una más dentro de las etapas vitales de la mujer. Así lo afirma la Organización Mundial de la Salud y, en consecuencia, cada vez son más las organizaciones y profesionales que luchan para que este momento no se convierta en una experiencia silenciosa ni un tabú.
En lo que a la sexualidad respecta, los cambios que la menopausia acarrea no significan el fin del placer ni del deseo. En este escenario, los juguetes sexuales se presentan como grandes aliados para explorar el propio cuerpo, mantener la salud del suelo pélvico y, en el caso de un encuentro con otro, un accesorio que puede colaborar con el goce compartido.
Lucía Báez Romano, psicóloga y sexóloga, explicó a Clarín que la menopausia es un ciclo que toda mujer cumple en el periodo de entre los 45 y 55 años, que se debe “tomar como algo natural, y no como una crisis ni algo tormentoso”.
La directora de los posgrados de Sexología Clínica y Terapia Sexual de la Facultad de Medicina de la UBA sostuvo que no todas las personas viven la menopausia de la misma forma, así como tampoco son iguales sus síntomas. Al referirse al plano de la intimidad, fue enfática: “La sexualidad plena tiene que estar siempre, o sea, no puede interrumpirse por la menopausia. Uno nace siendo sexuado y muere con la sexualidad”.
De hecho, es un buen momento para “una sexualidad diferente o explorativa”, destacó la profesional, a raíz de los cambios que la mujer atraviesa, por los cuales en ocasiones se siente más liberada.
Sin embargo, aclaró la presidenta de la Asociación Sexológica Argentina (ASAR), para una sexualidad plena uno de los factores fundamentales es la comunicación dentro de la pareja. “Hay que hablar, porque si no se habla, la otra persona piensa que está todo bien (aunque no lo esté)”, mencionó.
La menopausia también es un buen momento para “una sexualidad diferente o explorativa”, dijo Lucía Báez Romano. Foto ilustración Adobe Stock.
Menopausia: juguetes sexuales, autoexploración y placer
Aunque los cambios hormonales propios de la menopausia pueden traer desafíos físicos como la sequedad vaginal, el deseo y el derecho al disfrute siguen vigentes. Sin embargo, para que la experiencia sea positiva y placentera, es esencial contar con información clara por parte de profesionales de la salud. La consulta sexológica, en ese sentido, es un factor clave (y si es preventiva, mucho mejor)
Báez Romano reconoció que dentro del consultorio puede ser usual la recomendación de juguetes sexuales en la madurez. En ese marco, ofreció una serie de pautas para elegir el estímulo adecuado, conocer el propio cuerpo y evitar sorpresas y/o frustraciones.
La psicóloga y sexóloga admitió que “para poder recomendar un juguete sexual, la sexóloga a cargo de la consulta deberá probar el mismo”. Esto permite evaluar aspectos críticos como las velocidades y potencias del artefacto, ya que la intensidad de algunos elementos puede producir rechazo o incomodidad en un primer contacto.
Antes de dar el paso, la especialista destacó que existe una pregunta fundamental: ¿conoce la mujer sus propios genitales? Entonces cobra fuerza el concepto de autoexploración. Luego, ya al momento de usar el juguete sexual, recomendó una incorporación gradual: probar al principio cerca de la zona genital o en la misma ingle, para luego ir contorneando el lugar hasta donde la persona desee.
La sexóloga recomendó la incorporación gradual de los juguetes sexuales. Foto ilustración Adobe Stock.
Menopausia y juguetes sexuales: modelos y funciones
El mercado de los juguetes sexuales es amplio y diverso. Existen múltiples opciones según las necesidades y preferencias de cada mujer. Lucía Báez Romano destacó los siguientes:
- Balas vibradoras: son dispositivos pequeños diseñados exclusivamente para la estimulación del clítoris. Al ser de un tamaño reducido, la sexóloga advirtió un punto crucial de seguridad: “No deberían ser introducidos ni en vagina ni en ano”.
- Succionadores de clítoris: su alta popularidad actual se debe a su tecnología de ondas expansivas. En este caso, la sexóloga señaló que “la efectividad tiene que ver con el placer que sienta la mujer en el uso”.
- Vibrador de doble estímulo: son aquellos que combinan, en simultáneo, la estimulación externa del clítoris con la interna. La especialista mencionó que algunas personas los prefieren con un formato fálico.
El mercado de los juguetes sexuales es amplio y diverso. Foto ilustración Shutterstock.
Menopausia, juguetes sexuales y consulta profesional
El uso de juguetes sexuales durante la menopausia no es una regla generalizada ni una obligación para todas las mujeres, sino un recurso terapéutico que se adapta a las necesidades de cada paciente. Así lo afirmó Lucía Báez Romano, quien señaló que la indicación de estos elementos suele darse en el marco de la consulta sexológica cuando se presentan dificultades concretas, como el dolor coital o la lentitud en el logro del orgasmo.
“No toda mujer que esté entrando en la menopausia, en la etapa propiamente dicha o en la posmenopausia tiene que usar un elemento sexual”, aclaró la especialista. Según Báez Romano, la incorporación de estos accesorios puede surgir tanto por iniciativa de la persona como por recomendación profesional frente a algún impedimento en las relaciones íntimas.
Uno de los puntos clave que destacó la sexóloga es la importancia de la prevención. Aunque con frecuencia las consultas se realizan cuando la molestia ya está instalada, la presidenta de ASAR remarcó el valor de abordar el tema antes de que comiencen los primeros síntomas. “Si llega a la consulta una mujer de 48 o 49 años que aún no está en perimenopausia, podemos hacer una prevención de lo que puede venir en algunos años. Es ahí donde el juguete sexual aparece como una alternativa válida”, afirmó.
En ese sentido, disponer de elementos como balas vibradoras u otros dispositivos destinados a la estimulación clitoridiana permite evaluar intensidades y vibraciones, colaborando de manera activa en la salud sexual y en la búsqueda de un disfrute pleno durante esta etapa vital.
Menopausia: de la disminución del deseo al dolor durante la penetración
La menopausia marca el inicio de una nueva etapa vital en la vida de la mujer, pero con frecuencia suele estar acompañada por tabús arraigados y cambios físicos que impactan de manera directa en la intimidad. En ese marco, la psicóloga y sexóloga señaló cuáles son los dos síntomas centrales que no deberían pasar desapercibidos: la disminución del deseo y el dolor durante la penetración.
La especialista advirtió sobre la persistencia de prejuicios que condicionan la vivencia del disfrute sexual cuando llega la menopausia. “Todavía existe la idea errónea de que la mujer sirve para la reproducción y no para el placer. Es un concepto que les escuchábamos a nuestras abuelas y que, lastimosamente, sigue estando presente”, sostuvo Báez Romano.
“Todavía existe la idea errónea de que la mujer sirve para la reproducción y no para el placer”, sostuvo Báez Romano. Foto ilustración Adobe Stock.
El segundo síntoma destacado por la profesional es el dolor en el momento de la penetración, una molestia frecuentemente vinculada a la sequedad vaginal derivada de los cambios hormonales. Para contrarrestarlo, Báez Romano enfatizó la importancia de recurrir a la lubricación íntima, disponible tanto en la industria farmacéutica como en sex shops.
En ese marco, la especialista fue categórica respecto al tipo de gel íntimo que se debe utilizar: “La lubricación debe ser siempre acuosa. Nada de vaselina”, concluyó.
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